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Una jornada de misericordia en pleno corazón de Nueva York

JEWEL SAMAD / AFP
A girls wearing sunglasses reading "I love Pope" makes her way with her mother along a street in Philadelphia, Pennsylvania, on September 25, 2015. Pope Francis, who has built a wide global following for his reform-minded views, is on a six-day official visit to the US. AFP PHOTO/JEWEL SAMAD
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Los aplausos no parecían terminar en el Madison Square Garden, nadie quería irse…

Del vestíbulo principal hasta la parte más alta del legendario Madison Square Garden la imagen era la misma, sacerdotes en acción, administrando el sacramento de la reconciliación a todo aquel que se acercaba a ellos.

El Papa del nuevo mundo ha calado hondo en la «gran manzana», y hasta más allá del río Hudson se respira y se exclama una alabanza a Dios. Harry Conick Jr guía hasta el estadio con la hermosa alabanza «¡Mi alma canta! Qué grande es mi Salvador».

El recinto más famoso del mundo se prepara para recibir al Papa Francisco, una arena majestuosa para recibir al Vicario de Cristo con el nombre del pobre de Asís. El choque de dos mundos se produce en un encuentro de fe, esperanza y misericordia

Ante la misericordia de Dios no hay ciudadano de segunda clase, dijo el Papa en su homilia. En una ciudad como Nueva York es fácil olvidar a los más necesitados. No caigamos en el anonimato de una vida sin rostros, una vida vacía, animó el Papa.

Ha traído el mensaje de que el prójimo vive y convive con ellos: Nueva York, no olvides a los más necesitados, parece exhortar el Santo Padre.

Al terminar la Misa, el cardenal Timothy Dolan le agradece al Papa por visitar a «nuestra iglesia que es nuestra familia, gracias por visitarnos».

El Papa no se ha ganado el corazón de Nueva York: ¡el Papa ha dejado su corazón en Nueva York! Los aplausos no parecían terminar, nadie quiere irse.

«En resumen, nos ha enseñado a vivir la vida cristiana en su totalidad los valores de justicia y solidaridad anunció la vida que podemos dar y denunció el pecado del egoísmo, la injusticia y la desigualdad y el poder. Ojalá que Nueva York quiera oír un mensaje así, un mensaje de compasión y compresión. Que todos somos iguales, que en la diversidad puede existir la unidad». Así resumió, de manera magistral la visita Papal a esta ciudad la religiosa Melissa Garza, de las Misioneras de Nra Sra del Perpetuo Socorro, que sirve a los pobres en el barrio del Bronx.

 

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