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Aumento de cesáreas innecesarias genera alarma en América Latina

Cesárea
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América Latina a la cabeza de las cesáreas innecesarias en el mundo, ¿qué lleva a médicos y mujeres a inclinarse por esta opción?

América Latina es la región del mundo con el mayor número de cesáreas, por encima del promedio recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Realizarse una cesárea en detrimento del parto natural es una opción a la que con mayor frecuencia acuden las mujeres a nivel mundial, especialmente en América Latina, región que lidera las estadísticas al respecto.

Por otro lado, la cantidad de “cesáreas innecesarias” sigue creciendo sin justificación médica, algo que en definitiva termina poniendo en riesgo a las madres y a sus hijos.

Según el médico asesor para América Latina en Salud Sexual y Reproductiva de la OMS, Bremen de Mucio, en declaraciones a la agencia AFP, no hay evidencia “que soporte hacer este número enorme de cesáreas”.

Además, en América Latina se estima que casi cuatro de cada 10 nacimientos se realizan por cesárea, lo que significa el 38.9%, cifra muy por encima de lo recomendado por la OMS, que oscila entre el 10 y 15%. 

Entre los países del continente americano donde se da con mayor frecuencia esta práctica están México, Argentina, Puerto Rico, Cuba y República Dominicana.

Un poco más abajo, con cifras relativamente menores, lo que significaría el 25,1% y el 35% de los partos, aparecen Chile, Paraguay, Uruguay, Colombia, Ecuador y Venezuela.

En tanto, en países como Estados Unidos y España los porcentajes también son altos, con cifras que en promedio se acercan al 30%.

¿Qué lleva a las mujeres y los médicos a inclinarse por esta opción?

Según el doctor de la Facultad de Medicina de Uruguay Francisco Cóppola, en un artículo publicado en la Revisa Médica Nº 31 del año 2015, hay varias causas que llevan al aumento de las cesáreas.

Entre ellas destaca en varios lugares el beneficio económico del ginecólogo y su comodidad; el hecho de que cada vez más mujeres piden cesáreas sin justificación médica;  también el aumento de demandas (querer tener el bebé sin dolor, querer tenerlo algún día establecido) y por último, que el número de mujeres que de verdad necesitan una cesárea también está aumentando.

En varios puntos coincide el ginecólogo uruguayo Gualberto Arribeltz, según declaraciones al medio local El Observador. “Las mujeres difieren su maternidad para mayores edades, luego la maternidad se desarrolla en edades mayores, hay más patologías, es una de las cosas que contribuyen. El aumento se debe a la demanda de la mujer, que pide que se le haga cesárea”, afirmó.

Según el médico, a pesar de que a veces “hay indicaciones médicas muy precisas que no se pueden discutir y que son proclives a esta práctica, otras veces las mujeres lo piden porque tienen miedo al parto, o por el dolor, o por la incertidumbre, por creer que el parto es con más riesgo para el bebé que la cesárea”, agregó.

«Cuánto más alto es el nivel socioeconómico y cultural de la mujer, mayor es la incidencia de cesáreas, porque no quiere pasar por el trabajo de parto, en Uruguay y en el resto del mundo», dijo el anestesista uruguayo Marcos Schioppi, también en declaraciones al medio local El Observador.

Parto natural vs cesárea

Más allá de tendencia de crecimiento de las cesáreas en la región surge la pregunta sobre los verdaderos beneficios del parto natural tanto para la madre como para el bebé.  Entre ellos,  destaca la posibilidad de tener menos riesgos, poder estar con su hijo de forma inmediata y, al no haber intervención quirúrgica, que la recuperación sea mejor y más rápida.  

“El bebé nace como más alerta, más despierto, más reactivo que en la cesárea. (Con la cesárea) la mujer puede tener complicaciones no muy importantes a corto plazo, más bien a largo plazo, porque puede tener más riesgo de producirse placenta previa, rotura del útero en futuros embarazos. En el futuro va a tener más posibilidades de una nueva cesárea”, según declaró Arribeltz.

Así pues, según el ginecólogo, cuando el embarazo es controlado y normal, el parto vaginal es más beneficioso que la cesárea.

¡Hasta Francisco habló de cesáreas!

Hace un año, a bordo del avión que lo trasladaba desde Manila a Roma, el Papa Francisco hizo referencia a la paternidad responsable y puso el ejemplo cuando se encontró con una mujer embarazada de su octavo hijo a pesar de que había tenido siete cesáreas anteriores.

Más allá de las malinterpretaciones que se dieron a sus palabras, en su momento también despertaron curiosidad al respecto sobre cuál sería el número apropiado de cesáreas.

En una nota publicada por Aleteia el 27 de enero de 2015 se buscó la opinión de especialistas y en esa instancia quedó de manifiesto que se suelen recomendar tres cesáreas como máximo, aunque este número se debe más a la falta de literatura médica sobre un mayor número de casos.

¿Cuándo una cesárea no es necesaria?

En muchos casos ninguna objeción moral puede hacerse cuando un acto médico se realiza para favorecer a la embarazada, o su hijo, o ambos.

Sin embargo, “actualmente hay muchas cesáreas que se practican invocando a un supuesto beneficio para la madre, para su hijo, y este análisis ético requiere prudencia y franqueza”, según el doctor colombiano Fernando Sánchez Torres, en un análisis que hace sobre la cesárea desde el punto de vista médico en el portal encolombia.com.

Por otra parte, una cesárea no es necesaria cuando no entran en juego factores como el beneficio de la embarazada y el bebé. En algunos casos en que se actúa por complacencia a la mujer, suelen omitirse algunas aclaraciones, y de esta manera la embarazada se expone a riesgos.

“La operación por cesárea conlleva un riesgo materno-fetal  mucho más alto que el inherente al parto vaginal. Con frecuencia, el médico olvida ese inconveniente, como también el relativo al incremento de los costos económicos. Cuando se actúa invocando el principio de beneficencia, los beneficios que se ofrecen deben mencionarse junto con los riesgos y los costos en dinero”,  agregó Sánchez Torres.

“Muchos médicos acceden a ese capricho porque no han sometido su determinación a un proceso reflexivo, razonado, claro y coherente. Recuérdese que no siempre lo autónomo se identifica con lo moral. La paciente puede pensar que la intervención por cesárea es lo mejor para ella y para su hijo. Al médico corresponde juzgar si en verdad es absolutamente favorable, o si, por el contrario, es más conveniente el parto vaginal. De ser así, el querer de la paciente sería una decisión autónoma equivocada”, sentenció.

 

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