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Deuda de honor (The Homesman): Una cruda historia de redención

Saban Films
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Se ha dicho en algún sitio que es una película sobre la mujer en el lejano y duro oeste, pero es mucho más

Clasificación: Adultos con reservas

Lo primero y muy importante: se sitúa en el Oeste, en el lejano, para más inri, hay tiros, pistolas y territorios indios, se bebe whisky, café y frijoles, caravanas, incendios y duelos a quemarropa, pero olvídense, “Deuda de honor” no es una película del género western.

Su sinopsis es simple: Tres mujeres, debido a la dureza de los nuevos territorios de colonos (Nebraska) y del trato inhumano que reciben, han caído en una especie de demencia cruel y son llevadas de vuelta a la ciudad de donde provenían. Los encargados de hacerlo son una mujer decidida y valiente, Mary Bee Cuddy, y un viejo errante lleno de experiencia, George Briggs.

Sus actores, brillantes: Cuddy es interpretada magistralmente por Hilary Swank , en la que es quizás su mejor interpretación desde Million Dollar Baby. Tommy Lee Jones hace del señor Briggs: correcto y tirando hacia lo alto (desde luego su hierático pero arrugado rostro le ayuda mucho en este papel). Y luego tenemos una buena cantidad de actores de reparto nada secundarios: la fantástica Meryl Streep (¿alguien es capaz de dudar a estas alturas que esta mujer es la mejor actriz de toda la historia del cine?), James Spader (se nos ha puesto “fondón” el caballero), John Lithgow, etc. Y casi como una voz coral a tres voces, están las tres mujeres que son devueltas a la ciudad y que en sí mismas conforman una sólo personaje fundido desde tres historias personales; sus actrices: Sonja Richter , Grace Gummer y Miranda Otto .

La película ha tardado en estrenarse en España, porque es una película cuya distribución ha corrido a cargo del propio Tommy Lee Jones. Y es que estamos (otra vez) en el caso del actor que es también director y productor de su propia película, siguiendo la estela de Robert Redford, Clint Eastwood, Angelina Jolie, Sean Penn y otros. Y, en esta ocasión, hemos de decir, que con muy buen logro, arte y pericia.

La fotografía de la película es clara, algo quemada, para resaltar la luz de los grandes espacios (estamos en el Oeste de las vastas planicies, las inmensas praderas). Su ritmo narrativo es directo, sencillo, algo crudo (que resalta la aspereza de la película), y la música es justa y perfecta en su perfecta medida y su justo toque.

Se ha dicho en algún sitio que es una película sobre la mujer en el lejano y duro oeste. Y es muy cierto. Las mujeres son las protagonistas, cada una con su historia, y el señor Brigss es, en buena parte del metraje, alguien que acompaña su historia. Pero es mucho más que eso.

Cuando se habla de la dureza del viejo oeste, es que se habla de dureza con mayúsculas, de dureza real. Madres que pierden a sus hijos pequeños, mujeres que son maltratadas y violadas por sus maridos, mujeres que intentan luchar en un mundo de hombres que las ningunean cuando ellas valen mil veces más. El contenido y la forma en la que está filmada no oculta nada de ese mal absolutamente atroz, pero no se recrea, simplemente lo muestra plano y franco: la enfermedad, la indefensión, la violencia de todo tipo, y, sobre todo, la impotencia que genera en el espectador. Por su directa crudeza, y para que se hagan una idea de lo que pueden ver, a quien les escribe le recordó aquella película que causó tanta conmoción sobre el tema del aborto: 4 meses, 3 semanas, 2 días.

Pero la película, sigue (aún hay más). Porque también se habla de qué significa la redención, de si es posible que las personas cambien (esa es la historia del personaje de Tommy Lee jones), de la lucha en un mundo de hombres, de las exigencias que nos impone la sociedad y que uno se autoimpone y del moralismo calvinista que de ello se desprende (la historia de Hilary Swank), de la necesidad de una compañía que ofrezca seguridad y protección, de lo mucho que se recibe dando poco, de cómo a alguien normal la vida le puede llevar a la locura.

Es una buena película pero no apta para todos. No sólo niños o adolescentes, sino que a algunos adultos se les puede atragantar, girar el estómago, y apartar la mirada. Si no lo hacen, les aseguro que luego tendrán un buen debate sobre ella.

Así que acabamos como empezamos: No es un western aunque se desarrolle en el oeste, pero el tema que sobrevuela la película es la de que todo western necesita un Easter, que es el sustantivo del inglés antiguo para decir “este”, pero también para decir Pascua, y señalar el tiempo de la redención y la pasión. La película no ofrece respuestas, ofrece preguntas. Bien por Tommy y su película.

Breve nota: en inglés original la película se titula “The Homesman”. Si alguien tiene la curiosidad de saber qué significa, que no intente buscarlo en un diccionario. “Homesman” era el nombre que se le daba a quien guiaba de vuelta a los colonos que no querían quedarse en el oeste.

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