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45 años: amor descongelado

Artificial Eye
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Una profunda lección sobre el amor en la edad madura

Calificación por edades: no recomendada a menores de 15 años

Trailer VOSE: https://youtu.be/Pign1VqQbFs

Bergman no está entre nosotros, al menos no disponible para contarnos nuevas historias sino para que revisitemos una y otra vez esos dramas íntimos y esas demoliciones controladas del alma que aparecen en su metraje. Pero ha dejado industriosos entomólogos capaces de adoptar una mirada similar sobre hormigueros semejantes. O sobre plácidas colmenas como la que podría ser el escenario de esta película.

Un tranquilo zumbido es ya constante en el tranquilo hogar del matrimonio protagonista, compuesto por un efectivo Tom Courtneay que no resulta conocido para el gran público y una soberbia Charlotte Rampling que demuestra que el talento no se marchita. Los personajes componen un feliz matrimonio a quienes el otoño de sus vidas no les impide disfrutar del sereno amor de una senectud aún alegre y vitalista. De hecho están enfrascados en los preparativos de su fiesta de aniversario, unas bodas de zafiro a las que alude el título de la película, basada por cierto en un relato de David Constantine.

Pero repentinamente una noticia cambia todo: han encontrado el cuerpo de un antiguo amor de él, que quedó enterrada en el hielo en su momento. Una mujer a la que, como descubriremos, amó de una forma tan profunda que la noticia le golpea como una ventisca helada, dejando bajo cero momentáneamente su, hasta ese momento, cálido matrimonio, si se permite la sobreabundancia de metáforas meteorológicas.

El golpe es duro y la película nos muestra sin compasión cómo el dolor del esposo afecta a la esposa, que a su vez descubrirá el alcance, la intensidad, la profundidad de ese amor que quedó enterrado en hielo y que ahora, al escapar de esa fría prisión, amenaza con trasladar el inmovilismo asociado con las bajas temperaturas al amor cuyo 45º aniversario están a punto de celebrar.

Los matices sobrios, adustos, desprovistos de concesiones, que pespuntean el metraje permiten al espectador quizá ponerse más del lado del personaje interpretado por Charlotte Rampling pero sin por ello obviar el sufrimiento, que más que intuir se nos demuestra tan sincero como comprensible por parte del doliente esposo, pero la lección, quizá injustamente mostrada en el propio trailer de la película, encierra una lección vital sobrecogedora.

Hablábamos al principio de una pareja viviendo el otoño de su vida, pero con ese gesto duro que en realidad encierra la responsabilidad de mantener viva la llama del amor ahora que los dos leños ven consumida la mayor parte de su madera y apenas brasas quedan aún en la chimenea, se nos lanza la lección definitiva: si dejamos que en el otoño el fuego quede reducido a brasas el frío del invierno lo apagará y en la primavera no podrá regresar la calidez que nos dio la vida.

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