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Hoy es el futuro

mural Volver al Futuro
© Garry Knight
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Poco podían imaginar los guionistas de la película el imperio de internet y la telefonía celular que hoy puebla la Tierra

Muchos de nosotros vimos, volvimos a ver y seguimos viendo Regreso al futuro. En la película número dos de la saga dirigida por Robert Zemeckis y protagonizada por Michael J. Fox (como Marty McFly) y Christopher Lloyd (como el “doc” Emmett Brown), y lanzada a la cima de su popularidad en 1989, muy pocos recuerdan el día al que la máquina del tiempo lanzaba a los dos personas: justamente hoy, miércoles 21 de octubre de 2015.

Con monopatines voladores y zapatos tenis de la marca Nike que se abrochaban solos, los creadores de la película imaginaron hace 26 años que así sería el día en que vivimos. Y a manera de conmemoración, el reparto original se reencuentra hoy en Nueva York para una proyección del filme, que se acompañará de la presentación de ediciones especiales de la película y de un documental sobre su producción.

Una saga que volvió irónicas las películas del futuro, que mezcló elementos comerciales como la embotelladora Pepsi Cola que hoy, a un precio de 20.15 dólares venderá su edición especial de la “Pepsi Perfect” que bebía Marty en “aquel” 2015, y que marcó el fin de la década de los ochenta.

Podían imaginarse Zemeckis y el equipo de guionistas los drones y las pantallas gigantes de televisión, pero muy poco el imperio de Internet y la telefonía celular que hoy puebla la superficie terrestre.

Puestos a verificar lo que sí se produjo y que entonces se imaginó, los especialistas en este tipo de películas han descubierto al menos siete predicciones que se cumplieron: las zapatillas autoajustables (en prototipo, apenas; aunque Nike sacó hace tiempo unas iguales a las de Michael J. Fox para recaudar fondos y combatir el mal de Parkinson, que padece Fox); las gafas con opción a llamada, las video llamadas en el televisor, los juegos inalámbricos, los televisores planos multi pantalla, las pantallas flexibles y un monopatín que vuela, pero magnéticamente en una pista (no en la calle).

Por lo demás, Volver al Futuro 2 no acertó –afortunadamente—en el uso, en los caballeros, de las dobles corbatas. Tampoco los jóvenes actuales visten como Griff Tannen y su pandilla (¿quién sabe si peor?), los perros no se pasean solos y aún no surcan el cielo de las ciudades los coches voladores.

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