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La islamofobia favorece el terrorismo

Raul Lieberwirth-CC
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El jesuita Jaume Flaqueres ha formado a funcionarios y a imanes en Cataluña, ejerce de puente para favorecer la convivencia interreligiosa

España y toda Europa han estrenado año con miedo a atentados islamistas y también con una buena dosis de islamofobia.

“La gente no distingue a un musulmán de otro. La creciente tensión, agravada por el auge del Estado Islámico y los recientes atentados de París, se palpa en los comentarios despectivos que se leen en internet o se escuchan en la calle, en las pintadas en los centros de culto musulmanes, en las dificultades de la población musulmana para encontrar trabajo, o en el miedo que yo mismo veo en los viandantes cuando se cruza una mujer con niqab”.

El padre Jaume Flaquer es jesuita y responsable del área teológica de Cristianismo y Justicia de Cataluña. Desde hace años, es el católico de referencia para la comunidad musulmana en Cataluña, y se define como puente entre las dos orillas. “Mi trabajo es dar a conocer la cultura musulmana a los españoles y explicar la cultura cristiana a los musulmanes”, explica.

Que haya miedo al terrorismo “es lógico –reconoce el jesuita–. Pero en todas las charlas que doy por parroquias, colegios y donde me llaman, siempre digo lo mismo: ni siquiera en Arabia Saudí hay más de un 5 % de la población que acepte al Estado Islámico. En Egipto no llega al 3 % y en el Líbano ni al 1 %. Esto refleja que las barbaridades que comete el EI son universalmente rechazadas por los musulmanes y por tanto, también por los que viven aquí”. Viendo a un musulmán en España, añade, “de ningún modo tenemos que pensar en que es un terrorista”.

El padre Jaume recalca que “la mayoría de los inmigrantes que vienen a nuestro país son gente que quiere trabajar y vivir con normalidad. Es verdad que hay musulmanes más tradicionalistas, pero eso no significa que sean terroristas”.

El reto para este 2016, asegura Flaquer, “es que España no se deje llevar por el objetivo del Estado Islámico, que es dividir la sociedad. Con sus atentados, busca que la islamofobia crezca. Y si crece, los musulmanes no podrán sentirse españoles porque serán rechazados. Si tienen que elegir escogerán ser musulmanes y muchos se unan a las filas del EI”. Por eso es importante “saber distinguir a los terroristas de los musulmanes que están aquí para ganarse el pan y evitar esa islamofobia”.

Formador de imanes
En Cataluña hay más de 350.000 musulmanes. En toda la comunidad hay alrededor de 260 centros de culto –no todos tienen la categoría de mezquitas–. El padre Jaume ha sido formador de los imanes de estas mezquitas durante años. Impartía cursos anuales sobre los valores de Occidente y los elementos del culto cristiano a los que asistían más de 60 clérigos, y acompañaba a otros líderes musulmanes a dar charlas sobre tradición islámica tolerante. “Puedo asegurar que lo que buscan son caminos de entendimiento y armonía social”. Lo que sí reconoce el jesuita es que “hay una minoría que busca la confrontación”.

No solo son los musulmanes los que acuden al padre Jaume cuando hay que hablar de diálogo interreligioso. “Desde hace unos años coordino un grupo de profesores que da cursos a funcionarios catalanes, tanto de la Generalitat como de los ayuntamientos, sobre las diversas religiones que conviven en Cataluña”.

A estos cursos asisten funcionarios que están en ventanilla, la guardia urbana, los Mossos d’Esquadra o personal del Ayuntamiento. “Esta idea, ofertada por la Administración Pública, surge por la toma de conciencia del aumento de la pluralidad religiosa, especialmente en el área mediterránea. A la vez que crecen los centros de culto –no solo musulmanes, sino también ortodoxos o sij– la cultura religiosa de la población disminuye”. Son cursos voluntarios, pero “funcionan muy bien. Hasta ahora hemos hecho 14, y en cada uno había una media de 30 personas”.

 

La descristianización de Cataluña
La práctica religiosa musulmana en Cataluña es mayor que la católica. “Pero ojo, esto no significa que estemos viviendo una islamización del territorio. En realidad, lo que sucede es que nos estamos descristianizando. Solo hay un 10 % de católicos que acuden regularmente a Misa y a recibir los Sacramentos”, reconoce el padre Flaquer.

Aun así, hay conversiones del islam al cristianismo, “pero pocas, y se mantienen bastante en secreto por la prohibición en el islam de abandonar la religión”.

Para el padre Jaume, el motivo del escaso número de conversiones se debe, sobre todo, a que “los musulmanes ven que a los españoles no les interesa el cristianismo. Para ellos es difícil convertirse a una religión que sus propios fieles no practican”. Lo que sí ocurre es que “cuando llegan aquí, los musulmanes se convierten al capitalismo y al consumismo, y abandonan su tradición. Que hagan la oración diaria no habrá más del 50 %, y que lean el Corán, estoy seguro que no pasan del 30 o 40 %». El caso contrario también se da: “En cada mezquita, hay siempre dos o tres españoles conversos al islam. En toda España hay alrededor de 40.000”.

Cristina Sánchez Aguilar

Artículo originalmente publicado por Alfa y Omega

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