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THE HOUR, el periodismo como vocación de servicio

BBC
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Una miniserie de la BBC con buenas críticas y poca audiencia

Clasificación:

NO RECOMENDADA PARA MENORES DE 13 AÑOS – El lenguaje y las escenas de contenido violento o sexual pueden herir la sensibilidad

El desarrollo tecnológico de los últimos años ha cambiado la forma de comunicarnos entre nosotros pero también la forma de ejercer nuestro trabajo. Aterroriza pararse a pensar en las consecuencias que puede tener, aunque a la vez apasiona la idea de una tecnología vanguardista que mejore el desarrollo de los más jóvenes. Sin embargo, ya hay estudios que indican que la tecnología en las aulas no implica una mejora en las notas sino todo lo contrario…

También el periodismo se ha visto afectado por esta invasión tecnológica. Ahora el presentador puede gestionar su propio directo con un selfie especial o transcribir lo que acabas de grabar sin pulsar una sola tecla. Todo se ve afectado (¿mejorado?) y parece que lo antiguo se haya quedado obsoleto y caduco.

Sin embargo, la vocación periodística nace del mismo sitio de siempre: de las entrañas de la persona; y las tentaciones también mantienen su rostro intacto: la ambición, el plegar tu mirada personal ante presiones comerciales o gubernamentales o pensar que la libertad de expresión está por encima de todo lo demás.

The Hour es un entretenido drama histórico basado en un ficticio magazine televisivo que pretende, en los años 60, informar al país de manera objetiva. Para lograrlo el equipo de periodistas se adentrarán en complicadas tramas de corrupción que llenaran, las dos únicas temporadas de la serie, de más de 12 horas llenas de pasión periodística, ricos personajes y poca moralina. Y de fondo, la guerra fría y la naciente carrera espacial.

The Hour es una miniserie británica de la BBC que, aunque no es redonda, presenta una serie de personajes que entretienen a la vez que despiertan un amor por la verdad que pocas series logran.

Por ello, esta serie recuerda en forma y fondo a El Ala oeste de la Casa Blanca (con un guión riquísimo aunque algo cargado de aleccionamiento del maestro Sorkin), The Newsroom (escrita también por Sorkin pero quizás menos redonda y algo plana en personajes y tramas), Mad Men (con esa estética y con ese amor por ir hasta el fondo de la noticia o la publicidad) y, por citar algunas más, a toda esa línea de series de televisión que persiguen resolver un enigma y descubrir la verdad que se oculta, aunque sea bajo la forma de un crimen: hablamos de series como Se ha escrito un crimen, Sherlock (Holmes), El mentalista,… Porque el periodista es un detective encubierto que persigue desvelar la realidad en toda su amplitud.

Freddie el protagonista de The Hour (más allá de la importancia del equipo como unidad protagonista) cumple también esta dinámica: una hermosa atención por lo que le rodea. Tiene algo especial que lo diferencia: ve lo mismo que los demás ven, pero él no lo ve, ¡lo mira! y lo sabe narrar mejor.

Freddie sabe por qué es periodista. Porque uno no escribe, presenta, diseña, trabaja o actúa solo por desarrollar una carrera profesional o lograr un objetivo o desafío autoimpuesto de superación. Sino que uno crea por contribuir a crear un mundo mejor. El periodismo, como cualquier trabajo, es primero un servicio y luego todo lo demás.

De hecho hay una conversación entre Freddy y su jefe en donde vemos cómo la vocación de servicio está implícita en todo buen comunicador: “Tú no necesitas la historia sino que es la historia la que te necesita a ti ”.

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