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Aborto: Perdonar no es despenalizar

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Muchos medios de comunicación han interpretado mal al Papa Francisco

El motivo

Con motivo de los 50 años de la conclusión del Concilio Vaticano II, el Papa Francisco ha convocado a la Iglesia a celebrar un Jubileo Extraordinario de la Misericordia que iniciará el 8 de diciembre próximo y terminará el 20 de noviembre del 2016.

Los jubileos, que se celebran normalmente cada 25 años en la Iglesia, se caracterizan porque son un año de perdón y de indulgencia; este jubileo extraordinario, en la intención del Papa, reviste un especial tinte de misericordia. Quiere nuestro Pastor que los pecadores podamos tocar la misericordia de nuestro Padre Dios.

El pasado 1 de septiembre, el Papa Francisco escribió una carta en la que explica cómo se vivirá en la práctica este Jubileo de la Misericordia y, ente otros muchos puntos interesantes, dice: El perdón de Dios no se puede negar a todo el que se haya arrepentido, sobre todo cuando con corazón sincero se acerca al Sacramento de la Confesión para obtener la reconciliación con el Padre. También por este motivo he decidido conceder a todos los sacerdotes para el Año jubilar, no obstante cualquier cuestión contraria, la facultad de absolver del pecado del aborto a quienes lo han practicado y, arrepentidos de corazón, piden por ello perdón.

La interpretación

Inmediatamente los medios de comunicación dieron un tinte sensacionalista a estas palabras del Papa, diciendo que el Santo Padre estaba de acuerdo con el aborto y que ya no era pecado, que ya no estaban excomulgados los que participaban en un aborto. Por ahí vi una portada en un periódico capitalino en el que presentaban al Papa Francisco oponiéndose con su actitud a las leyes mexicanas que prohíben el aborto, y a los sacerdotes que predican contra él.
Hay que saber interpretar correctamente lo que el Papa nos dice, y no hacer suposiciones basadas en el desconocimiento de la Iglesia católica.

No matarás

El aborto voluntario es quitar la vida a un ser humano todavía en el vientre materno. Llámenlo como lo llamen los partidarios del aborto, nosotros tenemos una palabra que lo define: ASESINATO. La ley de Dios, para nosotros los que creemos, dice “NO MATARÁS” y la ley natural escrita en el corazón de todo hombre, aunque no crea en Dios, dice lo mismo. Por eso, matar es un pecado y el aborto lo es de manera especial por la inocencia de la víctima. Ningún ser humano podrá decir que no es un crimen, un pecado, el asesinar a una víctima indefensa e inocente.

Precisamente por esa característica especial del aborto, la Iglesia católica tiene una ley que dice: “Quien procura el aborto, si éste se produce, incurre en excomunión latae sententiae. (CIC 1398).

Sobre el pecado, ya de por sí gravísimo, la autoridad humana de la Iglesia ha puesto una pena jurídica para hacernos ver la especial maldad de este asesinato.

El Papa no puede decir, y jamás lo dirá, que matar ya no es pecado, porque él no es Dios; pero sí podría, en cuanto autoridad humana, despenalizar el aborto y derogar la ley que lo grava con excomunión, pero no lo ha hecho y no creo que lo haga.

¿Qué es lo que dice el Papa? Él tan solo ha hecho lo que hacen todos los obispos del mundo en un tiempo penitencial: conceder a todos los sacerdotes la potestad de levantar la excomunión a un pecador arrepentido.

Todo sacerdote puede perdonar todos los pecados, pero no todo sacerdote puede levantar una excomunión. Un excomulgado debe recurrir al obispo o al Papa para que le levanten la excomunión.

Si una persona que participó en un aborto se acerca a un sacerdote para recibir el perdón, el sacerdote debe orientarla hacia el obispo o hacia un sacerdote delegado por el obispo para que le perdone la excomunión y le absuelva de sus pecados. Los obispos normalmente dan esta facultad de perdonar excomuniones a los sacerdotes que confiesan en la catedral o en los grandes santuarios, a los decanos, a los sacerdotes miembros de alguna orden religiosa, como los franciscanos, dominicos, carmelitas, mercedarios, agustinos, jesuitas y otros y, durante la Cuaresma, a todos los sacerdotes de sus diócesis. Así que el Papa no ha hecho nada que no sea costumbre ya en la Iglesia Católica.

Qué significa estar excomulgados

La pena jurídica, simplemente humana, de la excomunión, es una forma de decirle a alguien que ya no pertenece a la comunión de la Iglesia mientras permanezca sin conversión.

En el caso de la excomunión por el aborto, caen en ella no solamente la que aborta libremente, sino los que están de acuerdo con ella y la apoyan y, también, los médicos y enfermeras que practican el aborto.

Comprendiendo que las mujeres que recurren a este medio lo hacen movidas por la angustia, la Iglesia las llama al arrepentimiento y a su regreso al Padre lleno de misericordia, y nos pide a los sacerdotes que las acojamos con una gran caridad. Con el amor con el que Cristo las ama.

Artículo originalmente publicado en Desde la fe

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