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«Legend»: Tom Hardy golpea dos veces

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Una buena historia de gangsters estilo británico que podría haber sido aún mejor

Calificación por edades: no recomendable a menores de 16 años (violencia, lenguaje explícito)

 Trailer oficial en español: https://youtu.be/czoYq4F1OYM

Corría 1990 cuando dos hermanos (Gary y Martin Kemp) muy populares en el mundo de la música gracias a la fama alcanzada por el grupo en el que tocaban (Spandau Ballet) interpretaron con poca fortuna “Los Krays” (Peter Medak, 1990), antecedente fílmico de la película que nos ocupa esta semana.

En esta ocasión el director Brian Helgeland (impresionante debut en la dirección con “Payback”, protagonizada por uno de los Mel Gibson más duro y expeditivo de su carrera) mejora el antecedente pero por desgracia no termina de encontrar el tono a una historia que probablemente cualquiera de los directores de la última hornada del cine de gangsters británico habría conseguido encarrilar con mayor acierto.

El Matthew Vaughn de “Layer Cake” (auténtico lucimiento para un Daniel Craig pre-Bond) o “Kingsman” (con un Colin Firth tan elegante como implacable) habría aprovechado mejor las capacidades estilísticas del Londres de los 60 donde se alternaban las fiestas con exceso de libras esterlinas para gastar con los bajos fondos con charcos que salpican mugre y puñetazos que salpican sangre.

La historia de los dos hermanos gemelos que dominan el hampa de la capital del Támesis en los 60 casi parecía llamar a gritos a GuyRitchie, que ha demostrado ser un auténtico maestro en este género como atestigua un elevado porcentaje de su filmografía: “Lock & Stock” (1998), “Snatch, cerdos y diamantes” (2000), “Revolver” (2005),”Rocknrolla” (2008) y colateralmente por la parte cronológica y estilística la correcta pero quizá desaprovechada “Operación UNCLE” (2015).

Y es que en “Legend” los mimbres pedían a gritos confeccionar un magnífico cesto y al final, aunque correcto en el resultado, el espectador que haya pasado por alguno de los títulos mencionados se queda con ganas de más: de que se profundice mejor en esta historia de los hermanos Kray, aunque solo sea porque se basa en hechos reales, que se apueste decididamente por el retrato excesivo a la par que nítido de una época y se haga con la grandeza que tenía “Casino” (Martin Scorsese,1995), que se nos sumerja directamente en la historia hasta casi palparla y olerla como en “L.A. Confidential” (Curtis Hanson,1997) o que se apueste con más decisión por toques de humor, como en algunas de las mencionadas películas de Ritchie y Vaughn (este segundo alumno aventajado del primero, con quien compartió labores de producción en sus primeros trabajos).

En su lugar Brian Helgeland sorprende dirigiendo casi como con piloto automático esta historia de bajos fondos y personalidades más duras que el granito, demostrando quizá que si en “Payback” nos dejó clavados en la butaca fue por basarse en una novela de Donald Westlake mientras que aquí el guión es obra exclusivamente suya.

Y dejamos para el final lo más recomendable de una película que, de no ser por este “pequeño” y especialmente “doble” detalle quedaría sepultada en el olvido del género gangsteril: Tom Hardy.

El protagonismo recae por igual en los dos hermanos interpretados con sutiles cambios de caracterización por el mismo actor que lleva años demostrando su versatilidad con trabajos como “Blackhawk derribado” (Ridley Scott, 2001), “Star Trek: Némesis” (Stuart Baid, 2002), las ya mencionadas “Layer Cake” y “Rocknrolla”, “El topo” (Tomas Alfredson, 2011) aunque quizá quien más partido le ha sacado haya sido Cristopher Nolan, quien le ha dirigido hasta en ocasiones: “Origen” (2010), “El caballero oscuro” (2012) o “El niño 44” (Daniel Espinosa, 2015).

Incluso hemos podido asistir a su vis cómica en “Esto es la guerra” (McG, 2012) o su puesta por completo al servicio de un milagro del cine como es “Mad Max: furia en la carretera” (George Miller, 2015) donde en medio del espectáculo pirotécnico propio de unos renegados de ”El circo del sol” empapados en alguna sustancia psicotrópica Hardy pone su físico y su gestualidad medida al servicio de una película que pocos creyeron que llegar a convertirse en realidad alguna vez y donde a pesar del título la protagonista real es una tal Imperator Furiosa.

Sirva esta retahíla de anteriores ocasiones en las que hemos visto a Tom Hardy en la pantalla para explicar que el reto de mostrar en la misma película dos personajes con distintas personalidades en la que sutiles matices interpretativos (y como dijimos, pequeñas ayudas de caracterización vía peinado, maquillaje y vestuario) son las fronteras en las que transita el talento de este actor que, por sí solo, constituye el mayor aliciente para recomendar al espectador acercarse a esta película en la que poder disfrutar (sí, la vamos a salvar aunque quizá hasta ahora no lo pareciera) de un par de horas de criminales con los que llegar a establecer cierta conexión e incluso simpatía y del encomiable trabajo de Tom Hardy logrando trasladar en pantalla que no asistimos a las evoluciones de un mismo señor haciendo de dos personajes distintos sino que ante nosotros hay dos actores diferentes, cada uno de ellos interpretando a un hermano.

Por lo demás, “Legend” ha sido una aceptable excusa para repasar algunos títulos del género gangsteril británico.

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