Aleteia

Amy Whinehouse: La desgracia del éxito

© Altitude Film Distribution
Comparte

«Amy», la narración documental de la breve biografía de una de las grandes voces de la historia de la música

Searchig for Sugarman es una obra de arte que logró el Oscar al mejor documental largo en el año  2013. En él se nos cuenta la historia del humilde cantante Rodríguez, que extraía de su corazón y de su guitarra canciones tristes y profundas mientras vagabundeaba por los arrabales decadentes de Detroit. Rodríguez grabó dos discos maravillosos, llenos de humanidad, que cayeron en un rotundo olvido y vendieron tal vez una decena de copias en todo Estados Unidos.

Tras esto volvió a malvivir de sus manos, a estudiar Filosofía y a llevar una existencia “normal”, marcada por su conciencia social y el amor a la vida, que le cuelga de su permanente sonrisa.

Mientras, a miles de kilómetros, en la entonces enjaulada Sudáfrica del apartheid, se le podía escuchar en cualquier lugar y se le consideraba a la altura de Elvis.

Él no lo supo en tres décadas, ni tuvo noticias de los caudales que fluían del lejano sur hacia su discográfica, por lo que siguió cargando electrodomésticos y sacando escombros para llegar a fin de mes.

Cuando le preguntan frente a la cámara si no lamenta que le pasara algo así se queda pensativo y le contesta al comentarista: “usted piensa que habría sido más feliz si hubiese tenido fama y dinero. Yo no estoy tan seguro”. Una respuesta que nos hace mirar de soslayo al destino de Malik Bendjelloul, el director de ese mismo documental que se suicidó un año después de que Hollywood le premiara con el máximo reconocimiento del cine mundial, hundido en las simas de la depresión.

¿Quién no desea que los demás reconozcan el trabajo al que dedica esfuerzo, en el que empeña su alma y desgasta ilusiones? Sin embargo, el éxito amenaza siempre con ser una desgracia que consume la vida, y contra el que hay que ser precavido. 

Este verano se ha estrenado en las salas de cine (desgraciadamente en pocas españolas) Amy, la narración documental de la breve biografía de una de las grandes voces de la historia de la música, Amy Whinehouse, una mujer dotada de una voz inconfundible y de una sensibilidad musical a la altura de los genios.

Se trata de una chica sencilla de origen judío que, como tantos jóvenes y no tan jóvenes de hoy, deseaba triunfar, y que dirigió a ello todos sus esfuerzos desde que comenzó a componer, con catorce años. Estudió canto, teatro, e intentó ser actriz y/o cantante.

Hasta que en el año 2004 Gran Bretaña se puso a sus pies al concederle el Ivor Novello a la canción Stronger than me de su primer álbum Frank. Posteriormente llegaría Black to black con su tema estrella, Rehab, que sería considerado el álbum británico del año y que ganaría 6 Grammy en 2008, entre los que estaba la canción, el disco,  artista pop…

Ya era tarde. Hacía tiempo que los fotógrafos la perseguían, y ya había probado la paradójica insatisfacción anexa al triunfo. Tras la gala Amy le comentaba a una de sus amigas de la niñez que no era capaz de disfrutar de aquello sin drogas. 

A ella se le juntaron un padre que quería “lo mejor” para su hija y que la empujaba hacia los focos de las cámaras (se plantó con un equipo de grabación en una isla a la que su hija se había retirado a desintoxicarse), un novio adicto al crack y un carácter débil y sometido sin criterio al pensamiento dominante. El éxito completó la tragedia.

Recordaremos durante décadas esa voz de contralto difícilmente superable, con su calidez y su capacidad de expresión, y tal vez deberíamos reflexionar sobre su existencia, narrada magistralmente en esta cinta que, a pesar de sus dos horas de duración, te mantiene emocionado y pegado a la butaca.No se la pierdan.

Newsletter
Recibe gratis Aleteia.