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La agresividad de los católicos, ¿evangeliza?

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10 cuestiones que podemos preguntarnos antes de poner un post, o comentar en Facebook o en otras redes

Como antigua ex católica, aún leo post de blogs, mensajes de Facebook y comentarios on line con los ojos de quien se pone en lugar de los que están fuera.

Trato de no juzgar a las personas que comentan en línea de una manera que habría sido sobrecogedora para mí cuando era atea; estoy segura de que algunas de las cosas que escribo ahora hacen estremecer a otras personas. Todos tenemos esos días en los que, después de darle a enviar, lamentamos no haber tenido un momento para pensarlo mejor.

Menos mal que Dios puede actuar a través de cualquier cosa. Los diferentes estilos y personalidades funcionan para gente distinta. Y la verdad puede a veces ser incómoda.

Últimamente, el factor estremecimiento realmente ha sido muy alto en todos los frentes, y creo que no soy la única a la que le sucede. No estoy segura de si se trata de las secuelas de un sínodo desconcertante, o de la rareza sobrenatural que siempre rodea esta época del año, pero las cosas se han desmadrado.

Una mujer en Twitter recientemente me contaba que había estado considerando entrar en la Iglesia católica. Pero que ella dudaba mucho últimamente por la abrumadora negatividad y agresividad entre los católicos que ella percibe en las redes sociales.

Se me rompe el corazón pensar que esa gente que debería estar intrigada e interesada en catolicismo desde la visita del papa Francisco a EE.UU., cierra la puerta porque muchos de nosotros, incluyendo yo misma, no hemos llegado a esa alegría de evangelizar, humildad y confianza en Dios que el papa Francisco nos presenta cada día.

Guste o no, cuando tenemos conversaciones entre nosotros mismos on line, están ahí para que todo el mundo las vea. Internet ha borrado prácticamente la noción de conversaciones privadas. Pero aunque esto es verdad, parece que algunos hablamos a los demás como si estuviéramos sentados a la mesa el Día de Acción de Gracias, en lugar de en una plaza pública – con otros mirando.

Como una de mis hermanas dijo recién: “¡Desearía que los católicos aprendieran a usar sus voces ‘interiores’!”.

Estamos siendo observados. Y algunas de esas personas están intentando encontrar a Cristo en nuestra forma de comportarnos. Incluso los ateos entienden que nosotros creemos que nuestra conducta es un signo visible de que Jesús está en la Iglesia. Por desgracia, no actuamos como Jesús, no estamos haciendo lo que nos toca en la salvación de las almas.

Sin dejar de ser fieles a nosotros mismos y a la Iglesia, podemos reconocer y respetar la realidad en la que los demás están escuchando.

Hay 10 cuestiones que podemos preguntarnos antes de poner un post, o comentar en Facebook o en otras redes:

1          ¿Este post acercará a la gente a Dios?

2          ¿Este post es verdadero, caritativo y respetuoso?

3          Si alguien de fuera de la Iglesia católica lo lee, ¿se va a escandalizar?

4          ¿Estoy murmurando o hablando mal de otra persona?

5          ¿Me pongo en el lugar de la persona a la que estoy o de la que estoy hablando? ¿He pensado en sus sentimientos, su familia y en las diversas experiencias vitales que pueden haberla llevado a comportarse o a pensar como lo hace?

6          ¿Me gustaría ser recordado por este post dentro de una semana, un mes o dos años?

7          ¿Estoy respondiendo a esta persona por justificarme a mi mismo o por amor?

8          ¿Este amor da luz al mundo, o da oscuridad?

9          ¿Es necesario o útil que contribuya con mis opiniones sobre este tema en este foro concreto?

10       ¿Me siento inspirado por el Espíritu Santo para postear esto?

¡Wow, algunas de estas preguntas me hicieron enrojecer con el desagradable recuerdo de cómo me he comportado a veces en la red!

Nuestro compromiso on line requiere discernimiento. Obviamente, estas sencillas preguntas podrán o no ayudarte a discernir. Pero incluso aunque no nos las hagamos, sencillamente tomar una pausa o un momento antes de responder o participar on line puede ayudarnos a escribir con un cuadro más amplio en la mente, en lugar de dejarnos llevar por nuestras reacciones inmediatas, nuestros miedos y nuestra agresividad.

¡Si tienes más preguntas que hacer, hazlas en los comentarios!

 

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