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¿Quien dijo miedo? Yo también fui refugiado

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Refugiados celebres que nos demuestran que el flujo migratorio no debe darnos miedo

El drama de Siria ha puesto el foco de todo el mundo en los refugiados. Según datos de ACNUR (2014), existen más de 51 millones de refugiados por todo el mundo, un número que supera el número de refugiados que se produjo en la II Guerra Mundial.

Europa centra todos sus esfuerzos en la acogida de los refugiados y se está dando una ola de solidaridad como antes no se había conocido. No obstante, desde diversos sectores se alerta de la posibilidad de que entre los refugiados se encuentren milicianos del ISIS o que el DAESH pueda utilizar el movimiento migratorio para introducir yihadistas infiltrados. El Estado Islámico utilizando esta circunstancia como “caballo de troya”.

¿Debemos mirar a los refugiados con miedo o podemos observarlos como una oportunidad? Prefiero “pecar” de ingenuo y observar la historia y lo bueno que nos han ofrecido estos flujos migratorios forzados. ¿Sabías que algunos de nuestros personajes más ilustres también fueron refugiados?

Robert Capa

El gran fotógrafo de la guerra. Fue exiliado. Primero de Hungría y luego de Alemania, cuando Hitler llegó al poder. Sus imágenes nos dejaron retratado el horros de la Guerra Civil Española, la Segunda guerra sino-japonesa, la Segunda Guerra Mundial, la guerra árabe-israelí de 1948 o la primera Guerra de Indochina.

Su trabajo le convirtió en un gran icono de la lucha, resistencia y dignidad humana. Su condición de refugiado y apátrida le sirvió para obtener una sensibilidad especial ante las guerras del siglo XX.

Edith Stein (Santa Teresa Benedicta de la Cruz) 

Hija de una familia hebrea practicante fue víctima de la barbarie nazi. Se convirtió al catolicismo y, tras el recrudecimiento de la persecución contra los hebreos pidió su traslado desde el Carmelo en Colonia al Carmelo en Echt (Holanda).

Se convirtió en refugiada y, acompañada por un médico amigo cruzó la frontera. En este lugar escribiría: “La ciencia de la Cruz”. Tras la ocupación alemana fue detenida y llevada a distintos campos de concentración donde sería asesinada.

Escribió numerosos textos sobre su condición de refugiada y la barbarie nazi. Poco antes de ser arrestada por la Gestapo escribió su testamento espiritual en el que ofrecía su muerte como testimonio de salvación no solo del pueblo judío, sino por todos los hombres y por la paz verdadera.

Frederic Chopin

Fue hijo de un maestro francés emigrado a Polonia y además tuvo que volver a Francia, exiliado por el fracaso de la revolución polaca de 1830 contra el poder ruso.

En Francia fue donde se daría a conocer como pianista y compositor y coincidió gracias a este exilio forzoso a grandes de la música como Berlioz, Rossini, Cherubini y Bellini. Siempre llevó con la cabeza bien alta su condición de refugiado y soñó con la libertad para Polonia. Llegó a componer mazurcas, nocturnos y polonesas con las que sensibilizar del conflicto en Polonia.

Pablo Neruda

Sufre la persecución política de otoño de 1949 y vive en clandestinidad entre Santiago, Valdivia y Futrono. Cruzará Argentina montado a caballo y está a punto de ahogarse en el río Curringue.

Llegará a París y con otros refugiados como Picasso conseguirá regularizar su situación. Será nombrado miembro del Consejo Mundial de la Paz y viajará por toda Europa. También vivirá exiliado en Italia hasta que 1952 puede volver a Chile.

Su condición de refugiado le perseguirá hasta después de su muerte. Su casa en Santiago sería saqueada después del golpe de Chinte y en tras su funeral muchos de los asistentes terminarían uniéndose a la lista de desaparecidos por la dictadura.

Albert Einstein

Es uno de los refugiados universales más reconocidos. Físico alemán de origen judío, se nacionalizó suizo y estadounidense. El científico más popular de todos los tiempos tuvo que abandonar Alemania en 1932 por la persecución a los judíos.

En Estados Unidos se dedicaría a la docencia y además de a la ciencia se dedicó a buscar la paz. Escribió sobre el federalismo, el internacionalismo, el sionismo, la libertad individual y la libertad de expresión.

No son los únicos, muchos personajes fueron refugiados: Isabel Allende, Milan Kundera o Marlene Dietrich tuvieron que hacer las maletas y huir de su país. Son el ejemplo de que la palabra refugiado no es sinónimo de miedo y de peligro sino que también puede significar oportunidad y progreso.

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