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El Papa: Nuestro deber es la misericordia, no distribuir excomuniones

© Mazur/catholicnews.org.uk
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Los verdaderos defensores de la doctrina no son los que defienden la letra sino el espíritu, dice el Papa Francisco al concluir el Sínodo

“El primer deber de la Iglesia no es distribuir condenas o anatemas sino proclamar la misericordia de Dios, de llamar a la conversión y de conducir a todos los hombres a la salvación del Señor”, dijo el Papa Francisco este sábado 24 de octubre al concluir la tercera semana de trabajos del Sínodo en el Vaticano.

El Papa indicó a los padres sinodales el gozo de la esperanza que no significa caer “en la cómoda repetición de lo que es indiscutible o ya se ha dicho”.

La experiencia del Sínodo- destacó – también “nos ha hecho comprender mejor que los verdaderos defensores de la doctrina no son los que defienden la letra sino el espíritu; no las ideas, sino el hombre; no las formulas sino la gratuidad del amor de Dios y de su perdón”.

En este contexto, expresó que esto no significa, “en modo alguno disminuir la importancia de las formulas, de las leyes y de los mandamientos divinos, sino exaltar la grandeza del verdadero Dios que no nos trata según nuestros méritos, ni tampoco conforme a nuestras obras, sino únicamente según la generosidad sin límites de su misericordia (cf. Rm 3,21-30; Sal 129; Lc 11,37-54)”.

Así, aseguró a los 265 padres sinodales presentes en la aula que el camino recorrido juntos como pastores, “significa superar las tentaciones constantes del hermano mayor (cf. Lc 15,25-32) y de los obreros celosos (cf. Mt 20,1-16). Más aun, significa valorar más las leyes y los mandamientos, creados para el hombre y no al contrario (cf. Mc 2,27)”.

El Papa admitió que hubo límites comprensibles debido a las diferencias culturales que son evidentes de un continente a otro. Por ello, recordó que «la inculturación no debilita los valores verdaderos».

De manera que,  el Sucesor de Pedro cerró el Sínodo ordinario sobre la familia con un documento final que reúne el consenso de la Asamblea, resultado de un camino no fácil recorrido a través de un nuevo método traído de la tradición conciliar del Vaticano II, pero con una originalidad actual; el trabajo en grupo de los círculos menores. Al otro extremo, los hinchas de la división y las maniobras de bajo perfil para alimentar polémicas y debates en los medios de comunicación.

¡Misericordia!

De hecho, el Papa no esconde las dificultades de las últimas tres semanas, pero invita a mirar a la misericordia de Dios. En este sentido cita a sus predecesores, el beato Pablo VI, san Juan Pablo II y Benedicto XVI para remarcar la unidad y la continuidad de la Iglesia, alrededor de la figura del Sucesor de Pedro que acompaña el camino del pueblo de Dios.

El discurso oficial de clausura del Sínodo evoca la discusión sobre la familia como un tiempo de gracia para la Iglesia. “Nos sentimos enriquecidos mutuamente; y muchos de nosotros hemos experimentado la acción del Espíritu Santo, que es el verdadero protagonista y artífice del Sínodo”. “Para todos nosotros, la palabra «familia» no suena lo mismo que antes”, añadió.

“Para la Iglesia, en realidad, concluir el Sínodo significa volver verdaderamente a «caminar juntos» para llevar a todas las partes del mundo, a cada Diócesis, a cada comunidad y a cada situación la luz del Evangelio, el abrazo de la Iglesia y el amparo de la misericordia de Dios”, concluyó.

El camino sobre la familia que sigue adelante

Volviendo al discurso, el Papa agradeció a todos los que hicieron posible el camino del Sínodo. Así sostuvo que el final del Sínodo ordinario, “no significa haber concluido con todos los temas inherentes a la familia”, sino que ha tratado de iluminarlos con la luz del Evangelio, de la Tradición y de la historia milenaria de la Iglesia”.

Pastores que no esconden la cabeza

“Seguramente no significa que se hayan encontrado soluciones exhaustivas a todas las dificultades y dudas que desafían y amenazan a la familia, sino que se han puesto dichas dificultades y dudas a la luz de la fe, se han examinado atentamente, se han afrontado sin miedo y sin esconder la cabeza bajo tierra”

Los significados del Sínodo

Significado de “la institución de la familia y del matrimonio entre un hombre y una mujer, fundado sobre la unidad y la indisolubilidad, y apreciarla como la base fundamental de la sociedad y de la vida humana”, indicó.

“Significa haber escuchado y hecho escuchar las voces de las familias y de los pastores de la Iglesia”; “Significa haber dado prueba de la vivacidad de la Iglesia católica, que no tiene miedo de sacudir las conciencias anestesiadas”; “Significa haber dado testimonio a todos de que el Evangelio sigue siendo para la Iglesia una fuente viva de eterna novedad, contra quien quiere «adoctrinarlo» en piedras muertas para lanzarlas contra los demás”.

Otro significado ha sido salir de la cerrazón del corazón, superar la hermenéutica conspirativa

Significa haber puesto al descubierto a los corazones cerrados, que a menudo se esconden incluso dentro de las enseñanzas de la Iglesia o detrás de las buenas intenciones para sentarse en la cátedra de Moisés y juzgar, a veces con superioridad y superficialidad, los casos difíciles y las familias heridas”.

Significa una «la Iglesia del Perdón» que abraza otros horizontes «para superar toda hermenéutica conspiradora». 

El Papa con franqueza mencionó que «en el curso de este Sínodo, las distintas opiniones que se han expresado libremente –y por desgracia a veces con métodos no del todo benévolos– han enriquecido y animado sin duda el diálogo, ofreciendo una imagen viva de una Iglesia que no utiliza «módulos impresos», sino que toma de la fuente inagotable de su fe agua viva para refrescar los corazones resecos».

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