Recibe Aleteia gratis directamente por email

¿No estas preparado para donar?

Aún así hay otras 5 maneras como puedes ayudar a Aleteia

  1. Reza por nuestro equipo y por el éxito de nuestra misión
  2. Habla de Aleteia en tu parroquia
  3. Comparte el contenido de Aleteia con tus amigos y tu familia
  4. Desactiva el bloqueo de publicidad cuando nos visites
  5. Suscríbete a nuestra newsletter gratuita y leenos a diario

¡Gracias!
El equipo de Aleteia

Suscríbete

Aleteia

¿Qué es el “sexo químico” y dónde está el problema?

GU_Ani/ Shutterstock
Comparte

Con una media de cinco compañeros por "sex session" generalmente no utilizan ninguna protección, pero eso no es todo

Ni duermen ni comen durante horas, incluso días: sólo hacen el amor, con la ayuda de medicamentos psicotrópicos y drogas (ilegales). Es lo que se conoce como chemsex o sexo químico, una práctica originalmente de homosexuales pero que hoy también se extiende entre la población heterosexual (Corriere della Sera).

La “maratón de sexo”

No se trata únicamente de un fenómeno sociológico, sino que también se convierte en un problema sanitario, al menos en Gran Bretaña. Es la razón por la que la revista científica British Medical Journal (BMJ) se plantea en un artículo reciente: “¿Qué es el chemsex y por qué es un problema?”.

He aquí la respuesta: los adeptos tienen una media de cinco compañeros por sex session (sesiones de maratón sexual) y generalmente no utilizan ninguna protección (preservativos).

De esta forma quedan expuestos a riesgos de infección, sobre todo al VIH y a la hepatitis C. Sin hablar de los embarazos no deseados.

Sustancias estimulantes

Las sustancias que utilizan son la mefedrona y anfetaminas cristalizadas, que actúan como estimulantes: generan un estado de euforia y excitación sexual (al tiempo que aceleran el ritmo cardíaco y aumentan la presión arterial).

También están el GHB (gamma-hidroxibutirato) y el GBL (gamma-butirolactona), extremadamente potentes y desinhibidores que poseen, además, un ligero efecto anestésico.

Un gran número de estos productos se toman por vía intravenosa, es decir por inyección, como con el consumo de la heroína.

“Sexo físico y despersonalizado”

La intervención de sustancias químicas para estimular la actividad sexual, la práctica del llamado “sexo químico”, es “una práctica sexual puramente física y despersonalizada”, declara Maurizio Faggioni, profesor de Teología Moral y de Bioética en la Accademia Alfonsiana en Roma.

Sexo banalizado y desprovisto de alegría

“El placer sano de hacer el amor con la persona que se ama no es el objetivo que se busca aquí”, prosigue el experto en bioética, “el sexo se convierte en un bien de consumo, una fuente de placer egoísta al margen de toda relación”.

El problema es “antropológico”, la relación física está “banalizada”. “Pero el sexo sin amor”, subraya Faggioni, “es una necesidad siempre insatisfecha que se prolonga en el tiempo, se nutre de sensaciones cada vez más intensas y de una multiplicidad de contactos. Toda resistencia fracasa. Así que ya no queda alegría”.

Distorsionada visión de la sexualidad

No deberíamos olvidar las graves consecuencias para la salud que “alarman, con razón, a los responsables de la sanidad pública”.

Y añade el experto: “Tenemos en mente sobre todo las enfermedades de transmisión sexual, los embarazos accidentales tal vez seguidos de abortos, en los problemas para el sistema nervioso. Son una serie de daños muy serios contra la integridad de las personas, a los que se suma una visión errónea de la sexualidad”.

El problema, concluye el experto, “no se encuentra tanto en las sustancias químicas, sino más bien en el corazón”.

 

Tags:
saludsexo
Newsletter
Recibe gratis Aleteia.