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¿Cuál es la diferencia entre Amenábar y Guillermo del Toro?

The Weinstein Company
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O lo que es lo mismo, ¿cómo hacer una película que «diga algo» cuando uno no cree en el argumento?

NO RECOMENDADA PARA MENORES DE 17 AÑOS – Imágenes de alto contenido violento o sexual

El director mexicano Guillermo del Toro no cree en fantasmas sin embargo, sus películas suelen ir de fantasmas. Del Toro no cree abiertamente en los espíritus y, si no recuerdo mal. la última vez que le oí hablar de Dios se presentaba como un agnóstico cercano al ateísmo. Sin embargo el director de El espinazo del diablo considera que los fantasmas, aunque sólo sea como un recurso dramático, tienen un objetivo: “Creo que los fantasmas nos obligan a pensar qué significa ser humano, estar vivo y entender la vida”. Es decir, De Toro puede que no crea en los fantasmas pero sí al menos en su mensaje sobre la existencia del individuo.

Alejandro Amenábar no piensa igual. Aunque ha hecho una película de fantasmas (Los otros) y ahora un film de sectas satánicas (Regresión) el director español no cree ni en una cosa ni en otra. Y esto es algo que se nota porque la obra de un director que versa sobre algo en lo que no cree nunca será igual que la de un cineasta que sí que piensa al menos que existe un sentido para todo. El ejemplo más claro es Guillermo del Toro y Alejandro Amenábar. Las películas del primero, aunque terroríficas, tiene un componente romántico y hasta compasivo. De Toro parece querer comprender aquello en lo que no cree para representarlo mejor en pantalla. Amenábar en cambio no. Los fantasmas en Los otros no eran más que un fuego de artificio y los ritos satánicos en Regresión no son más que humo. Muy bien vendido, pero humo al fin y al cabo.

Es por esta razón que Regresión no se preocupe en ofrecer ni más ni menos que lo que uno podría esperar de una película de sectas satánicas: rostros siniestros, túnicas, sacrificios humanos, etc… Por otro lado, no debemos olvidar que en el fondo y en la forma en realidad, Regresión no es más que un relato de detectives donde, ojo al dato, tampoco se ofrecen grandes novedades, todo transcurre como más o menos debería ocurrir.

Puede que uno al final pase un rato entretenido que es al fin y al cabo de lo que se trata, pero que nadie vaya a pedirle peras al olmo. Regresión es demasiado aburrida y simplista desde un punto de vista existencial de modo que valdría la pena no tomársela demasiado en serio, porque tampoco aporta gran cosa. El film se queda en un territorio bastante insípido. Dejando a un lado que cada uno, como hombres libres que somos, puede creer en lo que quiera, lo que nos propone Regresión es, de corazón, bastante aburrido y sobre todo y lo peor de todo, prejuicioso. Y no es la primera vez.

 

 

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