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«Spotlight», una película sobre pederastia de sacerdotes en Boston

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Una acusación de encubrimiento que no da voz a la Iglesia

Spotlight es una de las candidatas a llevarse el Oscar a la mejor película del año. Y tiene muchas posibilidades porque además de estar nominada a la mejor película, lo está al mejor director, al mejor actor de reparto (Mark Ruffalo), la mejor actriz de reparto (Rachel McAdams), al mejor guion original y al mejor montaje. Vamos, los gordos.

Como diga de arrasar va a dejar poco para los demás salvo los de mejor actor y actriz principal. Y no nos engañemos, casi todos se los llevaría bien merecidos.

La película está muy bien montada, tiene ese toque casi imperceptible propio del cine clásico. Además tiene un buen guión escrito por el propio director, Thomas McCarthy, y Josh Singer, uno de los guionistas de la aplaudida serie El ala oeste de la Casa Blanca.

También es cierto que Mark Ruffalo y Rachel McAdams lo hacen muy bien, si bien es cierto que no son interpretaciones memorables, tal vez porque tampoco interpretan a personajes únicos ni tampoco irrepetibles. Lo hacen bien porque no pasan de personas normales y eso a veces, no se crean, es lo difícil.

El director también está muy bien. Como el montaje (no podría ser de otro modo), tiene un toque clásico. No es una película “muy dirigida” y eso es bueno porque todo parece que transcurre con total naturalidad y que el relato fluye como el curso de un río. Bien hecho.

Y en general, también hay que admitirlo, la película está muy bien. No es la mejor película del año, eso tengámoslo claro, pero Spotlight está muy bien.

Para mí la película de Thomas McCarthy se encuentra en un incómodo limbo entre lo que dijeron de ella el New York Post y el Hollywood Reporter.

El primero dijo que Spotlight era una película “brillantemente interpretada y dirigida de manera impecable” y tenía razón. El segundo que era “un tema explosivo que recibía un tratamiento prosaico” y si somos sinceros la verdad es que también tenía razón.

Spotlight es una película brillante pero no un es film excepcional. No se crean, hay una diferencia muy importante. Es brillante porque está muy bien planteada y ejecutada pero no es excepcional porque no hay nada que sobresalga.

Todo en Spotlight es más o menos lo que se podría esperar de una película de este tipo. Interesante, intrigante y un punto apasionante. Sin embargo, ¿qué hay más allá?

Lo cierto es que fuera de toda la corrección que empapa Spotlight pocas cosas destacan del conjunto de hecho, si la ponemos al lado de la catedral del cine periodístico por excelencia, Todos los hombres del presidente, no sé hasta qué punto aguantaría la película de McCarthy.

Porque lo cierto es que lo más vistoso y reseñable que tiene Spotlight es el tema que trata, que es pura dinamita: los casos de pederastia de sacerdotes católicos en Boston.

En este sentido la película es implacable. Va a por la Iglesia sin miramientos y lo cierto es que se echa de menos un apunte bondadoso por parte de la Iglesia que es descrita poco menos que como una conspiración al más alto nivel por encubrir los casos de abusos a menores.

Yo no digo que sea todo mentira, pero honestamente, me huele a sensacionalista.

Al final Spotlight termina con Sacha Pfeiffer (Rachel McAdmas) mostrándole a su abuela el titular que pone en evidencia los casos de pederastia para que se piense mejor eso de ir a misa todos los domingos.

Hay algo de manipulación también esta forma de contar las cosas a tenor de la visión que ofrece la película de la Iglesia católica, porque es evidente que no todo es así en la institución.

Spotlight no da voz a la Iglesia aunque eso era algo que la película tampoco se proponía. Que moral y éticamente esté bien o no es algo que cada uno deberá considerar. La película está muy bien, otra cosa es que lo que diga y cómo lo diga esté también muy bien.

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