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"No hay paz sin perdón". Entrevista a Irene Villa, víctima de un atentado terrorista

Miriam Díez Bosch - publicado el 23/11/15

A sus 37 años, es madre de dos niños, escritora, deportista y periodista

Irene Villa es un imán. Sobrevivió a un ataque terrorista del grupo ETA en Madrid, en el que perdió las dos piernas. Pero ganó «el cariño y el amor» de mucha gente que la sigue, la lee y saca aliento con su testimonio.

En esta entrevista Irene muestra su lado más íntimo: relata por qué perdona. Y aboga por un mundo más «humanista».

– Irene significa paz. ¿Está en paz, Irene Villa?

La verdad es que no me podían haber escogido un mejor nombre que me defina tanto como Irene que en griego es paz. Porque la paz, y  sobre todo la paz interior es la que ha marcado mi vida. Por eso estudié también Humanidades porque creo que si todo el mundo fuera humanista, el mundo giraría mucho más sano, mucho más agradecido y mucho más feliz.

«La paz interior ha marcado mi vida»

Creo que la paz interior es el objetivo, lo más importante de cada persona, creo que tenemos el compromiso de transmitir paz interior porque es una de las herramientas fundamentales para tener éxito en la familia, que es el éxito en la vida, y con la gente que te rodea, y poder contagiarlo.

Yo creo que mi padre eligió el nombre, porque además me iba a llamar Inés y en el último momento mi padre era taxista, se subió al taxi una mujer e el aeropuerto que era extranjera y se llamaba Irene, se lo dijo a mi madre, le encantó y al final me llamaron Irene, que no era un nombre muy común hace 37 años.

– Irene es paz y Gandhi ya advirtió que no hay caminos para la paz, sino que la paz es el camino.

La verdad es que me encanta los líderes espirituales como Gandhi o la Madre Teresa de Calcuta. La paz es el camino es algo que me define y que he intentado transmitir: mejorar, conseguir lo que uno quiere, de cumplir objetivos pero siempre desde la paz.

– Usted es psicóloga escritora y periodista. ¿Cree que la gente empatiza con usted?

Es importante haber pasado por ciertas cosas para que otras personas que estén en esta lucha te crean, te escuchen y digan: pues es verdad, si ella puede, por qué no. Para mí fue fundamental la gente que vino a verme amputada.  Es cierto que a veces para ayudar a ciertas personas la única forma es haber pasado tu por ello, habiéndolo superado tu.

Porque a mí mucha gente me decía “no te preocupes, algún día aprenderás a caminar” y yo decía “sí sí” pero la duda… Sin embargo, me acuerdo de un hombre que le había pillado el metro, había perdido sus piernas, caminaba, y yo me dije: pues si él puede, yo también.

Otro señor que con un tren había perdido también las dos piernas, otra mujer… en fin, es importantísimo pasar por ahí o ver que otros han pasado por ahí y lo han superado. Yo creo que tengo la suerte de haber contado con una serie de experiencias en mi vida que hacen que los demás digan: pues si ella lo ha conseguido, yo que a lo mejor tengo otro camino…

La gente me dice, “con lo que yo me quejo y sin embargo lo que a ti te ha pasado y lo que tu tienes…» y yo digo: es que cada uno pasa lo suyo, lo que pasa es que, según como tú lo afrontes, así será de duro o de fácil de llevar.

Yo la verdad es que lo he tomado todo siempre con un espíritu práctico, feliz, alegre, y con una frase que repite mi hijo muchas veces: no pasa nada, mamá. Al final, creo que esto ha sido muy positivo en mi vida para poder superar cualquier cosa que me haya pasado, desde la simplicidad. Siempre simplifico todo, y siempre desde el optimismo y la esperanza. Yo creo que estas son las herramientas fundamentales en la vida de cualquier persona.

– Los demás, la gente, los otros, el cariño, el apoyo… siempre tienes presente al otro. ¿Lo has tenido desde siempre?

Siempre he sido una persona muy extrovertida, muy abierta, muy sociable y siempre me he apoyado en la gente para todo y me ha encantado estar en contacto con la gente. Es cierto que a partir del atentado, todavía mucho más valoré el apoyo y el cariño, porque mi madre me lo decía: hija, hemos perdido parte de nuestro cuerpo, es algo muy grave, terrible, aprenderemos a vivir con ello, pero ¿tu eres consciente del cariño que has ganado de toda España e incluso de gente de fuera de España?

ENERGÍA POSITIVA

Y ahí dije pues es verdad, es mucho más importante todo este cariño que recibimos y que seguimos recibiendo 24 años después que haber perdido una parte de tu cuerpo. La verdad es que uno es consciente que la verdadera fuerza está en la energía positiva, y la energía positiva está en los demás.

– ¿Es consciente que forma parte de la historia de España?

La verdad que es algo sí, impacta mucho, de la historia de España. Lamentablemente de la historia más dramática y sangrienta de nuestro país pero lo que me parece algo maravilloso, y estaré eternamente agradecida es que en los colegios se hable de los valores, de las personas que tienen esa fuerza moral de superar el dolor que alguien le ha hecho conscientemente, y que además bueno pues haya conseguido sus objetivos, que el poder del ser humano es ilimitado, que el espíritu es inquebrantable, y que con amor todo se puede. Eso me encanta, que incluso aparezcamos en los libros de texto, me parece increíble.

EL DEPORTE ES FUNDAMENTAL

– ¡De texto y de deporte! ¿Qué le aporta el deporte para estar tan motivada?

Es que el deporte para mi siempre ha sido fundamental. Yo antes del atentado jugaba a baloncesto y patinaba sobre hielo y claro, cuando te ves sin piernas piensas, ¿qué voy a hacer ahora? Y tuve una etapa oculta en la que me dediqué a muchas cosas, a estudiar, hasta que descubrí el deporte adaptado, gracias a la Fundación.

También con la que hemos viajado a muchos países esquiando, montando en bici, yendo con bicicletas adaptadas (handbike), incluso buceando, piragüismo, y la verdad es que ha sido volver a la vida, tener esta faceta llena, la del deporte, es fundamental, porque me apasiona, porque creo que todos tendríamos que hacer deporte, pero sobre todo quien tiene una discapacidad necesita estar en forma para tener más calidad de vida, y porque tiene unos beneficios increíbles el deporte. Así que ha sido volver a llenar esta parte que tenía vacía.

«Hay una parte a la que sólo llega la fe, creer en ti y creer en algo más grande que tu»

Esquiando te puedo decir que me he sentido libre, me olvido de la discapacidad y estoy en igualdad de condiciones que cualquier persona, incluso más veloz.

– ¿Qué papel juega la fe en la vida de Irene Villa?

La fe es fundamental.  La fe llega donde el deporte, tu cabeza, tu mente… no llega. Eso es esperanza, fe, una fuerza infinita y además muchísimo más potente que todo lo demás. Yo siempre he sido una persona muy terrenal, lo tengo que reconocer, siempre he creído en el ser humano, en nuestras capacidades, como psicóloga también en nuestros pensamientos pero es cierto que hay una parte a la que sólo llega la fe, creer en ti y creer en algo más grande que tu.

– ¿Y las personas que nos han precedido, siente que la cuidan?

Totalmente, siento, lo he vivido y me siento protegida y bendecida y apoyada por un ángel o por un comité de ángeles, como dice mi marido, por todas las cosas que hago. Me dice: tu no tienes un ángel, tienes un comité, por todo lo que atreves a hacer y que no te pasa nada o aunque me pase, salgo adelante. Por supuesto que creo que todos tenemos ese ángel de la guarda que nos protege.

– Su hijo crecerá y jugará. ¿Ha pensado qué le dirá si quiere pistolas o armas de juguete?

La verdad que ya lo hace y a mi me impresiona. Si a tres años ya coge una pistola y me dice “te voy a matar”. La verdad es que los niños inocentemente juegan con cualquier cosa y lo que ven o los primos, el colegio, de un arma. Cierto que a mi me duele más o me llega más hondo, pero sé que es un juego y el día que él sea consciente por supuesto… Ya se lo digo, cariño, que no hay que matar a nadie, claro, él no lo entiende, para él es un juego.

Hay que abrazarse mucho, dar muchos besos y abrazar a la gente, la verdad es que con eso está tomando mucha nota: cuando vamos a los sitios saluda a todo el mundo, da besos, es un niño bastante extrovertido y muy cariñoso.

– Hay gente que con humor negro la citan continuamente. Incluso le llaman la «mujer explosiva». ¿Les descoloca?

Yo creo que sí. Hoy con las redes sociales y con Twitter las personas conocidas son más criticables también, siempre reciben algún tuit, y hay gente que entra al trapo, se enfada e incluso responde. No tiene ningún sentido: siempre habrá gente a la que gustes, y gente a la que no.

CRÍTICAS Y CHISTES

Las críticas están ahí, y yo no les hago caso a no ser que sean constructivas.

Y los chistes la verdad que es algo con lo que he crecido y nunca me ha dolido, ni siquiera en la adolescencia cuando eres más vulnerable, ni siquiera me ha hecho daño, y ahora mucho menos, en el mejor momento de mi vida.

El humor negro existe, y con la discapacidad, con los atentados, con gente que ha fallecido antes de tiempo y de una manera horrible, hay humor negro.  Yo no lo consumo. Sé que está ahí y sé que yo soy parte de ello por lo que me ha ocurrido.

– El humor, ¿puede ser una válvula de salvación?

Yo creo que el sentido del humor ayuda muchísimo a superar cualquier cosa. Yo he ido a los hospitales y compruebo que quien tiene sentido del humor va a salir adelante mucho antes que quien no. Quien pueda hacer mofa de la pierna perdida, o bromas de que no te huelan los pies, sale adelante mucho antes que quien no lo tiene. Y esto es con todo, y de los argentinos en esto tenemos mucho que aprender porque hacen humor de todo y ahí están, luchando, en la lucha como dicen ellos.

– ¿Le gusta la figura del Papa Francisco? ¿Por qué?

Bueno, llevo su foto en el bolso, creo que con eso lo digo todo, no llevo la foto de nadie más, bueno de mi abuelo y por supuesto de mi familia pero yo la foto del papa Francisco la llevo porque me parece un verdadero líder en todos los ámbitos, no sólo espiritual. Creo que es una persona sencilla, cercana, un ejemplo maravilloso de ser humano, humanista, que a mi me encanta ese término porque nos engloba a todos.

A mí no me gustan los países, me gusta el mundo y me gusta el planeta y me gusta la humanidad y este hombre encarna todo eso que me gusta y que defiendo. Además, muy en la tierra muy en las personas reales y creo que es cierto que la palabra enseña pero el ejemplo arrasa,  y este hombre arrasa (…) porque es creíble, porque es coherente, porque la humanidad y la naturalidad y la sencillez con la que habla y con la que explica todo y con lo bien que nos hace sentir a los seres humanos es la palabra que deberíamos escuchar todos, independientemente de la religión.

– Insiste usted mucho en no ser una víctima. Pero usted no tenía ninguna culpa de nada y su vida se truncó. ¿Nunca se ha sentido víctima?

No somos víctimas, somos responsables. No vale agarrarse a lo que me pasó o a lo que perdí o a lo que me quitaron, tu vida empieza hoy y sólo tu tienes las riendas de tu vida, sólo tu decides lo que quieres hacer, la decisión que quieres tomar, afrontar tu vida, y ahí la gente abre las ojos y dice pero si tu eres una víctima del terrorismo como puedes decir esto. Bueno, yo creo que el pasado pasado está. Yo tengo estas circunstancias, por lo que sea (…) Y la responsabilidad de volver a andar o de lo que sea sólo es tuya y de nadie más.

El PERDÓN

– Irene Villa ha perdonado. ¿De dónde le sale el impulso para este acto de perdón?

El perdón es algo interno pero es un click que uno decido hacerlo o no hacerlo. Es un salto cualitativo. Si tu decides perdonar, el principal beneficiado eres tu porque el odio sólo hace daño a quién lo siente porque a quien tu odias no le llega nada de ese odio con lo cual el que perdona se perdona a sí mismo.

«Si quieres ser feliz un día, véngate. Si quieres ser feliz para siempre, perdona»

Todos tenemos algo que perdonarnos  a nosotros mismos, y a quien beneficia es a nosotros.

Otra frase que impacta en mis conferencias es que si quieres ser feliz un día, véngate. Si quieres ser feliz para siempre, perdona.

Yo estoy recogiendo cada día los frutos del perdón, en todos los ámbitos.  A nivel familiar, a nivel amigos, yo creo que quien tiene esa quietud, esa calma en su corazón, el que perdona, tiene muchos más amigos y mucho más cariño. Es cierto que es importantísimo, la persona no está sola. Yo no soy nada individualista, al revés, me gustan las sociedades colectivistas me gusta la familia, el apoyo, la gente, y cuesta mucho querer a alguien que no perdona o que tiene odio en su corazón. Al igual que me gusta querer, me gusta que me quieran.

El odio es un muro que te pones en tu corazón y que hay que derribar.

EL AMOR ES EL MOTOR DE TODO

– Cuando llega el amor… ¿qué cambia en la vida?

El amor ha sido siempre la clave de todo, de hecho en aquel atentado cuando mi madre me dijo no tienes piernas, pero tienes amor, dije: aquí empieza mi vida. Es cierto que desde conocí al que hoy es mi marido, Juan Pablo Lauro, pues una revolución, crear la familia que es siempre lo que había deseado, tener hijos, eso es el motor de todo para que luego vaya bien todo, tu trabajo… de hecho yo empecé a ganar medallas cuando él ya estaba en mi vida, potenció una seguridad en mi… ese equipo que se crea en la pareja, en el matrimonio, es fundamental para que todo lo demás salga bien.

– Vosotros sois un equipo en todo, este apoyo te gusta visibilizarlo.

De hecho gracias a él estoy trabajando en un montón de lugares, y gracias a él nació la Fundación Irene Villa. Es algo que me lleva diciendo desde que me conoce, y yo veía algo difícil que de hecho ha costado mucho, pero realmente es apasionante poder ayudar a gente a cumplir sus sueños como a mi me ayudó la fundación.

También a cumplir los míos con el deporte, poder ayudar también en el mundo laboral, con la integración de personas con discapacidad, es un nuevo reto y mucho más apasionante todavía, porque mis retos eran personales y este reto es de ayudar a los demás de ver todo lo que a mi me han dado, es mucho más grande, y ojalá que crezca. De momento son proyectos puntuales, paso a paso, con la ayuda de mi hermana, de mi marido, del padrino de mi hijo, es algo muy familiar pero esperemos que un día sea más extenso.

– ¿Y no se cansa?

(risas). También, pero me encanta el ajetreo, estar en movimiento, creo que la actividad es uno de los pilares de la vida, y cuando no estás trabajando estás ayudando a alguien y sino escribiendo, leyendo, aprendiendo o dando pero por supuesto me canso, sobretodo con dos hijos, pero los deportes me ayudan a desestresarme , la natación por ejemplo, o cuando podemos escaparnos a la montaña, o a la playa al mar también. Soy humana, también nos tomamos nuestros días, para tu poder regalar felicidad tienes también que cuidar la tuya. La natación los viajes, el espíritu…

– Como periodista, ¿cuál es la pregunta que más le gustaría hacerle si usted tuviera a Irene Villa delante?

Yo creo que una pregunta que me hicieron hace poco: ¿Tienes miedo a algo? Porque es cierto que nunca he tenido miedo a nada, sobretodo después de aquel atentado uno piensa que ya no te puede pasar nada peor con lo cual tienes la ventaja o la suerte de vivir sin miedo. Pero es cierto que desde que nacieron mis hijos sí que tengo esa cosa, que ojalá no la tuviese, cuando tienes hijos esquiando vas con más cuidado. Pero el miedo se cura con la fe. Yo sé que si les educo con optimismo, la fe, valores y esperanza, ese miedo se hace muy chiquitito.

Siempre he sido muy loca con los deportes, y es cierto que la maternidad te hace ser más prudente y contagiar a tus hijos también esa prudencia. La maternidad es apasionante, lo mejor de nuestra vida.

– Un último apunte: ¿cómo se ve Irene Villa cuando sea mayor?

Me veo –ojalá- transmitiendo también a través de libros, es un trabajo muy potente y bonito, yo cuando leo un libro y pienso en la escritora o el escritor, pienso; qué bonito poder ayudar y poder tocar los corazones. También me veo, ojalá, con más hijos y, por supuesto, con nietos. Mi madre es la mujer más feliz del mundo hoy día con 5 nietos. Y ojalá a mi me pase lo mismo que a ella. Voy a seguir sus pasos.

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