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Daredevil: la serie sin miedo

Netflix
CHARLIE COX as MATT MURDOCK in the Netflix Original Series “Marvel’s Daredevil” Photo: Barry Wetcher© 2014 Netflix, Inc. All rights reserved.
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Una serie dentro del Universo Marvel que promete buenos resultados

Clasificación por edades: no recomendada a menores de 15 años

https://youtu.be/B66feInucFY

Dentro del acertado engarzamiento de piezas que está llevando a cabo Marvel (recordemos, propiedad de Disney) con las diversas entregas cinematográficas de sus personajes no queda hueco para tramas más pequeñas, más oscuras, menos galácticas. Insistiendo en el símil futbolístico, hay que prestar también atención a la cantera. Donde Iron-Man, el Capitán América, Hulk, Thor y demás son los “zidanes” hay unos cuantos “pavones” cuyas aventuras también se merecen ser contadas.

Son historias pequeñas, que no ponen en peligro a un país o un planeta sino a un barrio, que no cambiarán la Historia de los grandes nombres que se oponen al Mal, pero sí las pequeñas historias de pequeños hombres y mujeres que se enfrentan cada día al mal.

En las viñetas, el personaje de Matt Murdock es un abogado que de día lucha por restablecer la Justicia en el conflictivo barrio de Hells Kitchen, la Cocina del Infierno, una zona que aunque ya ha cambiado radicalmente (como casi toda la ciudad de Nueva York) en los años 60 y 70 no era precisamente la zona más recomendable para salir a pasear tras la puesta de sol. En ese momento era Daredevil, el alter ego de ese abogado defensor de causas perdidas, quien tras la máscara intentaba restablecer la Justicia. Una Justicia ciega puesto que por culpa de un accidente con una sustancia radioactiva, nuestro héroe había perdido la visión pero había ganado una extraordinaria magnificación en sus restantes sentidos.

Con una poco apreciada adaptación cinematográfica previa, en Marvel han considerado con acierto que es más adecuado llevar a la pequeña pantalla las aventuras de este personaje (junto con otros de similar naturaleza que paulatinamente irán teniendo su propia serie televisiva). Y hay que elogiar el que el primero en llegar haya sido precisamente Daredevil, el más popular de este desembarco televisivo de Marvel, que en el cómic llevaba bajo la leyenda “el hombre sin miedo”. Porque desde luego hay que tener poco miedo para salir por la noche a descolgarse entre los rascacielos a repartir estopa entre los maleantes… y menos miedo aún a salir de día a los tribunales a tratar de que resplandezca la luz entre los vericuetos de la ley. Y los dos retos, sin ver.

La serie “Daredevil” supone, como hemos dicho, el desembarco de Marvel en la televisión y Disney (recordemos, dueña de Marvel) ha optado por un tono adulto, oscuro, violento, sin concesiones. Eso es lo que ha motivado que la “cadena” elegida para producir la serie haya sido Netflix, la plataforma que permite acceder a los contenidos mediante Internet y reproducirlos (en la tele, el ordenador, el tablet, el móvil, la consola…) en el momento que deseemos, pudiendo pausar el visionado y continuarlo desde el mismo punto en otro dispositivo y en otro momento.

Una apuesta innovadora que precisamente apunta con acierto al nuevo tipo de público de las series: joven, urbano, maduro. Es decir, quien puede sentirse atraído por las aventuras poco convencionales de un héroe poco convencional que (criterios de producción mandan) pasará algo menos de tiempo saltando de edificio en edificio pero algo más de tiempo dedicará a lo que en el fondo convirtió al personaje en un gran éxito en el cómic: su lucha del lado de los desfavorecidos contra la injusticia de los poderosos a los que también combatirá ya enmascarado, cuando la Justicia se quede corta.

Como muestra de qué podemos encontrar en esta serie, comprometida y descarnada, un fragmento del segundo episodio de la primera temporada. Es “simplemente” una pelea en un apartamento. El héroe llega enmascarado y va soltando (y recibiendo) sopapos por un pasillo con varias puertas de las que salen (y van entrando, con la cara ya caliente) diversos malhechores. La pelea es un plano secuencia en el que durante tres minutos asistimos a una pelea fea, nada espectacular, más próxima a lo que debe ser en realidad un enfrentamiento de este tipo, con resbalones, jadeos, contendientes que acusan el daño de los impactos dados, el de los recibidos y el propio dolor físico de golpear a otro.

“Daredevil” no glorifica la violencia, la reduce a lo sórdido y agotador de verse obligado a emplearla y de no tener más remedio que sufrirla. Los responsables de la serie han encontrado el tono adecuado que puede posibilitar convertirla en la mejor serie de superhéroes jamás concebida y que a los fans irredentos de un personaje que encumbró Frank Miller en su etapa de guionista y dibujante nos hace soñar con futuras temporadas en las que con suerte lleguemos a ver en imágenes reales el arco argumental “Born again”.

Permanezcan atentos a sus pantallas (no necesariamente a sus televisores, ya dijimos que Netflix es multidispositivo) porque el paso de gigante que supuso la oscuridad dramática de “The Dark Knight” en el cine de superhéroes puede llegar a conseguirlo “Daredevil” en las series de superhéroes. Y lo conseguirá porque por el momento está demostrando que como el protagonista, no tiene miedo.

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