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Series con segundas

Steven Lippman/SHOWTIME
Ruth Wilson as Alison and Dominic West as Noah in The Affair (season 1). - Photo: Steven Lippman/SHOWTIME
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¿Se cumplirá la maldición de la Segunda Temporada?

https://www.youtube.com/watch?v=BKDB4fqUMtk

Es habitual al hablar de series de televisión mencionar el reto de la segunda temporada como el fiel de la balanza que permite prolongar la vida de tramas y personajes… o enterralos.

Recientes estadísticas contabilizan más de cuatro centenares (en concreto 409) las series que se han emitido este año en las distintas cadenas y plataformas de Estados Unidos de América, paraíso seriéfilo. Se trata de una cifra récord que además supone nada menos que el doble de series de las emitidas hace tan solo 6 años.

El crecimiento ha sido progresivo (supone “apenas” un 9 % más que en 2014) pero constante, y nada parece hacer suponer que no continúe dicha senda. Especialmente notable resulta que casi una cuarta parte (44 series) se corresponde a las plataformas de streaming online (Netflix, Hulu, Amazon…), recién llegadas a este dinámico y complejo mercado en el que hay cadenas en abierto, de pago, por cable…

Es por tanto un panorama en el que ante la multiplicidad de ofertas puede resentirse la calidad de las propuestas, pero también la acogida de las mismas por parte de un público que está viviendo una auténtica Edad de Oro. Y ahí llega la amenaza de la segunda temporada y el reto de superar las expectativas planteadas en la primera.

En la zona de los éxitos indiscutibles podemos hablar de “The affair” (Showtime), que nos mostró en su primer año cómo viven una infidelidad los dos adúlteros… en la segunda entrega han acertado al ampliar cómo afectan las consiguientes rupturas sentimentales al resto de implicados ampliando los puntos de vista al estilo “Rashomon” (Akira Kurosawa, 1950)… o “El cochecito” (Marco Ferreri, 1960)… o “En el punto de mira” (Pete Travis, 2008).

“Empire” (Fox) continúa  atrayendo por igual a los amantes de la música negra y a los del drama, puesto que no se oculta la inspiración de fondo (agárranse) en “El rey Lear” de Shakespeare y “El león en invierno” de Goldman (el protragonista incluso se apellida Lyon) enfrentado al dilema de elegir sucesor para su imperio musical (de ahí el título de la serie). Hay quien, por la profusión de temas musicales incluidos y de cameos de famosos cantantes y artistas la llaman “el Glee del drama”, pero no hagan caso y disfrútenla.

“Penny Dreadful” (Showtime) amplía el elenco de monstruos y personajes de noveladecimonónica profundizando en la complejidad de los conflictos que afrontan tan atractivos como reconocibles nombres: Dorian Gray, Victor Frankenstein… y esos son sólo los directamente recogidos de la literatura. No son muchas las series de terror en el panorama actual pero esta, que cuenta en su reparto con nombres como Eva Green, Timothy Dalton o Josh Harnett viene también de la mano de un Sam Mendes que no suele equivocarse en sus apuestas.

“The Leftovers”(HBO) está consiguiendo en su segunda temporada superar el mundo planteado en el que sin que sepamos por qué una parte de la población del planeta un buen día desapareció. Este año la acción se traslada a un pueblo de Texas donde no desapareció nadie. Han pasado tres años desde ese misterioso evento y la dificultad de mantener el interés no parece resultar un obstáculo para guionistas, directores y productores para seguir manteniendo a los seguidores pegados a la pantalla.

“The knick” (Cinemax) ha finalizado su segunda temporada dejándonos en un perfecto cliffhanger que igualmente podía haber quedado como telón final, dado que la serie obra de Steven Soderbergh (director de “Sexo, mentiras y cintas de vídeo”, “Traffic”, “Ocean´s Eleven”…) y Clive Owen (intérprete de “Hijos de los hombres”, “The international: dinero en la sombra”, “Plan oculto”…) sólo tenían firmadas dos temporadas y no había planes de continuación de la misma, pero debido al gran éxito de esta historia que nos traslada a la cirugía de principios de S. XX en Nueva York actualmente se negocia la continuación con una tercera temporada, por lo que queda patente la aceptación de un producto que aúna calidad formal con atractivo de fondo.

Una zona tibia sería donde nos encontraríamos a “Gotham” (Fox), que continúa adentrándonos en la intrahistoria de la ciudad en la que el futuro Batman es aún un traumatizado adolescente alrededor del cual se va conformando la red de intrigas y personajes que el día de mañana tendrá que combatir, ya enfundado en capa y capucha con orejas largas. La prometedora primera temporada ha dejado paso a una cierta pérdida del pulso que quizá nos asaltó el pasado año ante la excelente puesta en escena de la propuesta y la construcción de un atractivo entramado de perfiles e intereses que por el momento combate el detective Gordon, futuro comisario.

Para muchos ha supuesto el fracaso del año, pero es que “True Detective” (AMC) quizá dejó el listón demasiado alto en su estreno (reconozcámoslo, con cierta sobrevaloración añadida) y esta segunda temporada quizá arrastraba dicha deuda. Por un lado la filosofía de la serie es ofrecer cada temporada una trama y personajes completamente diferentes, de hecho sólo el título nos informaría de que se trata de la misma serie, y aunque la propuesta de este año realmente no merecería más que encuadrarse en esa zona tibia a la que aludimos más arriba el eco persistente del espléndido trío Pizzolato-Fukunaga-McConaughey (guionista-director-actor) enfrían por comparación la siguiente entrega del producto.

“Under the dome” (CBS) intenta alargar la situación procedente de la novela homónima de Stephen King (“Bajo la cúpula”, en español) de una manera que se antoja forzada por cuanto la limitada geografía del pueblo atrapado bajo una cúpula impenetrable de incierto origen ya estrecha los márgenes para el desarrollo de tramas creíbles, por lo que no parece probable que haya una tercera temporada.

Como vemos hay un poco de todo y no todas tienen asegurada una tercera temporada por lo que una vez más para algunas se cumpliría esa “maldición de la segunda temporada” que en ocasiones supone un obstáculo insalvable, quizá porque no siempre se hace caso a Baltasar Gracián con aquello de “lo bueno, si breve, dos veces bueno”.

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