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Son maestra y escritora: El Síndrome de Down no se lo ha impedido

Facebook Noelia Garella
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Dos modelos de mujeres, ejemplo de que, como dice un especialista, “nunca se debe poner un techo al aprendizaje” de las personas con Síndrome de Down

Noelia Garella tiene 29 años, y se recibió de maestra en 2007. Actualmente trabaja en el jardín maternal Capullitos, de Córdoba Capital. Isabel “Ichu” Bosch Fragueiro tiene 27 años, es escritora, y recientemente publicó su primer libro: La vida de una reina. Ambas tienen Síndrome de Down.

No hay prejuicio de los padres conmigo. Yo empecé a trabajar y los padres estaban contentos y los chicos también. Nosotros les damos la leche, el almuerzo, la merienda a los niños; la pasamos muy bien en el jardín”, contaba Noelia al diario El Día.

Noelia terminó la primaria y la secundaria en la Escuela Santa Infancia, y estudió el Profesorado de Maestra de Nivel Inicial, y realizó una Actualización Académica en Danzas Folklóricas.

“Las personas con Síndrome de Down tienen características educativas particulares. Es muy importante conocerlas y ajustar los materiales educativos, espacios, instalaciones, actitudes de los profesionales y compañeros, estilos de aprendizaje, claves motivacionales, metodología, etc. a dichas características. Así lograremos que estas personas desarrollen todas sus potencialidades cognitivas y sociales. Potencialidades que se ven reflejadas como en cualquier persona, inclusive como estudiantes universitarios en algunos casos, llegando a ser grandes maestros en otros”, explica a Aleteia Fernando Burgos, médico pediatra coordinador de la Clínica Interdisciplinaria de niños con Síndrome de Down del Hospital Universitario Austral.

Nunca se debe poner el techo al aprendizaje para estas personas. El aprendizaje también depende de nuestra mirada integradora y de darles todas las oportunidades para que logren sus objetivos. Tenemos que apuntar a darle la mejor calidad de vida siempre a estos niños pensando en una vida adulta de felicidad y de realización en todos los aspectos de la vida”, completa.

Ichu explica que ella no es apenas una escritora. “Soy una de las mejores porque soy Síndrome de Down”, manifiesta con orgullo. En La vida de una reina, reflexiones de una persona con síndrome de Down, Ichu escribe una suerte de autobiografía a modo de ensayo, con reflexiones que van más allá de su propia vida, para hablar de la vida en familia, y de la relación con Dios.

“Soy linda, soy diosa, soy única, soy bonita, soy importante, soy graciosa, soy divertida, soy un regalo de Dios. Soy Síndrome de Down”, escribe Ichu, que de martes a jueves trabaja por las mañanas en Caritas de su parroquia, Santa Rita.

Sólo por poner un ejemplo para meditar en el año de la Misericordia, Ichu escribe en otras páginas: “Agradezco a Dios por tener siempre cerca la confesión”.

Noelia e Ichu son dos jóvenes argentinas. Tienen Síndrome de Down. Eso no las detuvo en lo más mínimo a la hora de cumplir sus sueños.

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