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¿Qué es el fenómeno místico de la acufania?

GIRL PRYING CHURCH
P Deliss / GODONG
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Campanas invisibles, músicas celestiales,...

Neologismo raro, compuesto por akùein (oír) y phàinein (manifestarse), indica una manifestación que se vuelve una experiencia sensorial. Es un fenómeno sonoro de origen sobrenatural. El término se refiere a hechos inexplicables y variados como el sonido de campanas invisibles, músicas celestiales, locuciones auditivas, teofanías.

Ejemplos

En el Antiguo Testamento se encuentran varias acufanias. Por ejemplo Yahveh se manifiesta en el Monte Sinaí con estos fenómenos: “Al tercer día, al rayar el alba, hubo truenos y relámpagos y una densa nube sobre el monte y un poderoso resonar de trompeta […]. Todo el monte Sinaí humeaba, porque Yahveh había descendido sobre él en el fuego. Subía el humo como de un horno, y todo el monte retemblaba con violencia. El sonar de la trompeta se hacía cada vez más fuerte; Moisés hablaba y Dios le respondía con el trueno (Ex 19, 16-19).

Y continúa: “Todo el pueblo percibía los truenos y relámpagos, el sonido de la trompeta y el monte humeante, y temblando de miedo se mantenía a distancia” (Ex 20,18).

El profeta Daniel experimentó el fenómeno en cuestión, durante el que fueron involucradas también sus orejas: “Mientras yo, Daniel, contemplaba esta visión y trataba de comprenderla, vi de pronto delante de mí como una apariencia de hombre, y oí una voz de hombre, sobre el Ulay, que gritaba: «Gabriel, explícale a éste la visión.»” (Dn 8, 15-16).

En el Nuevo Testamento, en el bautismo de Jesús, se oyó una voz del cielo que decía: «Este es mi Hijo amado, en quien me complazco» (Mt 3,17). La misma voz proveniente del cielo se encuentra en el episodio de la trasfiguración (cf Mt 17,5; Mc 9,7).

El día de Pentecostés, en cambio, el Espíritu se manifestó, impetuosa y estrepitosamente, como se lee en el libro de los Hechos: “De repente vino del cielo un ruido como el de una ráfaga de viento impetuoso, que llenó toda la casa en la que se encontraban” (Hch 2,2).

Y finalmente, al inicio del Apocalipsis así escribe el autor: “Yo, Juan […]. Caí en éxtasis el día del Señor, y oí detrás de mí una gran voz, como de trompeta, que decía: «Lo que veas escríbelo en un libro […]». “Me volví a ver qué voz era la que me hablaba” (Ap 1, 10-12).

Interpretación del fenómeno

Las acufanias pertenecen al orden de lo sensible. Son similares a las locuciones auriculares, llamadas así porque se perciben a través del oído. Voces, sonidos, ruidos inexplicables que pueden provenir de una fuente externa ignota al hombre o podrían ser alucinaciones auditivas.

Queda el hecho, sin embargo, que los ruidos y sonidos constituyan fenómenos fisiológicos, clasificables como percepciones auditivas, provenientes de una vibración acústica, que el oído humano puede captar.

Cada sensación auditiva (identificable y mensurable) deriva de una fuente material inscrita en las leyes naturales. No existe, por lo tanto, ninguna razón para considerar que a Dios se le pueda impedir intervenir en un proceso natural que él mismo creó.

Pero el Dios de Jesucristo normalmente no irrumpe en el orden creado, porque respeta el libre curso de la naturaleza humana.

De por sí las acufanias no entran en el desarrollo normal de una vida cristiana, suponen un favor completamente gratuito por parte de Dios. Un ruido, un sonido o una voz no implican, automáticamente, una teofanía.

Estos fenómenos, pertenecientes a las “gratiae gratis datae”, pueden ser signos dados por Dios a una persona o a un grupo de personas en un determinado momento de la historia para llevar adelante su proyecto salvífico. Si provienen de Dios llevan seguramente una gran paz interior.

 

(Tomado de Luigi Borriello y Raffaele Di Mauro, Dizionario dei fenomeni mistici cristiani, Àncora Editrice).

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