Aleteia

Fargo: Quizás lo mejor de lo mejor

FX
FARGO -- Pictured: Martin Freeman as Lester Nygaard -- CR. Matthias Clamer/FX
Comparte

Una serie TV que apuesta fuerte en la segunda temporada

NO RECOMENDADA PARA MENORES DE 13 AÑOS – El lenguaje y las escenas de contenido violento o sexual pueden herir la sensibilidad

Si lo pensamos un poco, lo que los responsables de Fargo (la serie de televisión) se propusieron con su primera temporada era algo realmente complicado. Partir de una película original -el film del mismo título del año 96 escrito y dirigido por los hermanos Coen- extraer su alma pero ofrecer un producto sensiblemente distinto. Joel y Ethan Coen, responsables de la película homónima, debieron pensar que Noah Hawley estaba loco cuando les propuso hacer una serie sobre su película. Hawley no había destacado demasiado como guionista de televisión en series como Bones sin embargo se le ocurrió que el universo que planteaba Fargo podía dar mucho más de sí.

Tenía razón. En Fargo no vemos a personajes normales en situaciones normales en una historia normal con un mensaje normal. Todo era un poco extraño en aquella película sin que sus responsables perdieran nunca de vista la realidad y Hawley hizo algo muy parecido en la serie de televisión. Y además lo hizo de una forma muy parecida a como lo hicieron los Coen casi veinte años antes: con un peculiar sentido del humor, un elenco de personajes que solo se podrían calificar de singulares, con una trama directamente heredara de las novelas negras impregnadas de crimen, pasión y traición pero con un final de corte moral. Al final los malos terminan cayendo en manos de la ley mientras de fondo se atisba un oscuro discurso sobre la especie humana.

Un año después del espectacular éxito de la primera temporada nos llega la segunda entrega de Fargo. Si en los primeros diez episodios de la serie Hawley consiguió mantenerse cerca del film original sin mezclarse demasiado, la segunda temporada parece estar decidida a arriesgar un poco más y comenzar su andadura en solitario como una serie adulta que es. Si la primera temporada de Fargo partía casi de un calco del film de los Coen, la segunda temporada se distancia un poco más y su arranque nada tiene que ver con ninguna de las películas de los directores de Minnesota. Al menos de momento.

Una de las principales diferencias de Fargo (serie de TV) es, como ocurría en True Detective, que cada temporada transcurre con personajes distintos con historias distintas. Y aunque era difícil superar las extraordinarias interpretaciones de Martin Freeman y Billy Bob Thorton en la primera temporada, Hawley ha optado por actores menos mediáticos. Lo más parecido a una estrella que hay en la segunda temporada de Fargo es Kristen Dunst (Mary Jane en el Spider-Man de Sam Raimi), Ted Danson, ahora recuperado gracias a su papel como D.B. Russell en CSI y Patrick Wilson, un actor al que hemos podido ver en películas como Insidious o Expediente Warren que afronta aquí su rol más goloso.

De momento las dos temporadas de Fargo se han mantenido respetando y hasta desarrollando determinadas constantes del cine de los Coen. Su sentido del humor, sus personajes, el tipo de historias que plantean y hasta la esencia de la puesta en escena de los Coen parece que planea sobre la serie de Hawley. En un medio en el que siempre ha primado el impacto sobre el discurso o lo trascendente, Fargo (TV) parece haber conseguido mantener un delicado equilibrio. Esto, su cuidado guion, el mimo con el que se nos presenta a los personajes y el ritmo del relato siguen poniendo a Fargo (TV) entre lo mejor que se ha hecho en la televisión en los últimos años. Y se han hecho cosas muy buenas.

 

 

 

Newsletter
Recibe gratis Aleteia.