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¿Fronteras?

© ThomasJ
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Oración para días como hoy

Donde acaba la seguridad y empieza el vértigo,
allí, justo allí, tu mano tendida, invitándome a cruzar.

Donde acaba el ruido y empieza la soledad,
allí, justo allí, tu palabra, protegiéndome.

Donde acaba el egoísmo y empieza la justicia,
allí, justo allí, tu compasión, transformando la mirada.

Donde acaba la nostalgia y empieza el futuro,
allí, justo allí, la esperanza.

Donde acaban las heridas y empiezan las cicatrices,
allí, justo allí, la ternura que nos sana.

Donde acaba la memoria y empieza el olvido,
allí, justo allí, lo eterno, defendiéndonos de la ingratitud.

Donde acaba la risa y empieza el llanto,
allí, justo allí, la caricia. Y el llanto es de alivio.

Donde acaba a fiesta y empieza la rutina,
allí, justo allí, la música de dentro.

Donde acaba la noche y empieza el día,
allí, justo allí, tu amanecer.

Donde acaba la fuerza y empieza la debilidad,
allí, justo allí, un trozo de pan.

Donde acaba la rabia y empieza la paz,
allí, justo allí, tu abrazo.

Libro: Mosaico Humano.
Autor: José María Rodríguez Olaizola, SJ

Artículo originalmente publicado por Oleada Joven

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