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La pintura o el marco

© Public Domain
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De algunas personas se puede afirmar cuánto valen
por ciertos cuadros cuya parte más preciosa es el marco.
-Émile Cioran-

Cuentan que un pintor había donado a una institución un cuadro suyo rodeado de un suntuoso marco antiguo. Una noche entraron los ladrones en aquel edificio. Al día siguiente, los guardianes encontraron en el suelo el cuadro sin el marco. Los ladrones consideraron más importante el envoltorio que el contenido.

Este hecho, encierra una lección válida para todos. Tenemos  demasiados productos cubiertos de purpurina sin ninguna auténtica utilidad. Mucho brillo exterior para un contenido inexistente. Es como recibir  de regalo una caja espectacular pero vacía.

Hay en la sociedad actual muchas realidades adornadas, presentadas en envoltorios brillantes que nos las quieren vender a precio elevado, pero de valor real muy bajo.

Hay personas cuya apariencia deslumbra pero su calidad humana y espiritual es casi nula. Son, por ejemplo, impecables en el vestir, seductoras hablando, rostros perfectos, etc. que, sin embargo, se han transformado casi exclusivamente en marcos, en apariencia. Son como trajes elegantes llevados por simples maniquí.

La belleza exterior puede ser engañosa. Muchas veces el mundo de la farándula: actores, actrices, cantantes y supermodelos son conocidos por sus matrimonios rotos, sus abusos, sus problemas personales, etc. lo que indica que bajo la corteza exterior vive una persona poco armónica que disimula su vacio interior con humo o fuego de artificios. Se parecen a una nuez que tiene una linda cáscara, pero cuando la rompes, encuentras que la nuez está podrida y rancia.

El valor de una vida no se establece por lo que hace, dice o aparenta, sino por los que somos. Y lo que somos lo pregonan nuestras obras.

Nuestro Baltasar Gracián, ya en el siglo XVII, apuntó: Hay individuos que son sólo fachadas, como casas sin terminar por falta de dineros. Tienen la entrada de gran palacio, pero las estancias restantes son como raquíticas cabañas.

¿El cuadro o el marco? El cuadro, aunque lo ideal, claro, es que fuesen armónicamente unidas las dos partes: Una vida que se corresponde con sus obras y unas obras que son consecuencias de una vida.

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