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¡No os olvidéis de Ucrania!

Ucrania no olvideis
AP Photo/Evgeniy Maloletka
Women pray for peace near the Ukrainian regional administration building that was seized by pro-Russian activists in the eastern Ukrainian town of Slovyansk, Ukraine, Monday, April 14, 2014. Over the past 10 days, more than a dozen government buildings have been seized by angry mobs in eastern Ukraine. In several cases, assaults have been led by automatic rifle-toting men in military fatigues claiming to be seeking autonomy for the Russian-speaking east. (AP Photo/Evgeniy Maloletka)
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Hay una tregua en la escalada de la guerra pero la urgencia humanitaria es severa

El invierno está a las puertas del país, una preocupación más por la situación de los refugiados: el arzobispo mayor de Kiev, Sviatoslav Shevchuk, presente en Roma para el sínodo ordinario sobre la familia, ha alertado de la grave crisis humanitaria que afecta a Ucrania desde la anexión de Crimea por los rusos en 2014, tras un referéndum muy discutido.

La máquina política difícil de relanzar

Cientos de miles de personas han tenido que irse de la península pero también de la región de Donbass, en el sudeste de Ucrania, que cayó en manos de los rebeldes separatistas pro-rusos.

Los acuerdos de Minsk, del pasado septiembre, lograron una pausa en la escalada de la guerra y una primera retirada del armamento pesado en cada lado de la línea del frente.

Pero en el resto del país, la vía política no logra volverse a poner en marcha con éxito, así como la vía económica que no deja de descender, sufriendo las secuelas de 17 meses de conflicto entre fuerzas ucranianas y separatistas pro-rusos que han causado más de 8.000 muertos, según la ONU.

El pasado 25 de octubre, Ucrania organizó sus primeras elecciones locales desde la caída del presidente Viktor Ianoukovitch, pero sin gran entusiasmo por parte del pueblo ucraniano, que acudió poco numeroso a las urnas y apenas espera días mejores.

La Iglesia católica en primera línea

La Iglesia greco-católica ucraniana está en primera línea para responder a lo que representa para Shevchuk “la crisis humanitaria más grave vista nunca en Europa desde la Segunda Guerra Mundial”.

Las parroquias –explica el primado de la Iglesia greco-católica- han sido las primeras en abrir sus puertas a las familias sin pedir a qué religión o a qué confesión pertenecían”.

El sufrimiento es el mismo para todo el mundo –católicos, ortodoxos, musulmanes- y sin distinción étnica –tártaros, húngaros, polacos, rusos-, están unidos en torno a la idea de que Ucrania forma una sola nación y su integridad debe ser respetada.

Los ucranianos necesitan más que nunca solidaridad

Durante el sínodo de la familia, los obispos compartieron su gran inquietud frente a una situación, tan grave que el Papa Francisco de vez en cuando lanza llamamientos de socorro a la comunidad internacional para que aporte su apoyo y su ayuda material y espiritual a las poblaciones probadas. Como hizo en Nueva York, en su discurso a las Naciones Unidas, el pasado mes de septiembre, recuerda Shevchuk.

A todos los que piensen que ya no hay problema en Ucrania, el arzobispo responde: “Es falso, ¡los ucranianos necesitan más que nunca la ayuda de todos!”.

Y aprovecha para agradecer a Caritas y a todas las familias ucranianas que han aportado su solidaridad a los refugiados, esas mismas familias –dice- que ·han sabido proteger su fe bajo el comunismo y salvar a la Iglesia durante las persecuciones”.

Actualmente, la Iglesia ucraniana se siente en deuda con ellos. Para ella, concluye el prelado, defender la dignidad y salvar a la familia de hoy es “un deber”.

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