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Más de 20 millones de jóvenes en América Latina ni estudian ni trabajan

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Aumento de los “ninis” exige una rápida atención

“Cuando mi papá fallece, se va el principal sustento de la casa y es cuando mi mamá se tiene que poner a trabajar y yo me quedo con mi abuela”, dice una joven de 21 años de edad que vive en Pedro Sula (Honduras).

Uno de cada cinco jóvenes de América Latina, es decir, más de 20 millones de personas entre 15 y 24 años de edad,  son considerados “ninis”, o sea, que no estudian ni trabajan. El caso de la muchacha de 21 años que vive en Pedro de Sula es tan solo uno de los tantos testimonios de jóvenes que son así categorizados.

Estos datos surgen de un informe publicado esta semana por el Banco Mundial denominado Ninis en América Latina: 20 millones de jóvenes en busca de oportunidades, donde además se establece que este fenómeno “demostró ser muy persistente”.

“A pesar del buen desempeño económico de la región durante la primera década del siglo, con altas tasas de crecimiento y una reducción significativa de la pobreza y la desigualdad, la proporción de ninis descendió sólo marginalmente, mientras que el número total de ninis aumentó”, prosigue el informe.

El tema de los “ninis” llama a prestar atención por varias razones, entre ellas porque contribuye a la transmisión de la desigualdad de generación en generación. Casi el 60% de los “ninis” de la región proviene de hogares pobres o vulnerables, localizados en el 40% inferior de la distribución de ingresos.

Por otro lado, en algunos contextos está vinculado a la delincuencia y a la violencia.

Según el informe, en Colombia, México y América Central es donde la proporción de “ninis” está por encima del promedio regional. El problema se hace más difícil por la presencia del crimen organizado.

En tercer lugar, porque “no abordar el problema de los ‘ninis’ en América Latina podría impedir que la región se beneficie de la transición demográfica que recién comienza”.

Uno de los mayores desafíos para Latinoamérica es formar el capital humano entre una población de jóvenes cada vez más numerosa y darle oportunidades en el mercado laboral.

Perfil típico del “nini” de América Latina

Según el informe, “el perfil típico del “nini” de América Latina es el de una mujer que no ha terminado la Secundaria y vive en un hogar urbano pobre o vulnerable”.

En este sentido, el factor de riesgo más importante asociado a la condición de “nini” es el matrimonio antes de los 18 años y el embarazo durante la adolescencia.

“Bueno, qué le vas a hacer, se embarazó y teníamos que ayudarla. Si ayudamos a nuestra hija mayor cuando se embarazó, tenemos que ayudarlas a todas”, expresó la madre de una mujer “nini” de 19 años de Monterrey (México).

Los hombres contribuyen al crecimiento

El aumento del número de “ninis” en América Latina se debe en gran parte gracias a los hombres porque les resulta más complicado obtener trabajo, en un contexto en el que la mujer se ha ido incorporando al mercado laboral, aunque también con limitaciones.

“Trabajé como conductor en una empresa de la construcción. Me pagaban poco y tenía que trabajar muchas horas, por eso lo dejé. No he encontrado otro trabajo. Hace un año de eso”, expresa otro “nini” de 23 años que vive en Cuernavaca (México).

Deserción escolar temprana

Entre los caminos más habituales para llegar a ser “nini” se encuentra el tener que dejar la escuela de forma temprana  para empezar a trabajar.

Esto conlleva a que estos jóvenes carezcan de habilidades necesarias para conseguir un trabajo en un sector formal.

De esta manera, terminan consiguiendo trabajos temporales e inestables. Cuando los pierden por lo general no regresan a la escuela.

Urbanización

Si se tiene en cuenta el alto índice de urbanización de la región, la gran mayoría de los “ninis”—cerca de 13 millones del total de 18 millones—viven en ciudades.

¿Qué hacer con los «ninis»?

Entre las recomendaciones básicas para ayudar a los jóvenes que son catalogados como “ninis” se encuentran la de evitar el abandono escolar e insertar a los jóvenes que ya son “ninis” al mercado laboral.

Por otro lado, entre las principales causas del abandono escolar temprano en la región se encuentran los altos costos para estudiar (monetario y no monetario), la falta de información sobre los beneficios de la educación, la preferencia en varios casos por el ocio y la poca motivación.

En tanto, para lograr mejor inserción en el mercado laboral de estos jóvenes hace falta, entre otras cosas, que se desarrollen diversos programas de capacitación.

Si a nivel social en todo el continente no hay apuro en encontrar una solución se estará contribuyendo a la delincuencia, las adicciones y la desintegración social, entre otros riesgos.

La Iglesia también mira a estos jóvenes

La Iglesia no es ajena a esta realidad en América Latina con respecto a los “ninis” y en su seno hay hombres y mujeres portadores de un carisma especial que trabajan incansablemente por tratar de cambiar esta realidad y ser voz de aliento para miles que viven en esta situación.

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