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¿Sólo comulgas si quien distribuye la Comunión es el sacerdote?

© Iglesia en Valladolid
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Preocupación en la Iglesia colombiana por el rechazo de algunos fieles a los ministros extraordinarios de la Comunión

La delegación arzobispal para ministerios laicales de la Arquidiócesis de Medellín ha mostrado cierta preocupación por algunos feligreses que muestran cierta inconformidad con el servicio que prestan algunos laicos que son delegados por el Arzobispo para servir como ministros extraordinarios de la comunión.

El Padre Alexander Pareja, responsable de los ministerios laicales en la Iglesia Local, en conversación con Aleteia aclaró el proceder de este ministerio. “Es importante dar palabra y luz que ayude a entender este servicio de la Iglesia”, ya que de lo contrario muchos quedan confundidos con afirmaciones que terminan absolutizando ciertas recomendaciones o intervenciones descontextualizadas referidas al Sacramento de la Eucaristía.

Diversidad de ministerios en la Iglesia

En tiempo de la Iglesia Primitiva, Pablo hablaba ya de la variedad de ministerios y carismas al servicio de la común misión eclesial. En su Carta a los Efesias va escribir: “A cada uno de nosotros nos ha sido dada la gracia según la medida del don de Cristo (…). Es él quien, por una parte, ha dado a los apóstoles, por otra, a los profetas, los evangelistas, los pastores y los maestros, para hacer idóneos los hermanos para la realización del ministerio, con el fin de edificar el cuerpo de Cristo, hasta que lleguemos todos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, al estado de hombre perfecto, según la medida que corresponde a la plena madurez de Cristo”. Así como este texto vamos a encontrar otras más en el Nuevo Testamento y en documentos del Magisterio que fomentan y confirman la variedad de ministerios y la diversidad en las tareas eclesiales.

Podríamos afirmar que la posibilidad de servir en los distintos ministerios es hacer explícita la figura de que la Iglesia es el Cuerpo de Cristo. En la Christifideles Laici se plantea el horizonte de los ministerios y carismas como dones del Espíritu Santo para la edificación del Cuerpo de Cristo y para el cumplimiento de su misión salvadora en el mundo. La Iglesia, en efecto, es dirigida y guiada por el Espíritu, que generosamente distribuye diversos dones jerárquicos y carismáticos entre todos los bautizados, llamándolos a ser —cada uno a su modo— activos y corresponsables.

Los laicos, servidores del Altar

Dentro de esos ministerios existen los que son conferidos a los laicos siendo diferenciados a los ministerios ordenados; es decir los que son propios del Sacramento del Orden como los son: el diaconado, presbiterado y episcopado.

Los ministros laicos reciben por institución el lectorado y acolitado; y por delegación del Obispo Diocesano obtiene la debida autorización para ser catequista y servir como ministro extraordinario de la comunión.

La Instrucción Redemptionis Sacramentum que trata sobre algunas cosas que se deben observar o evitar acerca de la Santísima Eucaristía en su numeral 152 precisa que este ministerio es de suplencia ya que el ministro ordenado de la Eucaristía es el sacerdote.

El Obispo delega a un fiel para distribuir la comunión sobre todo a los enfermos y en asambleas litúrgicas que lo requieran.

Entonces pues, los ministros extraordinarios para la comunión no es un invento de algunos pocos; se trata de un servicio promovido por la Iglesia cuando la situación lo amerita, es reconocido por la Iglesia. El Padre Pareja al respecto dijo: “Es un servicio laical y debemos acercarnos sin miedo, sin lugar a dudas con absoluta confianza; no viendo este servicio laical como declive de la Iglesia, sino como un medio e instrumento para que muchos enfermos estén bien atendidos y muchas comunidades parroquiales tengan laicos competentes al servicio de la Liturgia”

En la Arquidiócesis de Medellín

Los ministros extraordinarios de la comunión son atendidos y capacitados de tal manera que puedan servir de manera íntegra en la misión que la Iglesia les delega. El Padre Pareja nos contó cual es el proceso y los requisitos que se necesitan para obtener la debida autorización del Obispo.

  • El candidato (persona idónea, buen católico y que viva la plenitud de su Bautismo) es presentado por el Párroco al Delegado Arzobispal.
  • Es importante que goce de buena fama y que esté en plena comunión con la Iglesia.
  • Se requiere que tenga mínimo 30 años.
  • Que ayude a la construcción de la comunidad aportando con sus valores y cualidades.
  • Se necesita que participe de las 14 sesiones de trabajo que la Delegación Arzobispal de ministros laicales ha organizado. El período de formación contiene temas de Biblia, Liturgia y Humanismo. Este curso inicial se da en un semestre.
  • El Delegado Arzobispal presenta los candidatos al Obispo quien les delega las funciones propias de su ministerio por un período de un año.

Se trata de un servicio que exige reverencia y seriedad. Los ministros extraordinarios de la comunión son delegados para una Parroquia; estos no pueden ejercer ese ministerio fuera de su territorio. “El servicio como ministros extraordinarios está reservado a la Parroquia a la cual fue delegado bajo cuidado del párroco; no deberá distribuir la comunión en otros lugares sino solamente para donde fue delegado”, dijo el Padre Alexander.

Finalmente, es bueno valorar que existan laicos que posibilitan, a través de su servicio, que el Cuerpo del Señor llegue a nuestros hermanos enfermos y al mismo tiempo confiar en el discernimiento de nuestros Pastores. Por otro lado, recemos para sean más los hombres que decidan seguir al Señor y servir a su Iglesia a través del Sacramento del Orden para que nunca nos falte la Eucaristía.

Para saber más: ¿Es correcto que las mujeres distribuyan la Comunión?

 

 

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