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Cuento de hadas: no, no es para niños

Wanda Visión
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Sucia y a veces vulgar y provocativa El cuento de los cuentos encaja con dificultad hechiceras y dragones en el mismo escenario

NO RECOMENDADA PARA MENORES DE 13 AÑOS – El lenguaje y las escenas de contenido violento o sexual pueden herir la sensibilidad

Vaya por delante. El cuento de los cuentos (The Tales of tales, Matteo Garrone, 2015) no es una película para niños. Tampoco es un largometraje para todo tipo de adultos. A unos les aburrirá su tono fantástico y a otros les desconcertará su tendencia al realismo sucio. La verdad es que es una película con un público objetivo bastante complicado.

El film es una producción italiana dirigida por Matteo Garrone, un cineasta que consiguió cierta repercusión internacional con la película Gomorra (2008), un duro largometraje sobre la mafia napolitana. Garrone demostró en esta película que se movía muy bien en contextos de denuncia social y delincuencia juvenil por esto llamaba la atención verlo detrás de las cámaras de El cuento de los cuentos.

La película está basada en El Pentamerón, una colección de cuentos populares obra del poeta Giambattista Basile (1570-1632), un escritor en cuya obra se encuentran las versiones más antiguas conocidas de relatos hoy tan populares como Rapunzel o Cenicienta. Sin embargo, la obra de Basile nunca despertó especial interés ni en Italia ni fuera de ella hasta que los hermanos Grimm reconocieron y admitieron su admiración e influencia por parte de la obra de Basile.

Como siempre se ha dicho, los cuentos de hadas tal y como los conocemos no son como se concibieron en su día. Historias como las de Blancanieves o Caperucita Roja eran en realidad cuentos siniestros, sucios y tenebrosos, lo que ocurre es que Disney se hizo ama y señora de su representación cinematográfica y ahora todos asociamos estas historias a edulcorados relatos de amor verdadero, espadachines heroicos y brujas malvadas.

De hecho, no es la primera vez que el cine trata de acercarse a estos relatos desde el verdadero punto de vista desde el que fueron concebidos, como fue el caso de la desigual Blancanieves. La verdadera historia (Snow White. A Tale of Terror, Michael Cohn, 1997) pero parece que nadie ha sabido dar con ese punto entre lo oscuro y lo mágico, entre lo fantástico y lo realista.

El cuento de los cuentos parece querer cubrir ese espacio. El film alterna momentos de evidente fantasía (la caza de un monstruo marino) con una atmósfera generalizada de realismo sucio y hasta de magia malvada y cruel. El cuento de los cuentos entrelaza tres relatos fantásticos que al final se cruzan en un amargo desenlace, en donde la magia no es sinónimo de felicidad y deseos cumplidos y donde no está claro si de verdad vivieron felices y comieron perdices. A veces, desear más de lo que uno tiene o puede tener se puede volver en tu contra.

El film de Garrone es una película extraña. Su cuidado diseño de producción ( vestuario, decorados, exteriores y maquillaje) y su elenco de estrellas internacionales (un gazpacho de acentos en la versión original que van de la mexicana Salma Hayek al norteamericano John C. Reilly pasando por el francés Vincent Cassel) contrastan con su guion al que no le hubiera venido mal una pasada de manos más expertas en el género.

Tal y como se presenta la película de Garrone, el resultado final es poco menos que extravagante. Sucia y a veces vulgar y provocativa El cuento de los cuentos encaja con dificultad hechiceras y dragones en el mismo escenario. Uno no sabe bien a qué atenerse y al final lo que queda es una sensación de desconcierto. Puede que la película no esté mal, puede incluso que sea brillante pero los escollos que hay que superar se antojan demasiado pronunciados.

 

 

 

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