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¿Hay algo más anti-cristiano que el Balón de Oro?

AFP PHOTO / FABRICE COFFRINI
Real Madrid and Portugal forward Cristiano Ronaldo smiles after receiving the 2014 FIFA Ballon d'Or award for player of the year during the FIFA Ballon d'Or award ceremony at the Kongresshaus in Zurich on January 12, 2015. AFP PHOTO / FABRICE COFFRINI
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La fama, el éxito y la gloria por encima de todo

Como todos los años se acerca la gran fecha: la gran Gala del Balón de Oro. La escenificación de quien es el gran elegido, el gran “mesías” del dios fútbol. Ya se han conocido el nombre de los 23 candidatos al galardón y ahora comenzarán los debates, las opiniones y las valoraciones. Todos discutimos del balón de oro…como si nos fuera la vida en ello. ¿No habrá cosas más importantes con las que llenar los informativos? Puro Nihilismo.

No obstante hay una cuestión sobre el Balón de Oro y sobre este tipo de premios y galardones que me llama mucho la atención: el premio, en este caso el más importante del fútbol (el gran negocio-religión del siglo XXI) es la gran carrera por el honor, el éxito y la fama. Estamos ante el gran galardón de la mundanalidad (que diría Papa Francisco), basado en la imagen, en los triunfos terrenos, en el merchandising y en el negocio: show-business en estado puro.

Considero que no hay nada más anti-cristiano que el Balón de Oro y no me refiero a si debe o no ganar Cristiano Ronaldo el galardón. ¡Dios me libre de entrar en ese tipo de discusiones! Estoy hablando de cosas mucho más serias.

El Papa Francisco hablaba durante la Misa de canonización de cuatro nuevos santos que hay una “incompatibilidad entre los honores, el éxito, la fama, los triunfos terrenos y la lógica de Cristo crucificado”. Por eso me atrevo a decir que existe una incompatibilidad entre galardones como el Balón de oro (y otros similares) y la lógica de Cristo crucificado.

Si el fútbol profesional es un deporte (cosa que dudo), ¿Por qué no se premian los esfuerzos personales, las respuestas heroicas? ¿Por qué el debate siempre está en puros rendimientos deportivos o incluso económicos?

Si el fútbol es un “deporte” en equipo. ¿Por qué se premia a personas individuales? ¿Por qué habría que dar el premio a un sólo jugador? ¿Acaso el resto de compañero no participan de los éxitos?

El galardón del Balón de Oro es, hoy en día, el gran exponente de la mundaneidad.: Se habla de fama y honor, se habla de éxito y del aplauso del mundo. Aún peor, estamos enardeciendo y haciendo crecer ídolos de barro. Nuestros jóvenes terminan queriendo parecerse a sus grandes referentes futbolísticos y, sin darnos cuenta les mostramos que lo más importante es el camino del Oro: los laureles del atleta, el sabor de la gloria y el poder terrenal.

Si existiera un Balón de Oro cristiano (nunca existirá) debería ser todo lo contrario. Un premio al servicio. Al servicio de todos los que cortan el césped para las grandes estrellas; a aquellos que velan por su seguridad; a los que les cuidan y miman en los vestuarios; a sus médicos, a sus utilleros, a quienes se dejan la vida por servir a estos “ídolos de barro”.

Porque el cristianismo es incompatible con la fama, el éxito y el honor pero no es incompatible con el fútbol. “Sí que hay compatibilidad entre Jesús «acostumbrado a sufrir» y nuestro sufrimiento”, afirmaba el Papa en esa misma homilía. En el fútbol, como en todos los ámbitos de la vida hay dolor y sufrimiento. Hay lesiones, hay historias de superación, hay personas que sirven desde el anonimato. Pero estas cuestiones no tienen espacio, ni venden: son cuestiones evangélicas y cristianas muy alejadas del aparato mediático y económico que rodea estos premios futbolísticos.

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