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Manglares, especulación inmobiliaria y protestas de ecologistas en Cancún

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La creación de un complejo hotelero está provocando un importante daño ecológico al Manglar Tajamar

La destrucción ha sido parte de la creación de Cancún, el célebre destino de playa del Caribe mexicano. El inicio de esta complejo turístico a mediados de la década de los setenta del siglo pasado, se basó en la destrucción de parte de la selva y de los ecosistemas naturales que albergaban multitud de especies silvestres.

Ahí, en la parte nororiental de la península de Yucatán, mirando hacia el azul de El Caribe, se levantó un enorme complejo hotelero, turístico y de servicios de turismo de playa que convirtió a Cancún en un destino de fama mundial, especialmente para europeos y estadounidenses.

Ahora, Cancún enfrenta un conflicto mayúsculo tras la cancelación del permiso de construcción por parte del gobierno federal del enorme complejo cedido a inversionistas chinos llamado “Dragonmart”: el conflicto por la construcción del proyecto inmobiliario Malecón Tajamar.

Suspensión provisional

El problema al que han hecho frente los activistas a favor de la maltrecha ecología de Cancún –víctima, como tantas otras playas del país, de la voracidad del capital—es la destrucción de un manglar, el Manglar Tajamar, cuyo ecosistema ha sido alterado por los trabajos del mega proyecto que ahí se pretende instalar, “con apego a la ley”, según autoridades federales y estatales involucradas en el asunto.

Por lo pronto, un juez suspendió la tala del manglar de manera provisional, para proteger las especies silvestres que en él tienen su hábitat. Esta suspensión ha sido producto de una fuerte reacción de activistas que a través de redes sociales llamaron la atención de los medios locales, después de los medios nacionales y, finalmente, el conflicto ha elevado presión al atraer la atención de grupos ecologistas internacionales.

Tala y relleno de 50 hectáreas

El grupo “Salvemos el Manglar Tajamar” ha desarrollado una campaña intensa para denunciar que las autoridades federales buscaban realizar la tala y el posterior relleno de más de 50 hectáreas del manglar, sin hacer la reubicación apropiada de las especies que en él habitan, como cocodrilos, iguanas, aves y serpientes.

El pasado fin de semana presentaron una denuncia formal ante la Procuraduría Federal de Protección al Medio Ambiente en la que documentan la ilegalidad del proyecto planeado, desde hace 15 años, por el Fondo Nacional de Fomento al Turismo (una institución gubernamental responsable de la planeación y desarrollo de proyectos turísticos, como el del Malecón Tajamar).

El Fondo asegura haber “dado cumplimiento a los requerimientos ambientales previstos por la Ley, y todas sus acciones se han realizado de conformidad con autorizaciones vigentes”. También asegura que el beneficio económico de este proyecto supera los 11,500 millones de pesos, así como la creación de 5,166 empleos directos y 10,332 indirectos.

Detener el deterioro

El grupo Greenpeace México publicó en su sitio web un blog titulado “Ecocidio en Tajamar” en el que retoman lo dicho por los activistas de “Salvemos el Manglar Tajamar”. Esta fue la publicación que mayor resonancia tuvo hasta que el Fondo Mundial para la Naturaleza emitió una recomendación en la que pide que «se detenga inmediatamente la destrucción del Manglar como parte del proyecto Malecón Tajamar Cancún».

Además, pidió que la Secretaría de Medio Ambiente de México conduzca a un grupo de expertos para que analicen este proyecto y otros que pudieran afectar a los manglares del país.

Finalmente la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), anunció que investiga la presunta violación al derecho humano a un ambiente sano por la destrucción del Manglar, tras recibir quejas al respecto.

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