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El Retorno del Jedi, la hermana pobre de la saga

20th Century Foxs
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Harrison Ford sugirió a Lucas que «matara» a Han Solo al final de la película… menos mal que no se salió con la suya

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El retorno del Jedi es la hermana pobre de la saga. No puede competir contra el film original y mucho menos con su secuela, El imperio contraataca, unánimemente la mejor de todas. Lo curioso es que para muchos fans tampoco tiene mucho que hacer frente a la nueva trilogía y eso que La amenaza fantasma, El ataque de los clones y La venganza de los Sith son tres películas que fluctúan entre lo malo, lo muy malo y lo espantoso (en orden cronológico inverso).

Es cierto, no obstante, que El retorno del Jedi es una película un poco especial en tanto forma parte de un compacto díptico con El imperio contraataca. Ambas se rodaron teniéndose en cuenta la una a la otra, El imperio contraataca sería un episodio de transición y El retorno del Jedi la encargada de dejarlo todo atado y bien atado con un gran clímax final.

También, como El imperio contraataca, El retorno del Jedi viene dirigida por un director ajeno al proyecto, es decir un artesano, un currante que se limitó a gritar “corte” y “acción” y que después se fue a casa para que George Lucas supervisara el montaje. También como en el caso de El imperio contraataca, para El retorno del Jedi Lucas se procuró un director de perfil bajo que no le hiciera sombra a su insípido estilo como cineasta.

Si El imperio contraataca lo dirigió Irving Kershner, realizador de cierto pedigrí responsable de títulos como Un hombre llamado caballo o Nunca digas nunca jamás, para El retorno del Jedi se arriesgó un poco menos y puso detrás de la cámara a un director casi hipotético, Richard Marquand firmante de algún título más o menos interesante como El ojo de la aguja o Al filo de la sospecha.

De todos modos, en realidad el nombre del director era lo de menos. Por aquel entonces hacía tiempo que Lucas se había convertido en el tirano productor de Hollywood que él mismo había repudiado en su juventud. De hecho, si queremos encontrar un responsable más o menos directo de la mejoría o no de la saga, ese nombre probablemente sea el de Lawrence Kasdam.

Kasdan quería ser profesor de inglés pero no encontraba el momento ni el lugar. Mientras daba tumbos por las universidades de medio país, entró a trabajar en el mundo de la publicidad, le picó el gusanillo de escribir guiones y se propuso vender uno titulado El guardaespaldas. El libreto fue rechazo más de media docena de veces hasta que consiguió colocárselo a la Warner Bros. para que lo protagonizaran Diana Ross y Steve McQueen. Sin embargo la película nunca se llegó a rodar, hasta que en 1992 se recuperara el proyecto con Whitney Houston y Kevin Costner.

Kasdan también consiguió vender el guion de otra historia, Continental Divide, esta vez a Steven Spielberg que se enamoró de esta romántica historia de ribetes clásicos que al final se convirtió en una película complicada.

Mientras tanto, a pocas millas de distancia, George Lucas hacía frente a un incómodo imprevisto. El productor de la saga galáctica había contratado a toda una eminencia de la literatura de ciencia ficción, Leigh Brackett considerada como la Reina de la Space Opera quien además también había firmado los guiones de títulos míticos de Hollywood como El sueño eterno, ¡Hatari!, El dorado o Río Lobo. Sin embargo, el 17 de marzo de 1978 y tras haber entregado un primer borrador del guion de El imperio contraataca, víctima de un cáncer, Brackett falleció.

Se daba la circunstancia, no obstante, de que a Lucas no le terminaba de convencer el enfoque que le había dado la escritora y según parece él mismo le metió mano. Aun así, Lucas aún tenía buen criterio por aquella época, y consideró que hacía falta un nuevo escritor que le diera a ese guion una vuelta más. Fue así como entró en los créditos de El imperio contraataca Lawrence Kasdam, lo que le llevaría también a poder firmar los guiones de En busca del arca perdida, El retorno del Jedi y hasta de Star Wars. Epidosio VII. El despertar de la fuerza.

Es por todos reconocido que El imperio contraataca contiene el que probablemente sea el pasaje más dramático de la saga, “Yo soy tu padre”. También es sabido por todos que esta secuela de La guerra de las galaxias es mucho más oscura que el film original e incluso mucho más adulta. Por si fuera poco, Han Solo, que en la primera película no pasaba de ser un rol un pelín antipático, ganó aquí un importante protagonismo y simpatía, era el héroe sinvergüenza que se quedaba con la chica y esquivaba a los malos mientras Luke Skywalker ponía cara de místico, tratando de entender al disléxico de Yoda en mitad de una ciénaga maloliente.

Pues bien, El retorno del Jedi corrigió –o adulteró- todo esto. Rebajó los niveles de complejidad y de violencia para confeccionar un título más familiar (ahí están esos sospechosos ositos de peluche llamados Ewoks) y reorganizó los roles hasta el extremo de que Han Solo quedó reducido a una mera anécdota en beneficio de Luke y hasta de Lando Calrrisian, un personaje que pasó de traicionar a Solo en El imperio contraataca a pilotar el Halcón Milenario en El retorno del Jedi, penetrar en la Estrella de la Muerte y hacerla saltar por los aires. Un poco raro todo esto.

Sin embargo, sería injusto menospreciar la película firmada por Richard Marquand, porque a Lucas se le fue la mano con el lado oscuro en El imperio contraataca. Como en aquella, El retorno del Jedi es un film modélicamente estructurado en los tres actos que tanto preocupaban a Lucas por aquella época. Tenemos un primer segmento en Tatooine, en donde Luke, Leia y Lando Calrrisian rescatan a Solo de su prisión de carbonita. En medio de la película nos encontramos con todos los preámbulos de la gran batalla final que se dividirá en tres direcciones de acción; el ataque a la Estrella de la Muerte capitaneado por Calrrisian, la lucha en la luna de Endor para anular su blindaje, capitaneado, en principio, por Han Solo, y el dramático duelo final entre Luke y su padre, Darth Vader.

El retorno del Jedi es una película perfecta para lo que se proponía y lo que termina ofreciendo. A los fans les irrita un poco contemplar como Solo fue relegado a mero alfeñique: tal vez por esto Harrison Ford le sugirió a Lucas que matara a su personaje al final de El retorno del Jedi. Ahora Ford debe de estar brindando con champán todos los días y dándole gracias a todos los santos porque Lucas no le hiciera caso.

 

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