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La Iglesia salvadoreña sacudida por dos casos de pederastia

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Afectado el secretario del nuevo beato Óscar Arnulfo Romero, su principal biógrafo y promotor de la causa de canonización

Mediante un comunicado emitido la semana pasada, el arzobispado de San Salvador dio a conocer que Jesús Delgado había sido suspendido de sus funciones en la Iglesia católica debido a una denuncia por pederastia.

La noticia cayó como una bomba puesto que Delgado fue el secretario del nuevo beato Óscar Arnulfo Romero, su principal biógrafo y promotor de la causa que en mayo condujo a los altares al obispo mártir, ejemplo para toda América Latina de un compromiso preferencial por los pobres.

La Iglesia salvadoreña decidió suspender a Delgado “de todas las funciones sacerdotales, pastorales y administrativas”, tras una investigación preliminar sobre las denuncias realizadas por una mujer que ahora tiene 42 años y que ha declarado que el que fuera vicario general de la arquidiócesis la violó desde los 9 a los 17 años de edad.

El arzobispo de San Salvador, José Luis Escobar Alas, dio a conocer, el pasado domingo 29 de noviembre, en rueda de prensa, la noticia de otro caso de abuso sexual de menores en contra del sacerdote Juan Francisco Gálvez, que hasta el pasado 15 de octubre fue párroco de la parroquia de Nuestra Señora del Rosario, en el Municipio Rosario de Mora, departamento de San Salvador.

El padre Gálvez también ha sido suspendido de todas sus facultades sacerdotales y pastorales “para dar inicio inmediatamente a un proceso canónico”, según lo dicho por Escobar Alas, quien agregó que ya ha sido finalizada la fase de instrucción de este caso, y el legajo será enviado a la Santa Sede “donde finalizará todo el proceso con la respectiva sentencia”.

El propio arzobispo salvadoreño ha pedido a las autoridades judiciales que los casos de abuso sexual a menores no prescriban. En El Salvador, después de 25 años de cometido el abuso, este crimen prescribe.

Al respecto, Escobar Alas dijo que la ley debería seguir “el ejemplo de la legislación de la Iglesia, en la que jamás prescribe dicho crimen”.

En la rueda de prensa, Escobar Alas quiso dejar muy en claro que en la arquidiócesis a su cargo (misma que tuvo, hasta su asesinato en 1980, como titular al beato Óscar Arnulfo Romero) no se va a tolerar “ningún caso de abuso de menores por parte de clérigos”.

Más adelante recalcó: “Nuestra norma de acción ante todo abuso sexual de menores es: cero tolerancia, sin excepción alguna.

El caso de Delgado tiene muchas aristas que han golpeado a la Iglesia católica salvadoreña y latinoamericana, ya que podría empañar la segunda fase del proceso del beato Romero, camino a su posible canonización, aunque las autoridades eclesiásticas de ese país han desestimado el hecho.

“Me duele profundamente lo que ha pasado y les pido perdón a las víctimas de estos casos y a toda la sociedad por esta situación causada por esos dos sacerdotes que ya enfrentan la justicia eclesiástica; y les reitero mi compromiso de justicia a favor de las víctimas”, terminó diciendo Escobar Alas.

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