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¿Es mejor un amor de pareja sin compromiso?

La Opción V - publicado el 26/10/15

¿“Quiero estar soltera, pero contigo”? No me cuadra...

Hace algunos días causó gran sensación en las redes sociales una carta que se viralizó porque, según muchos, describía la relación amorosa perfecta al combinar entre sus ingredientes la diversión, la pasión y la libertad en dosis exactas para ser felices.

El título de esta carta —que envió la escritora canadiense Isabelle Tessier a un chico con el que había salido durante unos meses y que había partido de viaje por tiempo indeterminado— es: “Quiero estar soltera, pero contigo”.

La intención de este post no es transcribirla sino analizar algunos puntos que se pueden prestar a confusión cuando hablamos de amor verdadero.

¿Por qué en pensamos que el contenido de esta carta está muy lejano de lo que es el verdadero amor de pareja? Enumeremos.

1. Podemos empezar por el final de la historia. Efectivamente, el chico se fue. Isabelle le escribió la carta por San Valentín y, según cuenta la misma autora de la misiva, cuando él regresa de viaje, la relación terminó. ¿Será que este chico se dio cuenta de que no quería a una mujer así en su vida? ¿Se habrá dado cuenta que una mujer así no servía como esposa y madre de sus hijos?

Sean cuales fueren sus razones para terminar esa relación, es una prueba objetiva de que, definitivamente, no se trataba de ninguna fórmula mágica para el amor verdadero. Porque, ya sabemos, el amor verdadero no se acaba, y si se acaba, no era amor.

2. “Quiero estar soltera, pero contigo”, dicta el título de la carta. Otra parte de la misma dice: “Quiero que tengas tu vida, para que decidas irte de viaje unas semanas por puro capricho. Para que me dejes aquí, sola y aburrida, deseando que salte tu carita en Facebook diciéndome ‘hola’. No quiero que siempre me invites a tus juergas, y no quiero invitarte siempre a las mías. Así, al día siguiente puedo contarte cómo fue la noche y tú puedes contarme la tuya”.

¿De verdad, cuando soñamos en un amor que nos haga felices, nos imaginamos que estamos “solteros”, como una balsa en el medio del mar, sin que nada nos asegure que llegaremos a buen puerto? ¿Nos imaginamos solos, en la casa, aburridos, extrañando, no porque la otra persona está cumpliendo algún deber que le exige estar lejos, sino porque simplemente no le provocó estar con nosotros? ¿O más bien nos imaginamos que la otra persona nos quiere tanto que se compromete con nosotros para siempre y nos ofrece seguridad y estabilidad emocional?

De hecho, cuando pensamos en un amor verdadero no hablamos de uno, sino de dos. ¿Cómo construimos un amor verdadero sino estamos juntos en lo esencial? No hacerlo así “es la fórmula perfecta”… pero para el fracaso, la soledad y el dolor. Recuerden: no hay amado si no hay amante. El amor a uno no es amor de verdad. Es egoísmo en su versión más pura.

3. ¿Queremos una pareja que se vaya a tomar cervezas con los amigos, que durante esa salida alguien le haga ojitos, que mientras está ebrio/a nos mande mensajes subidos de tono (ojo que no está con nosotros al lado, porque prefirió ir solo/a), y en la resaca del día siguiente nos pida que vayamos a hacerle arrumacos para premiar tan lindo comportamiento?

Claro, muchos interpretan esta conducta como “ser libres”. Nada más lejos de la verdad. Ser libre es hacer cosas que nos hacen bien, que nos vuelven mejores personas, que nos cultivan, que nos hacen crecer en virtudes y, por lo tanto, en el amor. Lo que se describe arriba no es “libertad”. Es inmadurez y una juerga sin sentido que no alimenta nada.

Y si encima corremos al día siguiente a encontrarnos con el ser resaqueado, para “disfrutarlo”, no es muestra de ser cool, moderno, y mucho menos libre. Es una señal de gran confusión y de que estamos con problemas de autoestima. Habría que darle una revisión a nuestro amor propio.

4. Dice Isabelle en su carta: “Quiero que nos riamos mientras hacemos el amor. Que empecemos a reírnos porque estamos probando cosas nuevas y no tienen sentido. Quiero que estemos con nuestros amigos, para que me cojas de la mano y me lleves a otra habitación porque ya no puedes aguantarte más y tienes ganas de hacerme el amor ahí mismo”. ¡Qué romántico suena!, ¿no?

Pero hay que decirle a Isabelle que, sin afán de juzgar sus deseos como buenos o malos, sí debe ser precisa cuando usa los términos. Tener sexo no es lo mismo que hacer el amor, ya que cuando uno hace el amor las cosas tienen sentido, y mucho. Sobre todo porque hacer el amor es una entrega total de nuestro ser personal —por eso se debe circunscribir al matrimonio— y se debe hacer consciente, no porque “no puedes aguantarte más”.

Los seres humanos tenemos voluntad. No somos animalitos que no se pueden contener. Lo que Isabelle quiere es tener sexo y ser usada como un medio para satisfacer las ganas del chico. No es hacer el amor. Como dije más arriba, no estamos juzgando. Sólo precisando términos que nos pueden confundir.

A esta idea podemos sumar la parte que dice: “Volver a casa muy borracha después de una buena noche con amigos. Para que me cojas la cara, me beses, me uses como tu cojín y me abraces muy fuerte por la noche”. Nuevamente: combina inconsciencia con la palabra “usar”. Una combinación letal.

5. “Quiero algo que sea simple y, a la vez, complicado. Algo que haga que, a menudo, me haga preguntas a mí misma, pero que, en el momento que esté contigo en la misma habitación, desaparezcan todas las dudas”. De verdad que esta parte sería difícil de comprender hasta para Aristóteles.

¿Algo simple pero complicado? ¿Preguntas existenciales que desaparecen con un encuentro sexual? ¿Dudas? No, gracias. Un amor verdadero es claro y transparente. Y no es simple ni complicado, sino maravillosamente complejo. Lo cual no tiene nada que ver con caminar por delante para que nos vean el trasero, ni arañar ventanas de autos en invierno, entre otras descripciones netamente de comportamiento sexual erótico, pero muy lejanas a lo que es amar a plenitud que, como sabemos, no tiene nada que ver con el desborde afectivo, ni mucho menos sexual.

6. “Quiero ser esa amiga con la que adoras quedar. Quiero que sigas teniendo el deseo de tontear con otras chicas pero que me busques a mí para terminar la noche juntos. Porque quiero ir contigo a casa”. Nuevamente Isabelle está confundiendo términos. O son amigos o son pareja. Los amigos no tienen sexo.

Si se mezcla el término, como el tan conocido “amigos con beneficios”, ni son amigos, ni son pareja. Son dos personas que tienen sexo y se usan voluntariamente. Si encima a la ecuación se unen terceras personas, como “otras chicas”, la verdad que puede ser cualquier cosa menos una relación de amor verdadero. Hay que tenerlo claro.

7. “Porque nuestra vida de pareja sería igual que nuestras vidas de solteros de ahora, pero juntos”. Aristóteles, ¡¡¡¡ayuda!!!!! Aunque hay que reconocer que es lo más preciso de la carta: esta relación es lo mismo que estar solteros, peor aún, es lo mismo que estar profundamente solos y desesperados. Así que mejor solteros que mal acompañados. ¡Nada más lejano del amor verdadero que todos anhelamos y merecemos!

Paciencia y buen humor. Hoy hemos aprendido un poco más sobre lo que es el amor de verdad. Así que nosotros sí podemos decir con tranquilidad, con los conceptos claros: “Un día, te encontraré”.

Por Giuliana Caccia

Artículo originalmente publicado por La Opción V

Tags:
amorjovenesrelaciones amorosas
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