Los datos muestran que aún tienen que desaparecer muchos prejuicios
El Papa Francisco, durante su viaje papal a Filadelfia, tuvo palabras muy esperanzadoras para los hispanos inmigrantes en EE.UU.: «no olviden que, al igual que los que llegaron aquí antes, ustedes traen muchos dones a esta nación. Por favor, no se avergüencen nunca de sus tradiciones. No olviden las lecciones que aprendieron de sus mayores, y que pueden enriquecer la vida de esta tierra americana». Una auténtica inyección de moral.
Además, el Papa Francisco ha urgido a los católicos de Europa a hospedar a algunos de los miles de refugiados que está dejando el éxodo por la guerra en Siria y en otros países del Medio Oriente, en la crisis más grave de refugiados de la historia moderna.
Así mismo, el pasado jueves 24 de septiembre, en su discurso ante el Congreso de los Estados Unidos, el pontífice pidió a esta nación, “no dar la espalda a los inmigrantes”, acogerlos y respetarlos, pues son parte fundamental de la historia (y de la riqueza) de la Unión Americana.
Pero esta actitud benevolente del Papa hacia los refugiados y los inmigrantes, ¿es compartida por la opinión pública de los países europeos? Y el acogimiento de los inmigrantes en Estados Unidos, ¿es todavía posible?
Positivo y negativo
De acuerdo con la Encuesta Mundial de Actitudes de la primavera de 2014, Alemania, Gran Bretaña y Estados Unidos, en ese orden, son los países cuya población tiene mejor calificación de los inmigrantes.
En Alemania, 66 por ciento cree que los inmigrantes hacen al país más fuerte por su trabajo y su talento. Lo mismo opina 52 por ciento de los ingleses y 51 por ciento de los estadounidenses.
Por otra parte, los que menos sostienen que los inmigrantes cooperan para hacer fuerte al país son los italianos y los griegos (19 por ciento). En ese mismo orden de ideas, griegos (70 por ciento) e italianos (69 por ciento) sostienen que los inmigrantes son un obstáculos para el desarrollo nacional, pues “toman en sus manos los empleos que nos corresponden y el dinero de la beneficencia pública”. Curiosamente, solo 41 por ciento de los estadounidenses sostiene esto (y eso que se ha vuelto la cantaleta de moda de los anti inmigrantes en EE UU).
Estados Unidos es –con mucho—el país con mayor población inmigrante del mundo, con 41 millones de personas que viven en el territorio de la Unión Americana pero no nacieron ahí. Alemania le sigue con 6 millones y Francia con 5.5 millones de inmigrantes.
Sin embargo, Europa ha sido la más golpeada por el flujo de refugiados procedentes de Siria y otros países del Medio Oriente con un crecimiento de 51 por ciento en 2014; mucho más que ninguna otra región del mundo.
Clasificaciones y claroscuros
Mientras que un inmigrantes puede ser cualquier persona que haya nacido fuera del país; los refugiados son definidos por Naciones Unidas como “personas que han dejado sus países de origen por un miedo fundado de ser perseguidos por razones de raza, religión, nacionalidad, por ser miembros de determinado grupo social o por sus opiniones políticas”.
Alemania es el motor económico de Europa, el país con mayor población nativa y con mayor población inmigrantes: 6 millones de personas. Sin embargo, la actitud hacia los inmigrantes es mucho más positiva en Alemania que en Estados Unidos: en 2014, solamente 29 por ciento de los alemanes opinaron que los inmigrantes eran un obstáculo para la economía por que tomaban los empleos locales y los beneficios sociales, contra 41 por ciento de los estadounidenses.
Por lo demás, los alemanes tienen la peor opinión de la inmigración (48 por ciento) en relación al crimen. En efecto, casi la mitad de los alemanes piensa que la actividad criminal se incrementará con los inmigrantes en el país, mientras 59 por ciento piensa que los inmigrantes quieren seguir siendo distintos a la sociedad alemana.
(Con información de Pew Research Center)