Aleteia

Amantes de 5 a 7: un romance postmoderno

IFC Films
Comparte

Una cinta que deja mucho poso para pensar, reflexionar y replantear el cine romántico fuera y dentro de la pantalla

El polifacético escritor, productor y guionista estadounidense de 54 años, Víctor Levin, (Cuando ella me encontró, 2005) debuta en el largometraje con Amantes de 5 a 7, una peculiar comedia romántica -que también ha escrito- en la que plantea una historia alejada de toda idea preconcebida sobre el asunto y en la que muestra unos personajes al margen de los arquetipos en el contexto de las relaciones sentimentales. El título de la película es un juego de palabras en francés, “cinq-a-sept”, que hace referencia a la reunión de personas tras la jornada laboral de las 5 a las 7 de la tarde, intervalo en el que transcurre el romance. También en este sentido encontramos una referencia fílmica directa sobre el asunto en el filme Psicosis (Alfred Hitchcock, 1960) en su arranque y en la precisión horaria en la que se encuentran aquellos amantes en blanco y negro.

Amantes de 5 a 7 presenta a Brian (Anton Yelchin), un joven aspirante a novelista que vive en Nueva York y que un buen día conoce a Arielle (Bérénice Marlohe), la esposa de un diplomático francés. La atracción es inevitable y pronto comenzarán una “relación de 5 a 7”, es decir, una relación paralela al matrimonio en la que los involucrados saben de la existencia de los posibles amantes, permitida por el esposo y los dos hijos de Arielle. Esta inusual relación para Brian, pero tomada de común acuerdo, se tambaleará cuando sus sentimientos hacia Arielle lo lleven a romper las “reglas” del intangible contrato.

La película goza de una muy buena puesta en escena y ambientación clásicas y cuenta con una genial voz en off. En ese sentido la mirada de su director es delicada y resulta muy inteligente en el uso de encuadres cerrados y ligeros movimientos de cámara. Y a pesar de que su reparto es con secundarios de lujo, y de que dan bien las réplicas, algunos de ellos, como los padres de nuestro protagonista, son del todo prescindibles pues sus escasas aportaciones cómicas no añaden nada a la comedia.

Todo ello no quita que funciona bien esta propuesta de Levin, bastante influenciada por la nouvelle vague e incluso por Woody Allen, pero que termina decantándose por un camino mucho más convencional. El encontronazo cultural será inevitable y será el discurso principal del filme. La aventura deja bien claro lo “moderno” que los franceses pueden ser cuando quieren al normalizar la infidelidad hasta encajarla de modo natural en sus relaciones, amén de lo sofisticados y partidarios que son del buen gusto en ese aspecto.

Amantes de 5 a 7, no obstante, en su calidad de cine romántico, innova en sus premisas naturales -chico conoce a chica y salta el amor- y dilata las sólidas relaciones de pareja al proponer nuevas vías de comunicación y otros escenarios más acabados y menos habituales en el género. El filme propone, pues, la necesidad de la experiencia y las vivencias como fuente de inspiración, sin que ello contenga tintes morbosos.

Lo que parece confuso en Amantes de 5 a 7 es la resolución de la historia en la que parece que a Arielle, de repente, le pesa más su idea del conservadurismo en su matrimonio. Sin embargo, en el desarrollo del filme su actitud no era esa, precisamente porque la película plantea otros lugares donde completar una bonita historia de amor.

No obstante, Amantes de 5 a 7 es una cinta que deja mucho poso para pensar, reflexionar y replantear el cine romántico fuera y dentro de la pantalla.

 

Newsletter
Recibe gratis Aleteia.