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Papa Francisco: La Iglesia es madre, así que más sonreír y menos rigidez

VINCENZO PINTO - AFP
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Misa en Santa Marta junto al Consejo de los 9 cardenales

“La Iglesia es madre”, no “una asociación rígida” que al final se queda huérfana”. Es lo que ha afirmado Papa Francisco en la Misa matutina celebrada en Santa Marta en la que han participado los cardenales del “Consejo de los 9” reunidos hasta mañana con Papa Francisco en el Vaticano. El Pontífice ha destacado que, como la Virgen, la Iglesia debe tener esta maternidad que se expresa en las actitudes de humildad, bondad, perdón y ternura.

“Hijo, he aquí a tu Madre”. Papa Francisco ha desarrollado su homilía partiendo de la extraordinaria palabra que Jesús en la Cruz dirige “al discípulo que Él amaba y a María”. Y enseguida, comentando el evangelio de hoy, ha destacado que “no se puede pensar en María sin pensarla como Madre”.

Jesús no nos deja huérfanos, tenemos una Madre que nos protege

Al mismo tiempo, prosiguió, “su maternidad continua en la figura del nuevo hijo, se amplia a toda la Iglesia y a toda la humanidad”: “En este tiempo donde, no sé si es el principal sentido pero sí hay una gran sensación de orfandad en el mundo, es un mundo huérfano, esta Palabra tiene una gran importancia, tanto es así que Jesús nos dice: ‘No os dejo huérfanos, os doy una madre’. Y esto también es motivo de orgullo: tenemos una madre, una madre que está con nosotros, que nos protege, que nos acompaña, nos ayuda, también en los momentos difíciles, en los momentos malos”.

Que la Iglesia sea una madre tierna, no una asociación sin calor humano

Los monjes rusos, recordó, dicen que “en los momentos de mayores turbulencias espirituales debemos refugiarnos bajo el manto de la Santa Madre de Dios”, y así, la madre “nos acoge y nos protege y nos cuida”. Pero “esta maternidad de María”, retomó, “podemos decir que va más allá de ella misma, es contagiosa”. De la maternidad de María viene una segunda maternidad, la maternidad de la Iglesia:

“La Iglesia es madre”, Es nuestra Santa Madre, que nos genera en el Bautismo, nos hace crecer en su comunidad y tiene estas actitudes de maternidad, de humildad, de bondad: la Madre María y la madre Iglesia saben acariciar a sus hijos, darnos ternura. Concebir a la Iglesia sin esta maternidad es pensar en una asociación rígida, una asociación sin calor humano, huérfana”.

Sin maternidad, queda solo la rigidez y la disciplina

La Iglesia es madre y nos recibe a todos como la madre que es: María madre, la Iglesia madre”, una maternidad que “se expresa en la humildad, la acogida, la comprensión, la bondad, el perdón y la ternura”.

“Y donde está esta maternidad hay vida, hay alegría, hay paz, se crece en paz.”. Cuando falta esta maternidad solo queda la rigidez, la disciplina, y no se sabe sonreír. Una de las cosas más bellas y humanas es sonreír a un niño y hacerlo sonreír”.

“Que el Señor, concluyó el Papa, nos haga escuchar, también hoy, cuando Él se vuelve a ofrecer al Padre por nosotros: ‘Hijo, he aquí a tu madre’”.

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