¿Qué tienen en común América del Sur y la Liga Árabe?En estos días se está celebrando la IV Cumbre de Jefes de Estado de América del Sur y Países Árabes (ASPA).
Al encuentro regional están convocados 34 Jefes de Estado y de Gobierno para tratar temas de interés común: el desarrollo energético, económico, social y cultural para el beneficio de los pueblos.
La ASPA está compuesta por los 11 estados miembros de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) y los 22 de la Liga Árabe.
La Unasur está compuesta por Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Guyana, Paraguay, Perú, Suriname, Uruguay y Venezuela.
La primera Cumbre América del Sur – Países Árabes, se celebró en mayo de 2005 con el objetivo de avanzar en las relaciones diplomáticas, económicas y comerciales para el establecimiento de un mundo multipolar.
ASPA pretende hacer viable una “cooperación sur-sur” para ir eliminando la dependencia respecto de los países avanzados del norte y ha servido como espacio de integración para consolidar un nuevo polo de desarrollo, donde se le ha dado prioridad a proyectos que van más allá de lo económico.
El intercambio cultural que siempre ha existido entre ambas regiones se ha venido consolidando ahora con la cooperación e inversiones en las áreas educativas, transferencia tecnológica y proyectos sociales.
Orígenes árabes: datos sorprendentes
Hay más de 20 millones de árabes y descendientes en América Latina, la mayoría en Suramérica.
Solamente en Brasil hay cerca de 10 millones, de los cuales el 80 por ciento son libaneses.
Argentina tiene unos 3,5 millones de habitantes de origen sirio y libanés.
Chile tiene la mayor comunidad de palestinos fuera de Medio Oriente, la mayoría cristianos emigrados de Beit Jala y Belén.
Las cumbres ASPA reconocen las afinidades históricas entre ambas regiones, que se remontan “hasta la presencia árabe en la Península Ibérica y la conformación de las culturas que dieron forma a América Latina y valora el importante papel que han tenido las migraciones provenientes de países árabes – especialmente de Siria y Líbano–, en la configuración de las naciones latinoamericanas a partir de fines del siglo XIX.
En 2004 el comercio bilateral entre ambas regiones ascendía a 11 mil millones de dólares. Para 2012 ya ascendía a 25 mil millones de dólares, de acuerdo a cifras oficiales del Gobierno brasileño.
En Argentina, por ejemplo, en apenas tres años las exportaciones de ese país a la región árabe saltaron de 1.800 millones de dólares a 4.500 millones, según datos de la Cámara de Comercio Argentino.
Los países que forman parte del ASPA cuentan con más de 750 millones de habitantes y tienen las más grandes reservas de petróleo (Venezuela) y el mayor productor de crudo (Arabia Saudita).