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El chiste que el Papa Francisco contó a líderes judíos

AFP PHOTO / ALBERTO PIZZOLI
ITALY, Rome : Pope Francis shakes hands as he leaves after his visit at the "Bambino Gesu" children's hospital on December 21, 2013 in Rome. AFP PHOTO / ALBERTO PIZZOLI
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El director del Congreso Judío Latino, Claudio Epelman, amigo del entonces arzobispo Bergoglio explica a Aleteia la simpática anécdota

El Papa Francisco recibió este miércoles 28 de octubre en la residencia de Santa Marta a seis de los principales líderes judíos del mundo. El encuentro ocurrió antes de la original audiencia general interreligiosa en ocasión del 50º aniversario de la Declaración del Concilio Vaticano II ‘Nostra Aetate’.

En la audiencia privada estuvo el argentino Claudio Epelman, director ejecutivo del Congreso Judío Latinoamericano, que narró a Aleteia que durante el encuentro, el Papa contó un chiste con su estilo muy directo para explicar el vínculo histórico que une a católicos y judíos.

“El Papa hizo alusión a la narración, ‘como hacen los rabinos’, para señalar un aprendizaje. Nos contó la historia de un cura que era muy antisemita, absolutamente anti judío. El domingo llegó a la misa y comenzó su homilía atacando profunda, virulentamente, violentamente a los judíos”, contó Epelman.

“De repente se estremece la Iglesia, se interrumpe la predicación… Jesús baja de la cruz. Se da la vuelta, mira a la Virgen y le dice: ‘Mami, vámonos. Parece que aquí no nos quieren’, añadió.

Jesús, María y José eran judíos… 

El Papa había ya contado el chiste en septiembre de 2013, cuando recibió en ocasión del Año Nuevo Judío a los líderes del Congreso Mundial Judío (WJC, en inglés) de visita en el Vaticano.

“Esta historia de nuevo tan simple contada por el Papa creo que da una dimensión profundísima de lo que significa esto del origen común de ambas comunidades de fe”, explicó Epelman, también presente en ese encuentro.

El buen humor en las relaciones

Precisamente, el presidente del WJC, Ronald Lauder, horas después de la reunión con el Papa dijo a la prensa que “las relaciones entre católicos y judíos no han estado en mejor condición que en todos los dos mil años de historia”.

Una relación que pasa también por el buen humor, cuando en 2013, los hermanos mayores del cristianismo – como los llamaba san Juan Pablo II- dijeron al Papa argentino recién llegado de la JMJ de Brasil que él había cumplido allí un prodigio: “Ahora a los brasileños les gusta un argentino. ¡Eso es un milagro!”.

Lecciones de la inédita audiencia interreligiosa

Epelman, representante de la comunidad judía latinoamericana, contó más detalles del significado de la celebración del miércoles en la plaza de San Pedro en recuerdo del 28 de octubre de 1965, cuando Pablo VI aprobó el documento que cambió las relaciones de la Iglesia católica con las religiones no cristianas.

“Creo que lo que ha realizado en el día de hoy el Papa Francisco es un hecho trascendental en la historia de las relaciones entre judíos y católicos. El hecho de que estuviéramos presentes una delegación de 150 líderes judíos provenientes de más de 60 países rodeando al Papa es importante”.

“Le acompañamos en el momento en el que él se dirigía al público católico expresándole los modos como los hombres de fe deben relacionarse con los judíos y las personas de otras religiones; constituye verdaderamente un pico en nuestras relaciones (judíos y católicos)”, continuó.

“Fue uno de los momentos más trascendentales en los cuales he tenido la oportunidad de participar durante la relación de trabajo que llevamos adelante a lo largo de muchos años entre ambas comunidades de fe”, remarcó Epelman.

¿Cómo la Declaración del Concilio Vaticano II Nostra Aetate ha cambiado las relaciones entre la Iglesia católica y la comunidad judía?

“Durante casi dos mil años la relación entre católicos y judíos fue estigmatizada. Nosotros los judíos sufrimos persecuciones, discriminación, la inquisición, las expulsiones de los países”, recordó.

“Después de casi dos mil años, de repente se paró la historia y se puso el contador a cero de nuevo. Se abrió una oportunidad de diálogo positivo, de reconciliación, de fraternidad y de descubrimiento de algo que fue maravilloso, que es la relación entre judíos y católicos, unidos por una raíz común, como recuerda el Papa cuando dice que un católico no puede ser antisemita porque todos los cristianos tienen raíces judías”.

Sobre la vieja amistad del arzobispo Bergoglio y las comunidades judías en los tiempos de Buenos Aires, Epelman destacó: “Tuve la oportunidad de conocerlo hace muchos años. Y desde el momento en que lo conocí entendí que para él, el momento más sensible de su vida personal tenía que ver con la Navidad. Entonces, comencé a acompañarle en la misa de Nochebuena. Él nos invitaba a cenar en un ambiente muy simple, eso que caracteriza a Francisco, con mucha humildad, con mucha simpleza: compartíamos la cena de Nochebuena y así a lo largo de muchos años construimos un vínculo personal con él”.

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