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Rowan Williams, anglicano: En mi conocimiento de Dios estoy muy influido por Teresa de Jesús

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Alfa y Omega - publicado el 15/10/15

Entrevista al ex arzobispo primado de la Iglesia anglicana, que se presentó como hijo espiritual del Carmelo en un Congreso Mundial Teresiano

El ex arzobispo de Canterbury se considera hijo espiritual del Carmelo. Así lo dijo en un Congreso Mundial Teresiano celebrado en Ávila en septiembre de 2015, al que el semanario Alfa y Omega entrevistó.

¿Por qué el que ha sido máxima autoridad espiritual de la Iglesia anglicana quiso intervenir en el Congreso Mundial Teresiano para hablar de Teresa, la Eucaristía y la Reforma?

Durante la ponencia, hablé del modo en que Teresa reaccionó a la Reforma del siglo XVI. El clima de violencia que asolaba Europa entonces la impulsó a tener que reformar la Orden del Carmelo, y a cambiar la forma de la vida religiosa.

Ella creía que Cristo estaba siendo deshonrado y humillado con la destrucción de iglesias, con la profanación de las Sagradas Formas en Francia y el norte de Europa, etc.

Nosotros, como es obvio, no estamos con Teresa en lo que se refiere a que la Reforma es el fin del mundo. Ella tenía un limitado conocimiento sobre los intereses de la Reforma y su teología.

Sin embargo, lo que es muy interesante es que su reacción a este período fue expresar la necesidad de una vida de pobreza y entrega.

La Reforma también supuso para Teresa un ahondamiento espiritual en el sentido de la Eucaristía. Le atribuía a la Reforma el rechazo de la Eucaristía en la Iglesia. Así que ahí la tenemos, pensando sobre qué significa verdaderamente la Eucaristía.

Esto merece una explicación…

Ella nos confirma que el Hijo de Dios acepta en el pan la humillación de la humanidad. Y cuando rezamos «danos nuestro pan de cada día», rezamos para que Dios permanezca con nosotros hasta el final de los tiempos. Así que nosotros, en respuesta, debemos estar con Cristo.

Debemos aceptar que en la pobreza, en el sufrimiento, en la incertidumbre, hemos de ser fieles. Hay que acabar con la falsa creencia de que la espiritualidad es cómoda o fácil. Y, en nuestra fidelidad, Cristo reza, Cristo actúa.

Un anglicano que habla de diálogo ecuménico, de Teresa de Jesús y de la Iglesia católica… ¿Cómo podemos entrelazarlo?

Como anglicano, siempre me he encontrado a caballo entre la Reforma y la Iglesia católica. En nuestra Iglesia tenemos una fuerte teología sobre la Eucaristía. En los últimos 150 años hemos redescubierto la vida contemplativa y la práctica de la oración.

Hablo como un anglicano cuyo propio conocimiento de Dios, la Iglesia y los sacramentos han estado influidos por Teresa de Jesús y por el desarrollo social de los carmelitas.

Empecé a estudiar a Juan de la Cruz siendo estudiante, y a Teresa como adolescente. Estas voces dentro del Carmelo me ayudaron en mi desarrollo y en mi vida de oración. Tanto la Iglesia católica como la anglicana tienen múltiples elementos para estar en diálogo.

A veces parece que estamos demasiado lejos…

Ese diálogo tiene muchos desafíos y a veces puede parecer excesivamente distanciado, pero yo me percato, en el día a día de la Iglesia en Inglaterra, de que cada vez hay más cercanía hacia los católicos, un mayor intercambio de oraciones unos por los otros, y obras de los unos hacia los otros.

En Canterbury tenemos reuniones regulares entre obispos anglicanos y obispos católicos, y más que para discutir, nos sentamos a extraer una reflexión conjunta.

Esto se ha convertido en una sana rutina de nuestras vidas, y espero que podamos ahondar en el descubrimiento de Dios en el otro.

En el momento actual en Europa, ¿se puede transformar la economía, el trabajo, los salarios, la situación de las fronteras… sin rescatar los valores cristianos que nos unen?

Cuando hablamos de los valores europeos creo que tenemos que arrojar luz sobre lo que esto significa. ¿Simplemente nos referimos a la historia de nuestros estados o sociedades en particular, o hablamos de esas visiones que formaron parte de Europa hace varios siglos gracias al cristianismo?

Porque los valores de las Iglesias cristianas son la acogida, la afirmación de la dignidad de cada persona, la posibilidad de que los extraños puedan vivir juntos…. Con la terrible situación que están sufriendo los refugiados en Europa, tenemos que rescatar esa visión positiva de la cristiandad.

Es cierto que Europa sigue sufriendo todavía una profunda crisis, con altos niveles de pobreza y una situación financiera compleja, pero no creo que la solución a estos problemas sea crear muros y volvernos hacia nosotros.

Si estamos en sintonía con el concepto de sociedad global, tenemos que velar por la justicia para todos. Estos son los valores europeos que de verdad importan.

Hablamos de una religiosa de hace cinco siglos. ¿Por qué es importante estudiar hoy a santa Teresa?

Teresa de Ávila es una pensadora y escritora que pone el foco de atención sobre las cuestiones básicas de la humanidad, las verdaderamente importantes.

El primer punto está en su insistencia en el hecho de que Dios traza una relación de amistad con el hombre. Derechos, igualdad, dignidad incluso… Todo esto en realidad no importa. Lo que importa es que Dios nos llama «amigo» a cada uno de nosotros.

Por eso, cuando en las comunidades religiosas o monacales hay amistad, nos ayuda a conocer los propósitos de Dios para nosotros.

Teresa tiene un mensaje inmediato para las sociedades que están divididas. Su propia sociedad, la de su contexto, estaba dividida y llena de sospechas y discriminaciones. Ella, con amistad y gracia, le hace frente.

El segundo punto está en su vida de oración. Dios está viviendo, ahora mismo, en este momento, en cada uno de nosotros. Está trabajando en cada alma. Y Dios nos llama para reconocernos y reconocerle.

Ella nos anima al silencio, a sentarnos, a ser pacientes con el misterio de Dios. Y al final Dios aparece. Rompe con la superficie y vemos a Dios en cada rostro, en la Iglesia, en su Hijo Jesucristo… Dios se vuelve claro en unos y otros.

Contemplación y acción; oración y justicia, están indisolublemente unidas. Esto es a lo que nos llama Teresa hoy.

Por Ricardo Morales Jiménez / Ávila

Artículo originalmente publicado por Alfa y Omega

Tags:
anglicanosecumenismosantosTeresa de Ávila
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