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¿Qué hacer ante el reclutamiento de jóvenes para el terrorismo? Responde el Papa

Samra Kesinovic, una joven austríaca que con 15 años se fugó a Siria para unirse a Estado Islámico y tras una temporada militando con los terroristas, caer enferma, ser violada e intentar fugarse, fue asesinada a martillazos.
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Francisco se toma a pecho la pregunta de un joven en Kenia sobre por qué amigos y hermanos se dejan reclutar y cómo ayudarles a salir

“Tenemos que saber por qué un joven lleno de esperanzas” se deja reclutar y “se aparta de sus amigos, de su tribu, de su patria, y se aparta de la vida porque aprende a matar”, dijo el Papa Francisco este viernes 27 de noviembre en el Estadio Kasarani en Nairobi.

70.000 jóvenes bailaron y cantaron para manifestar cariño al Obispo de Roma. Se calcula que alrededor de 20.000 más siguieron el evento en el estacionamiento externo del estadio.

El Papa Francisco se encontró con los jóvenes de Kenia que le manifestaron su dudas sobre el terrorismo y el fundamentalismo que recluta a sus “amigos y hermanos”. Un joven le preguntó “qué hacer para traer de nuevo a los familiares y amigos” que han sido “reclutados”.

Y el Papa, con el presidente del país y otras autoridades civiles y eclesiales sentadas en el palco de honor a su lado, cuestionó: “Ustedes tienen que preguntar a las autoridades. Si un joven o una joven no tiene trabajo, no puede estudiar, ¿qué puede hacer? O delinquir o caer en las dependencias, o suicidarse”, dijo.

Los jóvenes buscan un objetivo en la vida 

“En Europa –continuó- las estadísticas de suicidio no se publican”.

Los jóvenes buscan “enrolarse en una actividad que les muestre un fin en la vida y son engañados, seducidos. Lo primero que tenemos que hacer para que un joven no sea reclutado o quiera ser reclutado es educación y trabajo. Si un joven no tiene trabajo, ¿qué futuro le espera?”, comentó.

“Y ahí entra la idea de dejarse reclutar. Si un joven no tiene posibilidades de educación, incluso de educación de emergencia… ¿Qué puede hacer? Es un peligro social que está mas allá de nosotros, incluso más allá del país, porque depende de un sistema internacional que es injusto, que tiene en el centro de la economía no a la persona sino al dios dinero”, agregó.

¿Qué puedo hacer para ayudarlo a hacerlo volver?

Para ayudar a los jóvenes que se dejan engañar por este sueño lleno de violencia, el Papa aconsejó en primer lugar elevar los ojos al cielo: “Primero rezar por él, pero fuerte. Dios es más fuerte que todo reclutamiento».

«Y después hablarle con simpatía, con cariño y con amor. Y con paciencia. Invitarlo a ver un partido de fútbol, invitarlo a pasear. Invitarlo a estar juntos en el grupo, no dejarlo solo. Eso se me ocurre ahora…”, agregó.

A ustedes elegir entre destrucción o construcción

En otro episodio, al inicio del discurso, recordó que “en las primeras paginas de la Biblia después de todas esas maravillas que hizo Dios, un hermano mata a otro hermano”.

El espíritu del mal nos lleva a la destrucción y el espíritu del mal nos lleva a la desunión, nos lleva al tribalismo, a la corrupción, a la drogadicción. Nos lleva a la destrucción por los fanatismos.

¿Cómo hacer para que un fanatismo no nos robe a un hermano, no nos robe un amigo?, preguntó un joven.

El Papa tomó a pecho la pregunta: “Un hombre y una mujer destruyen lo mejor de su humanidad cuando se olvidan de rezar, porque se sienten omnipotentes, porque no tienen necesidad de pedir ayuda delante de tantas tragedias”.

En este sentido, habló de las dificultades de la vida. “Pero hay dos maneras de ver las dificultades: como “camino de destrucción” o como un camino de “oportunidad” para superar “en bien mío, de mis amigos, de mi familia y de mi país”.

En un mensaje directo les dijo: “Chicos y chicas: no vivimos en el cielo y la tierra está llena de dificultades”, además de “invitaciones para desviarte al mal”, y luego reiteró la “capacidad de elegir” el camino entre “oportunidad” y “vencer”.

Los testimonios de los jóvenes keniatas

El Papa dejó a un lado las hojas preparadas e improvisó un discurso basado en las preguntas de los jóvenes. “¿Por qué suceden las muertes, las divisiones, los fanatismos, las destrucciones?”, se cuentan entre otras cuestiones propuestas al obispo de Roma.

Varios de ellos testimoniaron al Papa su compromiso para mantener las tradiciones sanas de los 42 grupos étnicos del país, pero con el límite del tribalismo que excluye a los que no pertenecen a la élite de poder.

Asimismo, denunciaron el daño al medio ambiente y la corrupción en la gestión de los recursos de la tierra. El terrorismo que golpea especialmente a los jóvenes con la radicalización de los marginados y los actos criminales contra otros.

Por otro lado, Francisco les invitó a rezar a Dios para acabar con el tribalismo y tener el coraje de no “dejarse corromper”, para poder tener el “encanto” de comunicarse como hermanos con una “sonrisa, un gesto de cercanía”, sostuvo.

Al inicio, el Papa saludó a la multitud desde un auto abierto dando la vuelta al estadio, luego subió al altar para encontrarse con los jóvenes representantes y con el clero local que trabaja con ellos.

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