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Francisco: No a los ministros de la rigidez, Dios quiere misericordia

© Mazur/catholicnews.org.uk
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Homilía en Santa Marta, martes 6 de octubre de 2015

Guardémonos de tener un corazón duro que no deja entrar la misericordia de Dios. Es lo que ha destacado Papa Francisco en la Misa matutina celebrada en Casa Santa Marta, antes de ir al Aula Nueva del Sínodo. El Papa ha exhortado a no resistirse a la misericordia del Señor, creyendo más importantes los propios criterios o una lista de mandamientos que hay que obedecer.

El profeta Jonás se resiste a la voluntad de Dios, pero al final aprende que debe obedecer al Señor. Francisco ha desarrollado su homilía partiendo de la Primera Lectura, del Libro de Jonás, y observó que la gran ciudad de Nínive se convierte gracias a su predicación.

“Verdaderamente hace el milagro porque en este caso él ha dejado a un lado su testarudez y ha obedecido la voluntad de Dios, haciendo lo que el Señor le había mandado”.

Nínive, por tanto, se convierte y ante esta conversión, Jonás, que es un hombre “no dócil al Espíritu Santo, se enfada”: “Jonás, dijo el Papa, “se enfada e incluso reprocha al Señor”.

Si el corazón es duro, la misericordia de Dios no puede entrar

La historia de Jonás y Nínive, anota Francisco, se articula en tres capítulos: el primero “es la resistencia a la misión que el Señor le confía”; el segundo “es la obediencia y cuando se obedece se hacen milagros. Obedece a la voluntad de Dios y Nínive se convierte”. En el tercer capítulo “está la resistencia a la misericordia de Dios”.

“Esas palabras: ‘¿Señor, no era esto lo que decía cuando estaba en mi país? ¿Por qué Tú eres un Dios misericordioso y piadoso? Yo hago todo el trabajo de predicar, hago mi trabajo bien hecho y ¿Tú los perdonas?”. Es el corazón duro que no deja entrar la misericordia de Dios. Es más importante mi predicación, son más importantes mis criterios, es más importante toda la lista de mandamientos que debo cumplir, todo, todo antes que la misericordia de Dios”.

Tampoco se entendía la misericordia de Jesús

“Y este drama, recuerda Francisco, también lo vivió Jesús con los Doctores de la Ley, que no entendían por qué no dejó lapidar a la mujer adúltera, qué fuese ha cenar con los publicanos y los pecadores: no entendían. No entendían la misericordia. ‘Tú eres misericordioso y piadoso’”. En el Salmo que hemos rezado hoy, prosiguió el Papa, nos sugiere que “esperemos al Señor porque Él es la misericordia y la redención con Él es grande”.

No a los ministros de la rigidez, el Señor nos pide misericordia

“Donde está el Señor, retomó Francisco, está la misericordia. San Ambrosio añadía: ‘Dónde está la rigidez están sus ministros’. La Testarudez que desafía la misión, que desafía la misericordia”.

“Cerca del inicio del Año de la Misericordia, pidamos al Señor que nos haga entender como es su corazón, qué significa la Misericordia, qué quiere decir cuando dice: ‘Misericordia quiero que no sacrificios’. Por esto, en la Oración de la Misa hemos rezado esta frase tan bella: ‘Infunde en nosotros tu misericordia’, porque solo se entiende la misericordia de Dios cuando se vierte sobre nosotros, sobre nuestros pecados, nuestras miserias…”.

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