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Francisco: Dios camina con todos nosotros, santos y pecadores

© Antoine Mekary Aleteia
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Dios reconcilia y pacifica en lo pequeño, caminando con su pueblo

Dios reconcilia y pacifica en lo pequeño, caminando con su pueblo. Lo ha afirmado el Papa Francisco en la misa matutina en la Casa de Santa Marta.

Francisco se inspiró en la conmemoración del nacimiento de la Virgen para subrayar que todos nosotros estamos llamados a ser humildes y cercanos al prójimo como nos enseñan las Bienaventuranzas y el capítulo 25 del Evangelio de Mateo.

“¿Cómo reconcilia Dios?”, “¿Cuál es el estilo de reconciliación de Dios?”. El Papa Francisco desarrolló su homilía partiendo de estos interrogantes, en el día en que se recuerda el nacimiento de la Virgen. La tarea de Jesús, dijo, ha sido precisamente “reconciliar y pacificar”. Pero, advirtió, Dios para reconciliar no hace “una gran asamblea”, no firma “un documento”. Dios, afirmó, “pacifica de un modo especial. Reconcilia y pacifica en lo pequeño y en el camino”.

Dios reconcilia en las pequeñas cosas, caminando con el pueblo

Francisco, de esta manera, hizo referencia a la Primera Lectura, del Libro del profeta Miqueas, donde se habla de la pequeña Belén que será grande porque de esa “pequeñez viene la paz”. Siempre, reafirmó, el Señor escoge “las pequeñas cosas, las cosas humildes para hacer grandes obras. Y también nos aconseja hacernos pequeños como niños para poder entrar en el Reino de los Cielos”. Dios, subrayó, “reconcilia y pacifica en lo pequeño”:

“Pero, también en el camino: caminando. El Señor no quiso pacificar y reconciliar con la varita mágica: hoy – pum – ¡todo hecho! No. Se puso a caminar con su pueblo y cuando oímos este pasaje del Evangelio de Mateo: ¿es algo aburrido no? Esto generó esto, esto generó esto, esto generó esto… Es una lista: pero es el camino de Dios. El camino de Dios entre los hombres, buenos y malos, porque en esta lista hay santos y hay criminales pecadores, también. Hay mucho pecado, aquí. Pero Dios no se asusta: camina. Camina con su pueblo”.

Y en este camino, agregó: “hace crecer la esperanza de su pueblo, la esperanza en el Mesías”. Nuestro Dios, dijo al reprender el pasaje del Deuteronomio, es un “Dios cercano”. Camina con su pueblo. Y, anotó, “este caminar con buenos y malos nos da nuestro estilo de vida”.

Dios sueña cosas bellas para su pueblo, para cada uno de nosotros

Por lo tanto, ¿cómo debemos caminar como cristianos para pacificar como hizo Jesús? se pregunta el Papa. Poniendo en práctica el protocolo del amor por el prójimo, el capítulo 25 del Evangelio de Mateo:

“El pueblo soñaba la liberación. El pueblo de Israel tenía este sueño porque se le había prometido la liberación, la pacificación y la reconciliación. José sueña: el sueño de José es un poco como el resumen del sueño de toda esta historia de camino de Dios con su pueblo. Pero no sólo José tiene sueños: Dios sueña. Nuestro Padre Dios tiene sueños, y sueña cosas bellas para su pueblo, para cada uno de nosotros, porque es Padre y al ser Padre piensa y sueña lo mejor para sus hijos”.

En lo pequeño está todo, la paz de Dios y su reconciliación

Dios es omnipotente y grande, dijo Francisco, pero nos “enseña a hacer la gran obra de la pacificación y la reconciliación en lo pequeño, en el camino, en el no perder la esperanza con esa capacidad de soñar grandes sueños, grandes horizontes”. Hoy, subrayó, en la conmemoración de una etapa determinante de la historia de la Salvación, el nacimiento de la Virgen, pedimos la gracia de la unidad, de la reconciliación y la paz”.

“Pero siempre en camino, en cercanía con los demás, como nos enseñan las Bienaventuranzas y Mateo 25, y también con grandes sueños. Y continuamos la celebración, ahora, del memorial del Señor en lo ‘pequeño’: un pequeño pedazo de pan, un poco de vino… en lo ‘pequeño’. Pero en este pequeño está todo.

Está el sueño de Dios, está su amor, está su paz, está su reconciliación, está Jesús: Él es todo eso”.

 

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