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“4 Fantásticos”: A la cuarta (casi) va la vencida

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Una historia de cerebritos que terminan realizando un importantísimo descubrimiento científico que les convierte en seres excepcionales

Los más desmemoriados (o menos curiosos… o menos frikis) al leer el título habrán pensado “pero si de los 4F sólo hicieron dos películas antes de la recién estrenada”. Y no es exactamente así.

A principios de los años 90 la editorial Marvel llegó a diversos acuerdos que permitieron una casi siempre vergonzante primera remesa de adaptaciones cinematográficas de algunos de sus personajes.

Empleamos aquí el término “cinematográfico” con la generosidad propia de los buenos cristianos puesto que siendo más estrictos y acudiendo a terminología acuñada por el periodista y crítico de cine Ramón Monedero no cabría más que hablar de “celuloide positivado”.

Fueron tiempos en los que llegaron a encarnarse el Capitán América y hasta un Nick Furia interpretado nada menos que por David Hasselhoff, quien limitado interpretativamente lograba no obstante ofrecer una semejanza muy destacable con el aspecto clásico del personaje en las viñetas.

Y una de esas encarnaciones fue nada menos que la de los 4 Fantásticos, en una producción bastante vergonzante perpetrada en 1994 y debida al protéico Roger Corman, aunque algunas versiones sobre dicha producción destacan que no se hizo con afán de llegar a las salas de cine sino tan sólo de retener los derechos de adaptación a la pantalla grande de dichos personajes.

Aquel primer intento se puede encontrar completo en YouTube como curiosidad didáctica y como ejemplo de que meter la pata la primera vez no tiene que significar obligatoriamente que en el segundo intento se alcance el éxito.

Tuvo que transcurrir una década para que, ya con unos efectos especiales por ordenador que no fuesen tan sonrojantes como los de su antecedente, los 4 Fantásticos llegasen de nuevo al cine en una película que tuvo un discreto éxito comercial pero a la que quizá debamos agradecer el descubrimiento de Chris Evans como actor capaz de representar con solvencia un superhéroe puesto que si Layer Cake (Matthew Vaughn, 2004) fue sin duda la prueba de fuego para que Daniel Craig obtuviese el papel de James Bond, Evans demostró en sus dos encarnaciones (o “enfuegaciones”) ser un estupendo Capitán América.

Se rodó una segunda parte, que introducía al atractivo personaje del torturado Estela Plateada, Silver Surfer, pero los fans de medio mundo, que no habían terminado de quedar satisfechos con la primera parte, no perdonaron que uno de los mayores villanos del Universo Marvel, Galactus el devorador de mundos, quedase limitado en su aparición en esta secuela a apenas la sombra de uno de los cuernos de su casco proyectada sobre una nebulosa que se cierne amenazante sobre nuestro planeta.

El veredicto fue inmisericorde y Fox ha tardado otros 10 años en tener dispuesto un reinicio de la saga que ha sido masacrado por críticos y espectadores de medio planeta. 

Pero desde aquí vamos a romper una lanza por 4 Fantásticos (Josh Trank, 2015) puesto que si bien es cierto que siendo muy escrupulosos se producen algunos bruscos saltos temporales en la narración y el desenlace parece demasiado escueto, a pesar de no ser la película sobre los 4 Fantásticos que hubiera contentado a todos, especialmente a su director, que ha llegado a afirmar en su propio perfil en redes sociales que el montaje final hecho por la productora no ha respetado su concepción de la película, a pesar de que nos queda la sensación de que la película se queda corta (o coja) en algunas cosas y que en la sala de montaje fácilmente se ha quedado media hora que habría mejorado mucho el resultado final… a pesar de todo esto 4 Fantásticos merece la pena.

Amor a la ciencia, perseverancia por encima de las dificultades, lealtada los lazos amistosos, respeto por la familia, sea esta biológica, adoptiva o intelectual, respeto por el prójimo, búsqueda del bien común, camaradería… y todo ello en una historia de cerebritos que terminan realizando un importantísimo descubrimiento científico que les convierte en seres excepcionales.

4 Fantásticos no es seguramente la película perfecta que muchos esperaban pero establece una enorme distancia con respecto a los tres intentos anteriores.

Y aunque la mano del estudio se ha superpuesto sobre la del director a la hora de contarnos cómo un niño soñador consigue hacer realidad su deseo de la infancia, forjando por el camino unas sólidas relaciones personales, el camino ha quedado expedito, una vez re-contado (con alguna licencia sobre el original de los cómics tradicionales) el origen es el momento de continuar mirando hacia adelante y cruzar los dedos para que sin tener que esperar otra década podamos ver nuevas aventuras en el cine de un científico capaz de estirar su cuerpo, su fiel amigo desde la infancia que hasta cuando habla se nota que está hecho de roca viva, la mujer que será su pareja y que por el momento es capaz de volverse invisible y generar campos de fuerza y el hermano de esta, un dinámico e inflamable rebelde con causa.

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