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The Frankenstein Chronicles: Fiel al espíritu pero no a la letra

Rainmark Films
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Quien espere ver en The Frankenstein Chronicles a un científico loco y a una criatura con tornillos en la cabeza no lo va a encontrar

NO RECOMENDADA PARA MENORES DE 17 AÑOS – Imágenes de alto contenido violento o sexual

Aunque nos la estén vendiendo como una serie de éxito seguro lo cierto es que The Frankenstein Chronicles es una producción marginada, casi sin audiencia potencial. Se acaba de emitir por la cadena británica ITV, una emisora de segunda división que además lo hace a horas poco comerciales, los miércoles a las diez de la noche, muy tarde para Inglaterra.

Quien espere ver en The Frankenstein Chronicles a un científico loco y a una criatura con tornillos en la cabeza no lo va a encontrar. El relato, escrito por Benjamin Ross y Barry Langford tiene, como es de esperar, parte del mito de Frankenstein, aunque se desarrolla desde otro punto de vista. Sean Bean interpreta a John Marlott, un inspector del Londres del siglo XIX a quien le encargan investigar la extraña aparición, a orillas del Támesis, del cadáver de una niña con sus extremidades cosidas. A partir de ese momento, The Frankenstein Chronicles se convierte en una historia de detectives al más puro estilo, donde no falta ni un solo cliché del género.

La historia se transcurre bajo una atmósfera opresiva. El Londres que se retrata es sucio, inseguro, malsano e incluso parece que huele mal pero además es gótico, oscuro y siniestro. Todo que lo que un amante de los relatos de terror podría esperar. Pero lo más importante es el debate moral que se plantea durante toda la serie y que ya estaba presente en la novela original de Mary Shelley, autora de Frankenstein o el moderno Prometeo.

En la mitología griega Prometeo fue un Titán, amigo de los mortales, que robó el fuego de la sabiduría a los dioses para entregárselo a los hombres. El doctor Víctor Frankenstein es una especie de moderno Prometeo porque también le robó a Dios el mayor de los conocimientos, la creación de vida. Sin embargo, Frankenstein o el moderno Prometeo es, antes que una historia de terror, un relato moral. La abominación que resulta del intento de Frankenstein de crear vida será su propia maldición.

Desde el primer episodio de The Frankenstein Chronicles deambula la aprobación de una Ley en el parlamento británico que pretende poner fin al tráfico de cadáveres y acorralar a los charlatanes de la medicina. Sin embargo, no todos están de acuerdo porque consideran que para avanzar en la ciencia hay que experimentar aunque para esto haya que transgredir leyes, incluidas las leyes morales.

Frankenstein es un libro universal porque su dilema moral, casi doscientos años después de su publicación, sigue estando de actualidad, aunque sea en forma de células madre o de clonación. The Frankenstein Chronicles sabe esto y por esto la cuestión moral es fundamental en la serie.

The Frankenstein Chronicles propone además un apasionante ejercicio de relato dentro del relato en el que la propia Mary Shelley juega un papel fundamental en la historia. The Frankenstein Chronciles es un ejemplo perfecto de adaptación fiel al espíritu de la obra pero ni muchísimo menos a la letra porque esta es otra historia y muy buena por cierto.

 

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