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Los conversos católicos norteamericanos abrazan a Francisco

MARCIN MAZUR/UK Catholic
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Con la llegada de Francisco a EE.UU., los "conversos de Benedicto" nos cuentan lo que piensan del “Papa Sorpresa”

Cuando me uní a la Iglesia Católica en 2006, el Papa era Benedicto XVI. En algunos círculos (especialmente los medios seculares de EE.UU.), el Papa tenía la reputación de ser antipático, un intelectual sin sentimientos, más preocupado por la tradición y la ley que por los seres humanos de hoy. Para mí, él era la roca de la cordura y la razón en medio del caos, un refugio contra las tormentas de nuestra cultura emocional siempre conducida por las pasiones. Sin el sabio liderazgo del Papa Benedicto, dudo mucho que hubiera abrazado el catolicismo.

Imaginen mi sorpresa cuando solo seis años después Benedicto anunció su renuncia. Me quedé conmocionada. Como todos los católicos, esperé ansiosa las noticias sobre su sucesión. Cuando Papa Francisco fue presentado al mundo, no fui la única en notar que en el estilo, si no el fondo, parecía la antítesis de Benedicto. Efusivo en sus emociones, dispuesto a prescindir de la tradición y de las reglas cuando fuese necesario, y mucho más cómodo entre la gente sencilla y normal que con la élite intelectual.

El cambio se notaba en el aire

Pasados dos años, Francisco es famoso por transformar a la Iglesia ante los ojos de gran parte del mundo. A pesar de que muchos de los cambios han sido superficiales (no se puede reinventar una institución de más de 2000 años de antigüedad), el mundo secular y muchos católicos de toda la vida se “han enamorado” totalmente del hombre que ellos creen que está arrastrando a la Iglesia hacia la Edad Moderna.

Pero ¿qué hay de los que abrazaron la fe bajo el manto de Benedicto? ¿Se sienten víctimas de un engaño? ¿O aceptan a Francisco y su nuevo enfoque? ¿Qué piensan los “nuevos conversos” como yo de un “nuevo” papa? Para averiguarlo, se lo pregunté a unos cuantos.

Scott Bradford, 32 años se convirtió al catolicismo desde la Iglesia Metodista Unida junto a su mujer en 2009. Cuando el Papa Benedicto renunció, cuenta: “me sorprendió muchísimo, por definirlo de alguna manera. Mi mujer y yo nos habíamos convertido pocos años antes, pero todavía nos considerábamos ‘novatos’ y así nos sentimos aún frente al enorme cambio que estaba a punto de avecinarse”.

“Nunca habíamos vivido un cambio de párroco, como católicos, y ahora íbamos a vivir un cambio de papa”

Cuando se presentó a Francisco como Papa, a Bradford le gustó que los cardenales tomasen una decisión “poco convencional” y además quedó impresionado por la humildad de Francisco. “No tengo nada contra la ‘pompa’ del papado, pero la decisión de Francisco de evitar las parafernalias fue un gesto que llegó a mucha gente que normalmente tiene una visión muy cínica sobre la fe”, comentó Bradford. “En mi muro de Facebook mucha gente escribe cosas como: ‘No soy católico, pero ¡me gusta mucho este Papa!’. Es y sigue siendo un maravilloso evangelizador de la fe”.

“Tengo la impresión de que muchas personas que abandonaron la Iglesia ahora tienen una visión más seria al ver cómo Papa Francisco vive la fe”, añadió Bradford. “Probablemente se tardarán muchos años en ver los frutos, pero es un comienzo”.

Pero a Bradford le preocupa el entusiasmo mediático, a menudo inexacto, a la hora de informar sobre las declaraciones del Papa que confunden a los “de fuera”, porque les hacen creer que la doctrina católica sobre las cuestiones sociales controvertidas ha cambiado.

“Me gustaría que el Papa hiciera algo más para aclarar este tipo de confusiones (según los medios de comunicación él estaría de acuerdo con el divorcio, el matrimonio homosexual, etc…)”, comentó Bradford. Al mismo tiempo, entiende que el Papa “tiene que caminar por una línea muy delgada entre defender la verdad y no enojar innecesariamente a la gente de fuera. Podría perder un medio muy útil que le permite llegar a personas a las que no alcanzaría de otro modo”.

Por último, afirmó que “es muy emocionante ser católico. Estamos afrontando muchos desafíos, algunos muy serios pero, sobre todo gracias a Papa Francisco llegamos a personas a las que ni soñábamos. Es fácil ser pesimistas cuando vemos que la sociedad le da la espalda a la verdad, pero necesitamos tener fe y perseverar”.

Alexandra Greeley, de Virginia, entró en la Iglesia en 2008. Me dijo que una de las cosas que más le atrajeron a la fe fue el enfoque espiritual, formal y reverente de Benedicto. En su opinión las diferencias entre Benedicto y Francisco son, sobre todo, de temperamento.

“El atractivo del catolicismo y de Benedicto era la reverencia hacia la tradición litúrgica y hacia Dios, algo de lo que se carece totalmente en las iglesias protestantes”, dijo Greeley, a quien sobre todo le encanta la Misa en latín. “Así como Benedicto es un erudito, Francisco es, claramente, un hombre más sociable y parece que sigue el camino de la liturgia correcta”. Greeley dice que aunque vive en las afueras de D.C y le gustaría mucho ir a ver a Papa Francisco en persona, seguirá el consejo de las autoridades locales que tratan de evitar las multitudes en el centro durante esta semana.

John C. Wright, un escritor de ciencia ficción y fantasía y antiguo ateo, que se unió a la Iglesia Católica en 2008, comentó que el liderazgo de Papa Francisco le encanta.

“Creo que el mismo Espíritu Santo inspiró a Papa Benedicto a retirarse, algo que no se había hecho en siglos, para dar paso al siguiente hombre”, comentó Wright.

Al igual que Bradford, desconfía de los medios de comunicación que se empeñan en mostrar al Papa como un radical agente del cambio. “Cada vez que los medios citan al Papa en lo que parece ser una afirmación extraordinaria, me he tomado la molestia de analizar el comentario con el contexto en el que se ha hecho. Curiosamente me he dado cuenta de que el comentario del Santo Padre era totalmente ortodoxo, y completamente acorde con la enseñanza tradicional que la Madre Iglesia tiene desde tiempos inmemoriales”, afirmó Wright. “La razón por la que el Buen Señor ha decidido que la prensa, nuestro enemigo natural y enemigo de la fe, esté encantada con este Papa, no la entiendo”, añadió. “Los caminos de Dios no son nuestros caminos. Lo que Él quiera que pase, ni los sabios lo saben”.

Valerie Fesh, de Birmingham, AL, se unió a la Iglesia en 2005, apenas una semana antes de que Benedicto XVI se convirtiera en Papa. Habiendo entrado en la Iglesia bajo Juan Pablo II y crecido durante el reinado de Benedicto, Francisco la impresionó como un “híbrido sorprendente” del estilo pastoral y el carisma del primero y la “mansedumbre humilde del segundo”. Espera que su visita a los Estados Unidos suponga un resurgir de la fe y la virtud en los católicos y en los no católicos.

“Me encantaría que la visita del Papa Francisco mueva a los católicos de todo el país hacia una fe más profunda, que aquellos que dejaron la Iglesia se planteen volver a casa (o al menos lo consideren). Que influya en nuestros líderes (tanto políticos como religiosos) para que reflexionen sobre cómo dirigen el país, y si lo que están haciendo realmente obedece a los intereses de la nación”, comentó Fesh.

“Espero que esta visita les inspire a tomar decisiones más según Cristo, especialmente respecto a aquellas leyes sobre la vida y la dignidad de todo ser humano. Espero que esta visita inspire a nuestros obispos, sacerdotes y religiosos a predicar y enseñar el Evangelio con valentía. Que les dé fuerzas en sus vocaciones al sacerdocio y a la vida religiosa”. Admitió que su lista de deseos es larga y pretenciosa, pero aún así es optimista. “Sé que son grandes retos”, afirmó Fesh, “pero ¿quién le pone límites a Dios?”.

 

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