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El drama de los niños migrantes vuelve a la frontera entre México y EEUU

AFP / ELIZABETH RUIZ
A Central American immigrant and her children sit inside the so-called La Bestia (The Beast) cargo train, in an attempt to reach the Mexico-US border, in Arriaga, Chiapas state, Mexico on July 16, 2014. AFP PHOTO/ELIZABETH RUIZ / AFP / ELIZABETH RUIZ
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En 2014, las autoridades estadounidenses anunciaron que las medidas disuasorias habían tenido éxito, pero no es así

La pesadilla de la “crisis humanitaria” de las niñas, los niños y los jóvenes viajando en soledad hacia Estados Unidos parecía haber sido superada. En 2014, tras un verano “caliente” en la frontera entre México y EE UU, las autoridades estadounidenses anunciaron que las medidas disuasorias habían tenido éxito.

Pero no es así. O al menos las cifras demuestran todo lo contrario. Casi 5.000 niños inmigrantes no acompañados fueron sorprendidos cuando cruzaban sin permiso hacia Estados Unidos desde México en octubre, más del doble de octubre del 2014, de acuerdo con cifras de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza del país del Norte.

Esto quiere decir, sencillamente, que el flujo migratorio de América Central ha permanecido alto.

Octubre es un mes de muy baja migración. No obstante, unas 6.000 familiares que viajaban juntos fueron aprehendidos también el mes pasado, casi el triple de octubre del 2014.

Sin embargo, si el año pasado el protagonista del flujo migratorio era Honduras, este año, en octubre cuando menos, la mayoría de las familias y niños capturados en la frontera provenían de El Salvador.

La violencia sigue

Mientras las organización Human Rights Watch dice que empeoró el trato a migrantes en la frontera en 2015, los observadores del flujo migratorio advierten que los migrantes, además, se están aventurando en rutas nuevas y más peligrosas, concretamente, se están aventurándose más al oeste junto a la frontera de Texas.

En marzo de 2015 la Oficina de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés), había advertido una alta posibilidad de que en el verano (entre junio y agosto) se registrara una nueva oleada migratoria en la frontera con México -como la sucedida en 2014-, anuncio que de inmediato activó alarmas en organizaciones que analizan de cerca un fenómeno que, dicen, no es nuevo sino que viene siendo monitoreado desde 2011.

Sin embargo, ésta no se produjo. O si se produjo, no hubo información al respecto. Pero el hecho de que se registren tantas detenciones de menores viajando solos y de familias viajando en conjunto, sobre todo de El Salvador, anuncia dos cosas: que la crisis está centrada en los países de donde huyen los menores, quienes huyen por la misma causa que los adultos: la violencia.

Quizá en los menores sea la violencia de las pandillas y de los grupos de delincuentes, y en los adultos sea la violencia de la falta de oportunidades de trabajo, los salarios miserables y la destrucción del tejido social, pero el resultado es el mismo. Y el drama continúa.

 

Con información de Univisión

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