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En barrios pobres, Papa ve valores que no cotizan en Bolsa: “donde comen 10 comen 12”

©Simon Maina
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Francisco habla en Kenia de la sabiduría de los barrios populares y de la deuda con los pobres: “El camino de Jesús inició en las periferias y se extiende al mundo”

https://youtu.be/2wgkwaa8PV4

La cultura de los barrios populares es “un aporte para el tiempo que nos toca vivir, se expresa en valores como la solidaridad; dar la vida por otro; preferir el nacimiento a la muerte; dar un entierro cristiano a sus muertos”, dijo el Papa Francisco este viernes 27 de noviembre en Kenia.

En su discurso al visitar un barrio pobre de Nairobi, manifestó que “estos valores” de la gente pobre de los barrios populares “no cotizan en Bolsa, pero tienen «valores de vida buena», lo que no implica “desconocer la atroz injusticia de la marginación urbana».

El primer papa no europeo en África, el ex arzobispo de las Villas miseria de Buenos Aíres, recorrió las calles polvorosas de Kangemi, una de las bidonville de la capital de Kenia hasta llegar a la iglesia de San José obrero, parroquia católica dentro del barrio gestionada por los padres Jesuitas.

En la pobreza de las barracas se manifiestan «las heridas provocadas por minorías que concentran el poder, la riqueza y derrochan con egoísmo, mientras crecientes mayorías deben refugiarse en periferias abandonadas, contaminadas, descartadas”, agregó.

Desde sus reflexiones sobre la urbanización y la cultura villera, el Papa de las periferias subrayó que en esa cultura se ofrece “un lugar para el enfermo en la propia casa; compartir el pan con el hambriento: “donde comen 10 comen 12”; la paciencia y la fortaleza frente a las grandes adversidades, etc.”

El Papa Francisco reclamó la deuda que tiene el mundo con los pobres, arrinconados en barrios miserables.

Kangemi, es una de las bidonville de Nairobi, conformadas por cerca 100 barrios miserables. Se calcula que el 60% de la población keniata vive en barrios sin agua, luz, alcantarillas, o sin los mínimos servicios de salud y educación.

El Papa ha donado una suma en dinero para mejorar las condiciones de vida de Kangemi.

En estas tierras del olvido, nace una cultura de la solidaridad que el Papa consideró admirable y una esperanza para respetar la vida de cada persona algo “más importante que el dios dinero. Gracias por recordarnos que hay otro tipo de cultura posible”, comentó el Papa, en su discurso pronunciado en español y traducido al inglés.

Valores que no se cotizan en Bolsa

Sobre los valores de la gente humilde de los barrios populares, Francisco destacó que “no cotizan en Bolsa, valores con los que no se especula ni tienen precio de mercado”.

Y por ello, dijo: “los felicito, los acompaño y quiero que sepan que el Señor nunca se olvida de ustedes. El camino de Jesús comenzó en las periferias, va desde los pobres y con los pobres hacia todos”.

Al inicio de su discurso, el Papa agradeció el recibimiento humilde y cálido. “En verdad, me siento como en casa compartiendo este momento”, aseguró, «tienen un lugar preferencial en mi vida”.

Y añadió que “sus alegrías y esperanzas, sus angustias y tristezas”, no le son “indiferentes”. ¿Cómo no denunciar las injusticias que sufren?

La sabiduría de los barrios populares

Fuera de lo que llamó los “discursos excluyentes”, quiso referirse a “la sabiduría de los barrios populares”.

Una sabiduría “de valores evangélicos que la sociedad opulenta, adormecida por el consumo desenfrenado, pareciera haber olvidado”.

Y admitió, citando la encíclica Laudato si que estas personas “son capaces de tejer «lazos de pertenencia y de convivencia que convierten el hacinamiento en una experiencia comunitaria” donde se “superan las barreras del egoísmo”.

La injusta distribución del suelo

En otro paso de su discurso, el Papa denunció “la injusta distribución del suelo”, que lleva “a familias enteras a pagar alquileres abusivos por viviendas en condiciones edilicias nada adecuadas”.

Igualmente también sostuvo: “sé del grave problema del acaparamiento de tierras por parte de «desarrolladores privados» sin rostro, que hasta pretenden apropiarse del patio de las escuelas de sus hijos. Esto sucede porque se olvida que «Dios ha dado la tierra a todo el género humano”, afirmó citando la encíclica de Juan Pablo II Centesimus annus.

El derecho al agua

El Papa alzó la voz para denunciar el “grave problema” de la falta de acceso a “baños, alcantarillado, desagües, recolección de residuos, luz, caminos», pero también a escuelas, hospitales, centros recreativos y deportivos, talleres artísticos”.

En este sentido, focalizó su atención en el acceso al agua potable, así como denunció ayer en la ONU.

“El acceso al agua potable y segura es un derecho humano básico, fundamental y universal, porque determina la supervivencia de las personas, y por lo tanto es condición para el ejercicio de los demás derechos humanos”, recordó.

La deuda con los pobres

“Este mundo tiene una grave deuda social con los pobres que no tienen acceso al agua potable”, dijo, y continuó: «negarle el agua a una familia, bajo cualquier pretexto burocrático, es una gran injusticia, sobre todo cuando se lucra con esta necesidad».

La violencia en los barrios populares

Por otro lado, evidenció que la situación se agrava en los barrios populares debido a la violencia por parte deorganizaciones criminales, al servicio de intereses económicos o políticos, utilizan a niños y jóvenes como «carne de cañón» para sus negocios ensangrentados”.

Las mujeres en los barrios

“También conozco los padecimientos de las mujeres que luchan heroicamente para proteger a sus hijos e hijas de estos peligros. Pido a Dios que las autoridades asuman junto a ustedes el camino de la inclusión social, la educación, el deporte, la acción comunitaria y la protección de las familias, porque es esta la única garantía de una paz justa, verdadera y duradera”, agregó.

Nuevo colonialismo

Los barrios miserables no son “casuales”, son una consecuencia de “nuevas formas de colonialismo”, denunció. Y citó a Juan Pablo II, asegurando que se “pretende que los países africanos sean «piezas de un mecanismo y de un engranaje gigantesco» (Exhortación apostólica postsinodal Ecclesia in Africa).

“No faltan, de hecho, presiones para que se adopten políticas de descarte, como la de la reducción de la natalidad, que pretenden «legitimar el modelo distributivo actual», añadió.

Integración urbana

La propuesta del Papa es “retomar la idea de una respetuosa integración urbana: ni erradicación, ni paternalismo, ni indiferencia, ni mera contención; necesitamos ciudades integradas y para todos”, confirmó.

Así, pidió ir más allá de la “mera proclamación de derechos” y “concretar acciones sistemáticas que mejoren el hábitat popular y planificar nuevas urbanizaciones de calidad”.

En este sentido, retomó la bandera de las movimientos sociales al decir: «La deuda social, la deuda ambiental con los pobres de las ciudades se paga haciendo efectivo el derecho sagrado a las «tres T»: tierra, techo y trabajo. No es filantropía, es una obligación de todos”.

Impulso misionero

El Papa llamó a todos los cristianos “a renovar el impulso misionero, a tomar la iniciativa frente a tantas injusticias, a involucrarse con los problemas de los vecinos, a acompañarlos en sus luchas, a cuidar los frutos de su trabajo comunitario y celebrar juntos cada pequeña o gran victoria”.

Los pobres y el evangelio

Seguidamente, citó a Benedicto XVI para indicar que “los pobres son los destinatarios privilegiados del Evangelio” (11 mayo 2007).

Así pidió: recemos, trabajemos y comprometámonos juntos para que toda familia “tenga un techo digno, tenga acceso al agua potable, tenga un baño, tenga energía segura para iluminarse, cocinar, para que puedan mejorar sus viviendas… para que todo barrio tenga caminos, plazas, escuelas, hospitales, espacios deportivos, recreativos y artísticos”.

Por último, saludó en lengua nativa: Mungu awabariki (Que Dios los bendiga).

El Papa fue acogido esta mañana por el Superior provincial de los Jesuitas para África Oriental, Joseph Oduor Afulo y por el párroco de Kangemi, Pascal Mwijage, junto a la directora del Mukuru Promotion Centre, Mary Killeen, el arzobispo de Mombasa y presidente de Caritas Kenia, Martin Musonde Kivuva y el obispo encargado de la Comisión Justicia y Paz, Cornelius Arap Korir.

Durante la visita el Papa firmó el Libro de los huéspedes y visionó un breve documental sobre el barrio. Antes de su discurso fue recibido por un habitante de la bidonville de Kibera.

 

 

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