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César Chávez, el católico hispano más influyente en la historia de EEUU

© mario
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Un héroe americano defensor de los derechos de los campesinos

Estados Unidos celebra cada año el mes de la herencia hispana del 15 de septiembre al 15 de octubre y este año la celebración tendrá un toque muy católico con la visita del Papa Francisco, la canonización del padre Junípero Serra y la masiva movilización de la comunidad hispana del país para recibir al primer Pontífice nacido en tierras americanas.

Estados Unidos estará en la mira del mundo y los hispanos en la unión americana serán parte central. Con esto en mente, conozcamos a hispanos católicos que han dejado su marca en la joven nación de Estados Unidos.

Cesar Chavez nació el 31 de marzo de 1927 en Yuma Arizona. Hijo de inmigrantes mexicanos pasó los primeros años de su vida en su natal Yuma, ayudando a sus padres cultivando la tierra y atendiendo la pequeña tienda de abastos que llevaban ellos.

Durante la Gran Depresión de los 30′ en los Estados Unidos, la familia de Cesar tuvo que vender sus tierras y partir hacia California en busca de sustento para ellos, encontrando trabajo como "pizcadores" en los grandes cultivos de California.

César solo estudió hasta el octavo grado. Esto no significó que no tuviera una fuerte formación en su vida. De su abuela Mama Tella aprendió la fe. Católico de nacimiento, su fe y amor por Dios fueron siempre parte central de su vida y misión.

De sus padres aprendió el trabajo digno y el respeto por todas las personas sin importar condición ni color.

Después de trabajar con su familia por diez años, Cesar se enroló en el ejercito de los Estados Unidos al final de la Segunda Guerra Mundial sirviendo en la naval. Después de dos años de servicio, regresó a California. Se estableció en San Jose y se casó con Helen Fabela, con quien tuvo ocho hijos.

Durante la primera parte de la década de los cincuenta, Chavez trabajó en los campos de cultivo de California y es en esta época cuando conoce al hombre que cambiaría su vida y que le ayuda a descubrir su llamado, el sacerdote irlandés Donald McDonnell, que había sido enviado al empobrecido barrio “Sal si puedes”, en el este de San José, a formar un ministerio entre la comunidad hispana.

Chavez y su esposa fueron de sus primeros feligreses en la que a la postre se convertiría en la Iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe. A partir de esto Chavez se convierte en chofer del padre McDonnell acompañándolo a los campos de cultivo a celebrar misa y asistiéndole en la visitar de las prisiones locales.

De esta amistad -que “cambió el curso de la historia”, en palabras del obispo Gerald Wilkerson-, Chavez aprendió a vivir el Evangelio y las enseñanzas de justicia social de la Iglesia catolica en la vida diaria.

"Su carrera de servicio al prójimo la empezó aprendiendo muy temprano en su vida del padre McDonnell", escribió Arturo Rodriguez, sucesor de Chavez al frente de la United Farm Workers.

Con la ayuda del padre McDonnell, las encíclicas sociales del papa León XIII y Pío XI llegaron a manos de Cesar Chavez lo cual motivo al joven Chavez a trabajar en la creación de una unión laboral para defender los derechos de los campesinos, que sufrían graves abusos por parte de los dueños de cultivos en California.

Problemas como pobres salarios, terribles condiciones de vivienda y el constante maltrato fueron los detonantes que llevaron a Chavez en 1962 organizar la “Farm Workers Association” con el objetivo de crear una organización que hablara y negociara a favor de los trabajadores en los campos de cultivo de uvas entre otros cultivos.

Para 1964, la FWA tenía su propia unión de crédito y en 1965 consiguió una importante victoria al realizar la marcha desde Delano hasta Sacramento, la capital de California, para presentar su “Plan de Delano” buscando justicia social para los trabajadores agrícolas.

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