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Una preciosa oración al Espíritu Santo

HOLY SPIRIT
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Para vivir en profundidad, en la verdad, la santidad, la comunión,…

¡Espíritu Santo, huésped amable de los corazones!

Manifiéstanos el sentido profundo de este día

y dispón nuestro espíritu para vivirlo con fe,

en la esperanza que no defrauda, en la caridad desinteresada.

 

Espíritu de Verdad, que escudriñas las profundidades de Dios,

memoria y profecía de la Iglesia, lleva a la humanidad a reconocer,

en Jesús de Nazaret, al siervo de la gloria, el salvador del mundo,

el cumplimiento supremo de la Historia.

 

Espíritu Creador, secreto constructor del Reino,

con la fuerza de tus dones, dirige la Iglesia,

a fin de llevar a las generaciones que vendrán

la luz de la palabra salvadora.

 

Espíritu de Santidad, soplo divino que empuja el universo,

ven y renueva la faz de la tierra.

Suscita en los cristianos el deseo de la unidad plena,

para que sean, en el mundo, signo e instrumento eficaz

de unión con Dios y de unidad de todo el género humano.

 

Espíritu de Comunión, alma y eje de la Iglesia,

haz que la riqueza de carismas y ministerios contribuya

a la unidad del Cuerpo de Cristo, haz que laicos,

consagrados y ministros ordenados trabajen conjuntamente

para la edificación del único Reino de Dios.

 

Espíritu de Consolación, fuente inagotable de alegría y de paz,

inspira a la solidaridad con los que viven en la miseria,

proporciona a los enfermos el consuelo que necesitan,

infunde en los que sufren firmeza y esperanza y,

en todos, reaviva el compromiso por un futuro mejor.

 

Espíritu de Sabiduría, que sensibilizas la inteligencia

y el corazón, orienta el camino de la ciencia y la tecnología

para el servicio de la vida, la justicia y la paz.

Vuelve fecundo el diálogo con los miembros de otras religiones,

haz que las diversas culturas se abran a los valores del Evangelio.

 

Espíritu de Vida, por cuya obra el Verbo se encarnó

en el seno de la Virgen, mujer de silencio y de escucha,

vuélvenos dóciles a la invitación de tu amor y que estemos siempre

listos a acoger los signos de los tiempos

que pones en el camino de la historia.

 

Tú, Espíritu de Amor, con el Padre omnipotente y el

Hijo Unigénito, seas alabado,

honrado y glorificado por los siglos de los siglos,

Amén.

 

Texto portugués originalmente publicado en Santo Protetor

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