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9 cosas en las que tu esposo está pensando contínuamente

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MJTH - Shutterstock
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Ideas para entrar en los pensamientos de los hombres y acertar en la pareja.

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Seguro que al leer este artículo has comprobado una y mil veces la capacidad de sorprendernos que tienen los hombres. Sorprendernos porque… la mayoría de ellos se rigen por un mismo patrón: son competitivos, no caen en esos detalles que a ti tanto te gustaría…

Mujer y hombre son complementarios, así que va muy bien conocer “el mapa interior” de un hombre para saber cómo actuar. Habrá ocasiones en que no podemos exigirles algo para lo que no están preparados. En cambio, otras veces, será cuestión de dialogar en la pareja para que podáis construir juntos el futuro.

Las ideas que vienen a continuación son frecuentes en el hombre. Cada uno ha de saber gestionarlas a su manera y adaptarlas a su proyecto vital. Aquí puedes leerlas: 

1.- Preocupación por tu felicidad.

Un hombre que no ve feliz a su mujer se siente desnortado, porque ve que la persona que da sentido a sus días no está bien. ¿Te sorprende que el hombre piense en tu felicidad porque más bien dirías que son egoistones? La realidad es que aunque alguno se haya acomodado en la vida familiar, por encima de eso tienen la idea de que su objetivo en la felicidad común y que tú eres el camino que le lleva.

2.- El sexo.

Hablemos claro. No somos ángeles sino mujeres y hombres de carne y hueso. Tu marido piensa en el sexo. Sin ser la prioridad, este asunto es parte esencial de vuestra unión tanto del cuerpo como del alma, así que no te extrañe si está pendiente de eso. No lo descuides, al contrario, busca el modo de hacer que los dos logréis plena satisfacción. Ten en cuenta que hay cambios con la edad, las situaciones laborales, la enfermedad, el estrés… y adáptate. Saber que tú estás pendiente de hacerlo feliz en este aspecto le dará estabilidad y paz.

3.- Los triunfos.

Los hombres nacen con una ambición que les lleva a la competitividad. Les gustan las carreras, los concursos y, sobre todo, las medallas y los premios. La ambición femenina va por otro lado. ayúdale a orientar sus logros no solo en la vida profesional y social sino también familiar (y de pareja). Ha de conquistarte cada día, que esta sea tu meta.

4.- Que le dejen tranquilo.

A veces te puede parecer que tu marido no habla, no expresa lo que le ocurre. Incluso puede que comiences a pensar que te oculta algo. Todo lo contrario. Las mujeres necesitamos comunicación para arreglar los problemas internos; los hombres, en cambio, piden soledad y silencio. No le atosigues con preguntas, no siembres la duda de pensar que no confía en ti. Sencillamente su cerebro y su mente funcionan de distinto modo. No te extrañe si le dice que “no le ocurre nada”. Una maravillosa frase de Hölderlin lo resume bien: “El matrimonio -decía- es ser el guardián de la soledad del otro”. Otro día hablamos de la soledad de las mujeres, que es otra historia.

5.- Comer, y comer bien.

La sabiduría popular dice que a los hombres se les gana por el estómago, y mucha razón lleva. Si la cocina funciona bien, la vida en casa marcha sobre ruedas. Convierte las comidas en reuniones familiares, momentos para compartir y para crecer juntos. Los niños aprenden en torno a la mesa. Y él valora que el plato suponga algunos días la mejor solución a todos los problemas del trabajo. Intenta ser puntual y que los platos entren por los ojos y sean apetitosos. Observa cuáles son los platos que su madre cocina mejor y acertarás.

6.- Ganar dinero.

Una forma de competitividad se expresa en los hombres por el afán de ganar dinero. Es lógico que quiera contribuir al máximo en la cuenta familiar cuando solo llega su sueldo, pero también habrá de entender que el dinero no es lo más importante para vuestra felicidad. Muéstrale modos prácticos de ahorrar y, sobre todo, de valorar la vida, porque la economía no ha de ser el factor más importante de vuestro día.

7.- El deporte.

Ganar. Victoria. Luchar. Son palabras del vocabulario masculino más habitual. A todos les gustan las películas de héroes y de acción. Por lo general, en el mundo latino gusta a rabiar un partido de fútbol ante la pantalla (cuando no en directo, por supuesto). Deja que suelte adrenalina. Quemar rueda o salir primero ya es vital para algunos. Bien. Aprovecha ese fuego para que lo aplique en otras instancias. Al mismo tiempo, es muy positivo que el hombre haga deporte en equipo: así, la competitividad se alía con los valores sociales como la generosidad.

8.- El dolor del pasado.

Para un hombre, el orgullo herido de un pasado en el que se cometieron errores es mucho más doloroso que para una mujer. El hombre vuelve y vuelve sobre ese error que cometió y que veces no es posible borrar del todo. La mujer puede ayudarle a curar las heridas. Si se trata de cuestiones graves para el alma, conviene la ayuda de un profesional de la psicología o la psiquiatría. Y no olvides que, si tiene principios cristianos, contar con la gracia de Dios puede resultar absolutamente sanador. Evita que conecte con sectas o con grupos que prometen la reconciliación con uno mismo a base de prácticas “new age” porque al ver que no consigue nada se hundirá más.

9.- Dejar una herencia.

Las ansias de eternidad están presentes en cada hombre. Se expresan desde la manera más elevada (la felicidad del cielo) hasta modos de dejar huella entre los que nos rodean para cuando ya no estemos. Las mujeres pensamos más en el hoy y ahora, en la felicidad de los nuestros cada día y a cada momento. El hombre, en cambio, se ve más realizado cuando se siente capaz de “dejar algo” para los demás: un hospital en marcha, un negocio familiar… Esa herencia le da la felicidad al entregarla a otros y puede ser tan importante como, por ejemplo, haber dado una buena educación a los hijos después de haber trabajado toda la vida para ello.

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